12 de noviembre de 2019, 11:27:50
Opinión


¡Menuda tarde la del viernes!

Por José Manuel Pazos


Si el Gobierno lo está pasando mal a estas horas,  o por el contrario está observando los toros desde la barrera, solo lo sabremos el lunes, pero esto recuerda demasiado a los fines de semana de los años 90 en los que la peseta era devaluada justo después de que el Presidente del Gobierno, entonces Felipe Gonzalez, negase de forma vehemente la posibilidad de que ocurriese lo que finalmente acababa ocurriendo. El lunes éramos más pobres y es que contra todo "pronóstico oficial",  la peseta había sufrido una nueva devaluación durante el fin de semana.  O era la presión de los mercados, o era la presión europea, pero así nos despedíamos cada fin de semana.

¿Será este fin de semana el primero de una nueva saga de ¡Menuda tarde la del viernes!, o por el contrario será el primero y también el último?  La agencia Reuters se ha empeñado en que cuando menos sea el primero.  Si a la hora de empezar el partido que enfrenta a España con Italia, el pronóstico de Reuters no se ha cumplido, la lectura que haré es: Rajoy pierde. Si a esa hora, ha habido anuncio de asistencia al sistema financiero español, la lectura que haré será: Rajoy gana.  ¡¿?!  ¿Pero usted que dice? Seguro que se lo está preguntando. Voy a intentar aclararlo.

Rajoy ha jugado muy fuerte. Se ha negado a una intervención que como la de Irlanda, Grecia o Portugal suponga la cesión casi plena de soberanía a los hombres de negro que decía el Ministro de Hacienda. Ha desplegado sus argumentos y ha enviado por el mundo a sus hombres y mujeres.  Hay síntomas de que puede estar cerca de sentirse vencedor, y puede haber acabado por conseguir que Alemania doble la cerviz. Si, aun con los matices que sean precisos, consigue que Europa y el FMI presten directamente a los bancos españoles sin pasar por la solicitud de asistencia al Estado, no solo a Europa le saldrá más barato, sino que se estará poniendo el dinero allí donde falta, y de paso conseguirá una importantísima vida extra para el euro. Si es así, entonces la asistencia será eso, que no rescate, y la intervención no será tal, sino que será un paso importante hacia la unión bancaria. Un paso seguramente irreversible, que posiblemente signifique el primero de orden exclusivamente político sin otro amparo que el de los líderes europeos decidiendo más allá de los límites que imponen leyes, normas y reglamentos.  Será el principio de una nueva y esperanzadora fase.  

Por el contrario, cabe que el partido del domingo se inicie sin otra novedad. Entonces, lo más probable es que Rajoy haya perdido la partida, y entonces, este fin de semana que ahora iniciamos no sea más que el inicio un largo calvario que nos conduzca a la intervención, o peor aún a la ruptura del euro. Aun cabría una vida extra, que sería la de retrasar el anuncio al sábado próximo,  antes del resultado de las elecciones griegas, pero la jugada sería de un riesgo enorme y se me antoja agarrase a un clavo ardiendo. 

Las piezas encajan para que sea este fin de semana. Me dice quien puede opinar con conocimiento de causa que ve caras serenas en el Gobierno, que la rueda de prensa de la Vicepresidenta, sola y sin compañía de ningún ministro, puede perfectamente encajar en la doble lectura de no pero si; dicen que la insistencia de Rajoy en decir que le pregunten la cifra a él, sugiere que está seguro de que es quien controla la situación. Encaja que sea este fin de semana el último del antiguo y el primero del nuevo Gobernador del Banco de España. Encaja que sea el candidato del Ministro de Economía y no el candidato alemán, el que se haga con el puesto. Encaja con el calendario electoral griego. Encajan las declaraciones de Obama. Encajan demasiadas cosas.  Será este fin de semana.

Quiera el destino que no me equivoque, y que a la hora de sentarme a ver el partido, haya tenido que dedicar mi tiempo a analizar las condiciones de la asistencia anunciada el sábado. De no ser así, la batalla de Europa por tomar el control de España habrá comenzado, y el futuro del euro será, al menos para nosotros, más y más oscuro con el paso de los días.  Entonces desearemos que Felipe Gonzalez se equivoque de nuevo y no tenga razón cuando a mediados de abril afirmó de forma rotunda: "No habrá rescate y si lo hay se acaba el euro y hay que rescatar a toda Europa. Punto".
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