20 de febrero de 2020, 23:24:09
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Inauguración de Londres 2012


Gran Bretaña se autohomenajea en una ceremonia de apertura marcada por su música

- Por Sergio Ariza

Por Sergio Ariza Lázaro

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres tuvo una clara protagonista, la música. Nada de extrañar en un país del que han salido algunas de las bandas más importantes de la historia. En general, el espectáculo ha sido ágil y su responsable, el director de cine Danny Boyle, ha sabido sacar partido de un elemento que no suele estar muy presente en este tipo de actos, el humor. Quizás los dos mejores momentos de la misma hayan sido la aparición de Rowan Atkinson como Mister Bean interpretando el Carros de fuego de Vangelis y el corto de James Bond con la Reina, en la que esta acaba lanzándose en paracaídas sobre el estadio. Aun así las cuatro horas largas de duración tuvieron también sus altibajos.


Todo comenzó con un viaje por el Támesis, la aparición durante unos segundos del 'God Save the Queen' de los Sex Pistols daba a pensar que Boyle se iba a poner guerrero, claro que no llego a poner la parte de "el régimen fascista te convierte en imbécil", pero al final nada más lejos de la realidad. La ceremonia se convirtió en una oda a Gran Bretaña, a sus innovadores, su literatura, su cine y, por encima de todo, su música.

La primera cara conocida que hizo su aparición fue el reciente ganador del Tour, Bradley Wiggins que dio paso a la ceremonia propiamente dicha haciendo sonar una enorme campana. Varias canciones folklóricas cantadas por niños nos presentaron a las naciones que componen Gran Bretaña, Irlanda del Norte, Escocia, Gales e Inglaterra. Todo se desarrollaba en la típica campiña inglesa, tan típica que parecía la Comarca de 'El señor de los anillos'. Esta impresión se acrecentó con la aparición de Kenneth Branagh recitando al Shakespeare de 'La tempestad' que daba paso a la Revolución industrial. Unas enormes chimeneas humeantes emergían destruyendo el idílico paisaje, parecía que Saruman estuviese destruyendo La Comarca. Tampoco está muy claro si Boyle era consciente de las similitudes, pero, tras un recuerdo a los caídos en las dos guerras mundiales y que apareciesen en escena varios miembros de la banda de corazones solitarios del Sargento Pimienta sin venir mucho a cuento, la forja de un enorme anillo olímpico volvía a traer a la memoria a Tolkien.

La segunda parte de la ceremonia comenzaba con un corto en el que Daniel Craig, interpretando a James Bond, hacía su aparición en Buckinghman Palace, para llevar a la Reina en helicóptero hasta el palacio. El momento en el que su doble se tira del helicóptero al son de la archiconocida música de John Barry ha sido uno de los más divertidos de la ceremonia.

El tercer fragmento ha estado dedicado a la literatura infantil y al servicio nacional de salud. Antes de la ceremonia twitter ardía con una de las pocas filtraciones que habían llegado de la ceremonia, Mary Poppins se iba a enfrentar a Lord Voldemort. Al final el combate ha sido ganado por la niñera más famosa de todos los tiempos, claro que a favor del señor oscuro hay que aclarar que eran 70 Mary Poppins contra Voldemort, el Capitán Garfio y Cruella de Vil, que para más inri eran hinchables. No ha sido el único guiño a Harry Potter, ya que su creadora, J.K. Rowling ha leído un pasaje de Peter Pan. A destacar que todo este momento ha estado musicado por Mike Oldfield, su guitarra y hasta sus campanas tubulares.

El siguiente fragmento ha sido el momento más divertido de la ceremonia, Sir Simon Rattle, director de la Filarmónica de Berlín, ha dirigido una versión orquestal del tema que Vangelis compuso para la película 'Carros de fuego'. Entre sus músicos un elemento sorpresa, Rowan Atkinson en el papel de Mister Bean, encargado de tocar una única nota en su sintetizador. El vídeo en el que se le ve a sí mismo corriendo con los actores de la película ha tenido bastante gracia.

Cultura pop

Seguidamente, un elaborado musical ha homenajeado al cine, internet, las series de televisión y la música. En una gala en la que se ha ensalzado todo lo 'british' los Alcántara se han colado en las imágenes y 'Cuentame' ha tenido su momento de gloria olímpica. Claro que si hablamos de gloria, la selección musical ha sido una demostración de poderío británico: Beatles, Rolling Stones, The Who, The Kinks, Led Zeppelin, David Bowie, Queen, Sex Pistols, The Jam, The Specials, New Order o Blur, han sido sólo una muestra de un repertorio inigualable. Ya puestos, Underworld, encargados de la parte musical, han colado su 'Born slippy', claro que no se les puede decir nada ya que Danny Boyle también se ha homenajeado a sí mismo sacando entre las películas su 'Trainspotting', a la que Ernest Riveras, presentador de TVE, no hacía más que llamar Trainsponting. En la parte de homenaje al cine no han estado tan finos como en la musical. Por mucho cariño que se le tenga a Hugh Grant, no se puede terminar un montaje con 'Cuatro bodas y un funeral' después de haber aparecido Chaplin. Tampoco ha habido mención para Hitchcock o David Lean. Eso sí, Tim Berners Lee, creador de internet, ha disfrutado de un merecido homenaje.

Luego la ceremonia ha entrado en un pequeño bache, primero nos han sacado a Becham recorriendo el Támesis con la antorcha olímpica al más puro estilo James Bond, pero luego se han olvidado de él y la llama para pasar a un homenaje a gente que había enviado las fotos de familiares y amigos muertos recientemente. Luego ha habido una coreografía al estilo de las películas musicales de Saura y Storaro en el que ha cantado Emeli Sandé. Tras terminar, Grecia ha abierto, como siempre, el desfile de las 204 delegaciones de los países.

El desfile se ha vuelto a hacer largo, a pesar de que van a más ritmo que en otras ocasiones. Lo más destacado, aparte de la música de Chemical Brothers, Pet Shop Boys, Adele o U2, ha sido la aparición de Bermuda en bermudas, el momento Usain Bolt, vestido, como toda la delegación de Jamaica, por la hija de Bob Marley, la guapa Sharapova, Gasol mirando por encima del hombro al resto de abanderados y el momento 'Heroes' de Bowie cuando han aparecido los británicos, vestidos por otra hija de mito de la música, Stella McCartney. Sin tener mucha idea de moda, creo que el duelo de hijas diseñadoras ha sido para Marley. Tampoco pasa nada, los McCartney todavía no habían dicho su última palabra en la ceremonia.

Tras el desfile los Artic Monkeys han vuelto a imprimir ritmo a la ceremonia gracias a su mayor éxito 'I bet that you look good on the dancefloor'. A continuación los de Alex Turner han rendido tributo a los omnipresentes Beatles con una versión de su 'Come Together'. Los discursos de Sebastian Coe y Jacques Rogge han sido tan plomizos como es de rigor y la Reina ha inaugurado oficialmente los Juegos. Luego ha entrado la bandera olímpica llevada por personas dedicadas a buscar ese ideal que es la paz, gente como el ex atleta etíope Haile Gebreselassie, el director de orquesta Daniel Barenboim o el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. Eso sí, ninguno ha recibido la ovación que ha recibido la aparición de Mohammed Ali, "el más grande", al que Paloma del Río, comentando para TVE, ha dejado simplemente en "el grande".

Sólo quedaba descubrir cómo iban a encender el pebetero y quién iba a ser el encargado. Hemos vuelto a Beckham en el Támesis, quién, tras llegar a tierra, le ha entregado la antorcha a Steve Redgrave, cinco veces oro olímpico, que ha sido el encargado de entrar con la antorcha en el estadio, allí un grupo de siete jóvenes ha llevado la antorcha en relevos hasta el pebetero, situado en el centro del estadio, dónde, poco a poco, se han ido encendiendo 204 llamas que se han unido finalmente en un fuego único. Bastante original y espectacular, pero quedaba el broche final. Paul McCartney ha aparecido para interpretar unos segundos del 'The end', y como colofón un emocionante 'Hey Jude' en el que se le han unido todos los atletas y la práctica totalidad del estadio para cantar su oda final. Y si no ha sido la totalidad, es porque Felipe de Edimburgo, marido de la Reina Isabel II, estaba presente y de todos sus súbditos es conocida su aversión a la música pop. La misma que ha sido la protagonista del homenaje que se han dado los británicos en el inicio de sus terceros juegos.

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