22 de agosto de 2019, 15:09:05
Opinión


BCE: administrar la credibilidad

Por José Manuel Pazos


Mostraba su profundo disgusto la Canciller alemana por los resultados de una encuesta encargada por el semanario Stern, que entre otras cosas señalaba que más del 50% de los alemanes apoyarían el abandono de la Unión Monetaria.  Pero es posible que su preocupación esté más relacionada con el pesimismo económico, pues un 57% de los alemanes lo son, frente a un 12% de optimistas. Demuestra que los alemanes sienten de cerca la crisis.

Pero el estado de opinión poco favorable al proyecto europeo no solo es alemán. Inspirado en los resultados que ofrecerá el Eurobarómetro se filtraba ayer que la confianza de los europeos en la UE caía a su más bajo registro histórico con un 31% de promedio. Ni Grecia, donde solo el 19% de sus ciudadanos confían en la UE, ni España donde los que confían son el 21%,  alcanzan la media. En los dos países,  el deterioro respecto a otoño de 2011 es de casi 10 puntos. Es curioso que este desencanto ciudadano coincida con el momento de la crisis donde el discurso político se ha centrado con más fuerza en la defensa del euro,  y es precisamente hoy un día en el que se examina hasta donde llega esta voluntad de defensa.
 
La posibilidad de que no se llegue en este momento demasiado lejos es mayor que la contraria, y esta conclusión se ampara fundamentalmente en que, de modo semejante a lo que ocurrió ayer con la Reserva Federal, cada vez los bancos centrales tienen un recorrido más limitado en la aplicación de medidas "no convencionales"  y a pesar de mantener un discurso favorable a ello, se ven obligados a administrar la credibilidad que les resta del modo más prudente posible. Los niveles de deuda pública son muy elevados en todos los países desarrollados y nadie puede asegurar que no pueda llegar a desatarse una ola de desconfianza sobre una deuda como la norteamericana o la británica que coloque a la economía mundial en una situación imposible.  Algunos importantes inversores han perdido mucho dinero por tempranas y fallidas apuestas contra la deuda norteamericana, pero un estado de opinión así siempre es un monstruo que puede despertarse.
 
El BCE que ha incrementado su cartera de deuda pública de una forma explosiva desde que tuvo que emplearse con fuerza, en particular a partir del verano pasado, tiene ahora 212.000 millones en deuda de países "estresados", y a pesar del discurso contrario alemán, va a tener que encontrar la forma de reducir el coste de financiación de Italia y España. Lo que no es discutible a estas alturas la voluntad de salvar el euro. Hoy es un día más importante por lo que debe de evitarse que por lo que vaya a solucionarse.  Por eso que es más probable un lapso de desencanto. Pero no pasa nada.

En mi opinión, el BCE reanudará la compra de deuda en el mercado secundario, abrirá la puerta para que los fondos europeos la compren en el primario, y todo eso exigirá condicionalidad indirecta, es decir que solo se hará tras solicitud española, y sometida al cumplimiento de los objetivos comprometidos.  Y como todo esto es lento,  cabe que el mercado se desinfle un poco. Pero no pasa nada. Al menos no pasa nada que no haya pasado ya.
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