22 de octubre de 2019, 16:34:56
Nacional

La propuesta federalista, nuevo motivo de fricción en el partido


Numerosas disidencias fraccionan al PSOE

- 'Barones' socialistas acusan a Rubalcaba de "no compartir" el poder

Por Fernando Jáuregui

Algo muy serio está ocurriendo, en medio del silencio oficial y de las declaraciones de malestar en privado, en el seno del Partido Socialista Obrero Español. El PSOE se cuartea en Cataluña, enAndalucía, en Madrid e incluso en Galicia y el País Vasco, y los malos resultados de las encuestas en las tres comunidades en las que próximamente se celebrarán elecciones autonómicas aumentan el malestar interno: definitivamente, el PSOE no se beneficia del despeñamiento del PP. La autoridad de Alfredo Pérez Rubalcaba y de su 'segunda', Elena Valenciano, se cuestiona en algunas de las federaciones en las que los dirigentes han sido sustituidos y, para colmo, la propuesta del secretario general socialista a favor de ir a un Estado federal, sin mayores concreciones, ha sido juzgada como "insuficiente" y "una improvisación más" en determinados sectores del partido.


Y, sin embargo, en el PSOE no se ve una alternativa a un Rubalcaba desgastado, sí, pero con el marchamo de ser un político experimentado, honesto y entregado a 'la causa'. Aunque ¿a qué causa? Sus críticos, que no se encuentran solamente en el bando que apoyó a Carme Chacón en el último congreso sevillano de marzo, dicen que esa causa cambia frecuentemente de orientación, y "tan pronto se está ofreciendo un pacto casi sin condiciones a Rajoy como se pasa a una dureza crítica inusitada una vez que el presidente del Gobierno no parece aceptar esamano tendida", dice un dirigente madrileño.


Mala estrategia de comunicación


A Rubalcaba le llueven los ataques internos, siempre soterrados, eso sí. Le critican que viaje más al extranjero que a las federaciones, que solamente se deje ver por los desayunos masivos en foros como Nueva Economía, para apoyar actos "desangelados" en los que comparecen los candidatos Patxi López y Pachi Vázquez y, sobre todo, le atacan por estar "permitiendo" que la ambigüedad del PSC hunda el socialismo en Cataluña. También le acusan de "compartir poco" el poder, y de rodearse apenas de sus fieles, como Elena Valenciano u Oscar López, para hilvanar su política, aunque la primera aparece en público algo menos últimamente, mientras la portavoz parlamentaria, Soraya Rodríguez, aumenta su influencia.


Por último, los críticos acusan a Rubalcaba de mantener una "desastrosa" estrategia de comunicación. Y, ciertamente, quien suscribe puede atestiguar sus actitudes fuguistas cada vez que unperiodista se le aproxima. Por último, pero no lo menos importante, se achaca a la dirección del partido no haber trazado una estrategia preelectoral que evite, como decía una de las fuentes citadas, la sensación de ambigüedad: "¿nos acercamos al PP, a IU, a UPyD, al PNV, a Convergencia, al Bloque gallego?¿Nos quedamos orgullosamente solos, debatiendo nuestros problemas y nuestras indecisiones?"

¿Llega Patxi López?


Aunque, como antes se señalaba, ni siquiera los más reticentes a la figura de Rubalcaba se atreven a señalar una alternativa, porque el peso político y moral del ex vicepresidente, ex ministro del Interior  y ex tantas cosas es mucho y evidente. No es alternativa, desde luego, una Carme Chacón que está como "desaparecida en combate", según comentaba esta semana una diputada socialista. Tampoco alguien de la 'vieja guardia', como podrían ser Ramón Jáuregui o el ex ministro de Trabajo Valeriano Gómez, que son figuras indudablemente respetadas por todos, pero con escasa fuerza en el partido y con presumiblemente poco tirón electoral. En este contexto, sigue escuchándose el nombre de Patxi López, aún lehendakari vasco, pero con casi nulas posibilidades de seguir en el cargo, como 'cartel electoral' del PSOE ante las próximas elecciones generales. Una personalidad, la de López, que tiene, reconocen inclusos sus próximos, sus ventajas, pero también sus inconvenientes; entre las primeras, haber sabido armar, durante más de dos años, un acuerdo con el PP vasco de Basagoiti. Entre los segundos, el no ser diputado, lo que le veta hacer oposición en el Parlamento.


Algunas de las voces, no demasiado bien coordinadas por cierto, que se escuchan en los cenáculos socialistas piden incluso un congreso extraordinario del partido tras las variadas elecciones autonómicas, tal vez a comienzos del año próximo, para "reordenar las cosas". Se atribuye al secretario general del PS Madrileño, Tomás Gómez, ser uno de los principales dirigentes en alentar esta pretensión, aunque nunca lo haya dicho públicamente y aunque haya desmentido oficialmente que se plantee presentarse, en el caso de que hubiese un próximo congreso,a la secretaría general de la Ejecutiva federal.


Un cuadro, como se ve, que muestra una situación muy fluida en la que, según opinión muy extendida, "lo único que no puede hacerse es dejar las cosas como están, porque entonces habrá muerto la situación bipartidista que existía hasta ahora". Y quién sabe si comenzaría a ser el declive imparable de un PSOE que sigue haciendo mucha falta como contrapeso, o incluso como aliado en un gran pacto nacional, de un Gobierno que ganó por mayoría absoluta pero que, sin duda, ya no cuenta con la mayoría absoluta de la adhesión de la ciudadanía.


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