18 de agosto de 2019, 2:30:56
Opinión


¿Por qué espera Rajoy?

Por José Manuel Pazos


Hace unos días planteaba una serie de preguntas sin proponer respuestas aparentes, aunque se sugerían. Lo extraño de lo que está ocurriendo con el rescate español da pie a especulaciones, y aunque la agencia Reuters haya errado en su pronóstico acerca de lo inmediato del rescate, no por ello la expectativa del mismo se ha reducido.

A excepción de los alemanes, que se manifiestan falsamente optimistas en cuanto a que España pueda no necesitar la asistencia, e incluso del Ministro de Economía, que pasa en pocos días de pronosticar en el Congreso la imposibilidad de pagar en unos meses las prestaciones sociales si la economía no mejora, a negar en la London School of Economics la necesidad del rescate, nadie informado considera que España pueda evitar tener que acudir a alguna fórmula de ayuda internacional. ¿Por qué entonces el Presidente del Gobierno insiste en que se está estudiando y que ha de ser una decisión meditada? Como se trata de proponer respuestas, y aunque estas eran sugeridas en el propio texto que planteaba las preguntas, puedo intentar dibujar las respuestas de forma más clara.  Obviamente no tengo ninguna certeza. Simplemente especulo.

He aquí algunas respuestas: El Gobierno español no está evitando pedir el rescate. Ni siquiera tiene dudas en cuanto a su necesidad por razones evidentes, y es que más allá de que la gestión de Tesoro puede considerarse hasta cierto punto sensata, la generación de déficit obliga a emitir más deuda. Esto implica sobre todo menor solvencia. España verá caer con toda probabilidad su calificación crediticia, y cuando dos agencias retiren la calificación de grado de inversión, ya nadie podrá decir que el asunto del rescate es algo opcional. Si el Gobierno español espera, es por un doble motivo. Por un lado, porque no está seguro de recibir el visto bueno de todos y cada uno de los países de la EZ, y ahí está la experiencia de la exigencia finlandesa de garantías adicionales en el caso del rescate pactado para el sistema financiero. Por otro lado, porque quien determina los tiempos en toda circunstancia es Alemania. Y Alemania, además de asegurarse de que nadie saca los pies del plato y pone patas arriba el euro, tiene que asegurarse de que la aceptación unánime del rescate español es trasladable a los países que pueden ir a la par, siendo Italia el caso más importante.  No es un problema de consumo interno alemán, o al menos no fundamentalmente, sino de riesgo de que países  como Finlandia u Holanda puedan dar un portazo y evaluar, a diferencia de Alemania, que para ellos el proyecto del euro no es asunto tan fundamental como para asumir la parte alícuota del difícil panorama que promete a los países del sur el ajuste que ellos mismos exigen.

Hay que reconocer que los riesgos de la EZ no acaban en España, y seguramente tampoco en Italia, al margen de pequeños países, y me refiero a Francia. O hay una solución global, o cabe que no exista futuro para el actual euro. En resumen, Alemania está buscando la fórmula que supere el problema español mirando más allá. Ellos decidirán cuando el asunto lo consideran resuelto. Mientras, lo único que puede hacer el Gobierno español es asegurarse por todos los medios posibles de cumplir con el déficit. Sin más aspiración. De otro modo, todo esto tendrá un final inesperado.
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