10 de diciembre de 2019, 6:28:11
Literatura

-De Ediciones Martínez Roca y con una suma de tweets


Cuerda presenta un libro de título imposible: 'Si amaestras a una cabra llevas mucho adelantado'

Por Emilio Martínez Espada

Ya puede estar dándole vueltas cualquier persona normal a un título tan imposible. Pero, claro, José Luis Cuerda es distinto. No sólo distinto, sino genial, único e irrepetible. Como ha demostrado en sus películas en general y, sobre todo, con 'Amanece, que no es poco', en particular. Y, ahora, con 'Si amaestras a una cabra, levas mucho adelantado'. Casi nada. Tal es el libro que acaba de dar a luz y que Ediciones Martínez Roca tiene el valor de publicar.


Se insiste: sólo a él, a es te pensador, a este rey del humor crítico, críptico, surrealista, reflexivo, inteligente y... manchego, ¡claro!, se le podía ocurrir algo así: un libro de tan improbable e imposible título como 'Si amaestras a una cabra, llevas mucho adelantado'. El caso es que este premiadísimo cineasta albaceteño, que dice estar en paro ahora, que utiliza a tope las redes sociales, saca continuos y descacharrantes mensajes de menos de 140 caracteres, nos llena de su humor, no exento de profundas reflexiones muchas veces, con estas ocurrencias en forma de frases que constituyen 'Si amaestras a una cabra, llevas mucho adelantado'.

Porque, claro, como el propio dios laico del tan de moda humor manchego, versión albaceteña -con unos catecúmenos tan geniales y admiradores suyos como sus paisanos Joaquín Reyes y el resto de 'Muchachada'-,lo tiene claro: " ¿Quién no lleva una cabra dentro? Una cabra puede ser un disgusto, una obsesión, un objeto de deseo, un tesoro. Tarde o temprano, sentimos la necesidad de dialogar con  la  cabra  que  llevamos  dentro  y  convencerla  de  que  entre  en  vereda".

Por supuesto, y si estas palabras no le convencen, Cuerda tiene otras: "Y  el animalico lo hace, se aviene. Se producen entonces en nuestras vidas momentos radiantes, de conformidad luminosa. Así, empecé yo hace unos meses, a escribir los textos que dan cuerpo a este libro. El milagro de convertir en letras, palabras o frases lo que fragua el pensamiento-cabra se produce con la doma de las ideas-cabras. Amaestrada  la  cabra,  sujeta  a norma  escrita  y  dibujada,  uno,  en  esta  feria  del mundo, la exhibe sin escalera y sin látigo. Y por si caen unas perras en la boina".

Biografía surrealista


Un genio así no podía tener una biografía normal y corriente, quia. También es surrealista. Mayormente en sus inicios. Porque tras nacer en Albacete, lo que ya marca, y pasar tres años "lujuriosos" en los seminarios de Hellín y de la capital, inició el bachillerato en los Escolapios "penal de la orden de la región valenciana, lleno de curas malos -y más vale que no me tiren de la lengua- y en el Instituto de Enseñanza Media", cual relata. Después se trasladó a Madrid, porque su padre ganó al póker un piso a estrenar en el paseo de la Habana a uno de los más conocidos constructores de este país.

Y bueno, ¿para qué entrecomillar más", dejemos que sea el mismo Cuerda, el que acabe su biografía: "Terminé mis estudios primero, en un colegio donde el matrimonio Rubert-Ontañón hacía lo que podía -ponernos de rodillas, dar algún pescozón...- y mimaban como se merecía al compañero y luego científico Barbacid. Rematé preu de letras en el Liceo Anglo Español del señor Verdú - abuelo según supe años después de Maribel- e iniciador nuestro en goces como el de beber Vega Sicilia, invitados por él. Tres años -cursos incompletos- de Derecho en la Complutense me animaron a militar durante una temporada en el PCE y a abandonar la carrera".

"Durante los que estuve en TVE, muchos, aprendí la práctica de rodar y, paseando con los amigos por Argüelles, la teoría e historia del cine por lo menudo. Luego, he rodado una docena de largometrajes 'El bosque animado', 'Amanece, que no es poco' y 'La lengua de las mariposas', entre otros, y he pasado -han pasado sobre mí- dos o tres enfermedades muy puñeteras que me han facilitado la vuelta a mi primera inclinación artística: escribir. Y eso es lo que nos trae aquí". Único, irrepetible y, como los quería Baudelaire, a los genios digo/escribo: sublime sin interrupción.
 
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