20 de junio de 2019, 13:10:27
Toros

No fue tan mala como la de 2012, la peor de la historia


San Isidro 2013: una Feria normalita, sólo normalita

Un artículo de ÁNGEL ARRANZ

Por Diariocrítico


"Lo prometido es deuda", se dice desde la antigüedad y universalidad. Pero la modernidad, esta modernidad global no respeta lo formal y clásico. Es un continuo atropello a la razón. Las promesas, todas a poder ser, se hacen para cumplirse. Y yo firmé que haría un balance final del ciclo primaveral taurino en Las Ventas. Tres observaciones como prólogo, o declaración de intenciones y principios.

1ª) La crítica, con sus virtudes y defectos, que suelo hacer, es siempre a partir del máximo respeto a la generalidad de los profesionales de La Tauromaquia, y en particular a los que se ponen delante de los toros. La crítica taurina, es o debe ser, como los casi milagros que de vez en cuando viven algunos toreros. La noche anterior al triunfo -puerta grande en la isidrada cortando tres o las cuatro de dos toros- han dormido, intentando dormir o descansando en un hotel modesto, y horas después de la gloriosa salida a hombros no sabe donde dormirá. Quizá lo haga en el hotelito, o quizá en otro escenario más tentador o lujoso. Lo cierto es que en doce horas, ese joven torero da el salto más rápido y directo de todos los posibles -en ninguna profesión global ocurre ese fenómeno en menos tiempo- para pasar de la nada o casi nada a todo o casi todo. Otra cosa es como se administre el bote. Cuidado con los vértigos. En ese amplio panorama de posibilidades, hay licencia para poner, hoy, "a caer de un burro", a un toro, torero y toreo, y mañana "poner por las nubes" al mismo ganadero y torero. Sin complicidades ni medias tintas en todos los casos.

2ª) Mi opinión, faltaría más, es solo mi opinión, ni mejor ni peor que otras...pero independiente, sin ninguna clase de contaminación. Eso sí, pongo mi condición de aficionado práctico por encima de todas las demás consideraciones. Creo, sinceramente que lo mismo hace mi paciente acogedor Rafael Cabrera Bonet. No pertenecemos a ningún grupo o grupillo que nos condicione. Ojalá, mejor dicho, hemos de exigir que en todos los sectores -políticos, económicos, sociales, etc.- de control y de opinión, haya expertos independientes y contrastados con voz en el mismo foro, y así poder ahondar en los argumentos de los expertos involucrados en lo que se esté debatiendo. En líneas casi totales, algunos profesionales han cometido y cometen tantas barbaridades en sus "juicios" que para mí, ya no son referencia de verdades ni de futuros. El boca a boca, limpias por favor, es más necesario que nunca. Lo cierto es que demasiados dirigentes y voceros establecidos, taurinos en este caso, están llevando a La Tauromaquia a los índices de aceptación más bajos de su historia. ¿Hay que revisar la información y formación taurina? ¿Dónde han quedado las promesas de los toros y la televisión?

3ª) En mis comentarios, suelo hacer referencias, ¿fuera de lugar?, a personajes o personajillos de otras actividades. Creo que hay una interdependencia y paralelismo de casi todo con casi todos, y me satisface reflejar el panorama donde se ubican, desarrollan y desenvuelven los dichos y hechos taurinos. Lo voy a seguir haciendo, he llegado a la conclusión que: cuando los  presidentes de gobierno -en teoría nuestra máxima autoridad, no se si en la práctica también- mienten, tergiversan, corrompen o se corrompen sin dar explicaciones convincentes, están dando licencia para que todos los presidentes sean iguales...desde el presidente de la comunidad de vecinos al presidente de la patronal pasando por los presidentes de las plazas de toros... Las excepciones no son suficientes para salir de la provocada y dramática crisis de crisis que estamos padeciendo. ¿Por qué, cuando y como se superará? ¿Guerras o justicias sociales? No, no quiero mentir a mis hijos y a mis nietos, en todo caso son o serán aficionados a la tauromaquia; no, no tragarán con la taurolandia que proponen los mercaderes.

Hecho el prólogo, y desde la realidad o casi realidad expuesta: ¿Cómo están los toros, los toreros y los toreos?Como dicen muchos taurinos profesionales: "está como siempre". Y llevan razón, hay toros, toreros y toreos buenos, regulares y malos, dicho de otro modo: hay para todos los gustos y disgustos. "Es lo que hay"...sentencian, lo que les descalifica es que no desmenuzan los porcentajes que hay de cada en los cimientos y principios que sostienen La Tauromaquia. Y lo que abunda es lo mediocre, o menos, hasta límites preocupantes. El porcentaje de toros bravos que salen por toriles es bajo, bajísimo. Lo que sale son, ¿toros?, casi uniformes para toreros casi...uniformados.Toros mansos, blandos, bobos, malignos, parados, insulsos, insuficientes, poco o nada que ver con el temperamento y sentido del mítico toro bravo. Sí, dan cornadas, como cornadas o accidentes proporcionan las becerras -inolvidable Antonio Bienvenida-, o dan en la cola del sangriento paro. Solo hay que leer las reseñas de las crónicas, es tan evidente que hasta lo dicen en sus apuntes los informadores taurina y políticamente correctos. Y de la misma forma que hay toreros que han tenido mala suerte con los toros; hay toros que han tenido mala suerte con los toreros.

Toros, de procedencia Domecq que ocupan más de la mitad de los toros que anuncian los carteles. Procedencia o laboratorio interesante, que dio sus frutos, pero que se les ha ido o se les está yendo de las manos. No se si les falla la medida, el tiempo o la selección pero algo no funciona en ese proyecto más de monopolio que de monolítico. Hay que meditar o rectificar los planes.La minoría en el porcentaje torista es más atractiva a medio y largo plazo. Las procedencias Núñez, Atanasio o Albaserrada están en periodos experimentales. Los primeros, tienen la incertidumbre de ser regulares hasta la suerte de varas y buenos para la muleta; lo curioso es que también salen buenos hasta la suerte de varas y regulares después. Hay que encontrar el equilibrio. Los segundos, igual nos brindan un petardo como la corrida de Victorino, que nos brindan sorpresas y emoción como la corrida de su pariente Adolfo...pero siempre captando la atención hacia si mismos y la atención de los unos y de los otros. Toros exigentes y con personalidad propia para lo bueno, lo regular y lo malo. Sin perder sus características, hay que subir el porcentaje de los toros que ponen a prueba de verdad el valor y el valer de los toreros. Pasar desapercibido con esos toros no marca la trayectoria de un torero, pero los triunfos tienen coraje y mérito añadidos.Sí, los toros han de ser ofensivos, sin embargo hay muchos más a la defensiva. Y esa actitud y aptitud no han sido, son, ni serán beneficiosas para su futuro. No, no es lo mismo citar a un toro que responda con cinco embestidas que citarlo cinco veces para arrancarle media acometida. Es como la emoción y la decepción en lo que a sensaciones se refiere.

Y hay que recuperar y potenciar otros encastes y procedencias casi desaparecidas o en desuso. Un torero que se prueba y aprueba con todos los encastes es un maestro, un torero que se enfrenta a encastes limitados es un especialista aunque tenga o le den el tratamiento de figura. El público cabal sabe o sabrá valorar los matices.El porcentaje de toreros bravos -repito, a partir del máximo respeto a todos- es similar al de los toros bravos. No olvidemos que el torero es el primer derivado de los toros. Y hay como un amaneramiento en las estrategias y conceptos de la lidia. Da igual que el toro sea bravo que manso, con movilidad o sin ella, tardo o pronto, con o sin fijeza...Casi por norma los reciben con tanteos de capote hacia atrás y sin convicción que resultan tan repetitivos como aburridos y rechazables. Un suspenso. En esos casos: ¿para que están los peones de confianza? ¿Dónde ver lances y verónicas a pies juntos, abriendo el compás o rodilla en tierra desde las tablas a los medios? ¿Cómo es posible que intenten dar largas cambiadas a puerta toriles cuando muchos toros salen desorientados o a la expectativa? ¿Y la continuidad de esos lances? ¿Dónde está el sello, el y la firma que deberían tener todos o casi todos los toreros? ¿Y el toque diferencial o de distinción?

La técnica es imprescindible para la regularidad en las lidias; la técnica es el denominador común de los que se ponen ante los toros, pero a partir de esa regla sin excepción, hay que imprimir al arte de torear la personalidad, estilo, temperamento, improvisación, motivos y sentimientos de cada cual.Otra sugerencia a los toreros; cuando hablen o se explique, borren de su vocabulario las palabras "divertir o disfrutar", y que no sea  banal la palabra "importancia". El personal -incluidos ustedes- disfrutan y se divierten con amigos, romances, hijos, nietos, con graciosos espontáneos o profesionales, hubo tiempos en que casi todos también nos divertíamos con los fantásticos, entretenidos y casi olvidados toreros cómicos en fiestas y verbenas.Ustedes son protagonistas de un ritual melodramático que para definirlo y sentirlo de verdad requiere de palabras más profundas, completas, rotundas y casi enigmáticas. Y eso de: "he estado importante" o "mi faena ha sido importante", es... primaria pedantería. Aunque sea cierto, la importancia la han de dar los compañeros, espectadores y observadores...y usted se siente orgulloso, realizado o satisfecho de ser torero. Las frivolidades están fuera de lugar, siempre, en los acontecimientos taurinos. Los toreros no deben olvidar que su evolución ha de ser de menos a más en todos los órdenes, y más, para llegar a las metas que solo la solera da a las obras y artistas que lo merecen. Otros asuntos, son, que las ambiciones o las circunstancias sean propicias para llegar y mantenerse. Pero, los principios y responsabilidades han de ser respetuosas y transparentes con el único arte vivo que hay.Seamos sensatos, tonterías...las menos o las justas. Opinar de novilleros y becerristas es casi imposible por los enredos, oportunistas, oportunidades y dineros que se manejan en su formación. Los dirigentes y asesores del galimatías montado y desmontado son los que tienen que dar explicaciones. Sí, el panorama es borroso y desolador, hay un páramo lleno de confusión y carencias...como los gérmenes del sistema casi integral y global que nos camela, insulta, reprime y oprime. ¿O no? Sí, hay libertad de expresión, la prueba son estas reflexiones que suscribo, pero no sirven para nada, o sirven para que algún cobarde o impresentable intente agredirme.

Los toreos son derivados de los toros y de los toreros. Afortunadamente, dentro del erial que he descrito, quedan, ¿residuos?, del toreo trascendente, auténtico y bello. Mérito y honor a los que lo practican porque la tendencia es el destoreo. Esa pierna contraria escondida; esos múltiples pasos atrás o a los lados; esos pitones que no llegan o se pasan en tamaño y...; ese enlazar los pases al hilo de las astas; ese "toreo" en paralelo o hacia las afueras; esa cicatería en el toreo de capote; esos inicios de faena sin probar y dominar a los toros; ese desconocimiento de la lidia más elemental; esa reducción de tres actos -puyas, banderillas estoques y todas las suertes que enriquecen, complementan y adornan los "trastos" de torear- a la faena de muleta es un error y un horror para el futuro de los toreros. Es más, sin esos ingredientes precisos y auténticos el toreo no es el toreo, es un sucedáneo que lo aproxima al destoreo. Es decir, lo que fue y ya no es. ¿Quién dice que la inmensa mayoría de toreros torea mejor que nunca? ¿Quién me asegura que interpretar treinta lances puros de capote y de muleta tiene más riesgo que pegar sesenta muletazos? ¿El toro es mítico y el torero héroe?Con y sin ánimo de ofender, hemos presenciado más el pegapasismo que el arte de torear. El público no es tonto, ha ido de más a menos en las taquillas.¿Destacar de la feria de San Isidro, corrida de la Prensa, corrida de la Beneficencia y de las verbenas del "Arte y la Cultura o de la Comunidad"?Dos imágenes inéditas o casi inéditas para los anales de la Historia de Las Ventas y de La Tauromaquia. Una, el "chulesco", original, andarín y garboso par de banderillas de Fernando Sánchez, digno de llevarlo a la ilustración de carteles por parte de pintores y fotógrafos para inmortalizarlo. Dos, Fernando Sánchez y sus compañeros de cuadrilla, menos un picador, dando la vuelta al ruedo como premio a su excelsa labor con el consentimiento y generosidad de Javier Castaño, su jefe de filas, que esperaba muleta en mano para continuar la lidia. ¿Qué me parece? Inédito, no se si fue correcta la vuelta, pero cada lidia tiene tres tercios o actos - como algunas representaciones escénicas- y hay que premiarlos juntos y por separado. Esas suertes de banderillas, varas y lidia obligan a superarse a los toreros de plata, y descalifican para siempre jamás a las "jóvenes generaciones" -palabras textuales de un buen mozo y compañero mío de tertulia radiofónica- que fundamentalmente valoran el toreo de muleta y la estocada. ¡Como están demasiadas muletas y estoques! 

Lo demás, algo menos mal que el: SAN ISIDRO 2.012, LA PEOR FERIA DE LA HISTORIA, título de un libro firmado por Rafael Cabrera Bonet y un servidor, donde explicamos y demostramos el fiasco del tripartito fracasado. No, no se si Rafael estará de acuerdo en publicar otro con el continente y contenido de este año. Sería interesante para que mañana sepan donde estamos y de donde venimos. Los voceros del sistema son menos fiables.2.013 ha sido una feria de ferias  y de verbenas normalita. Digo normalita porque el que tres figuras corten un total de cuatro orejas en una corrida es normal. Que otras corten una en dos o tres tardes es menos que normal. O que una corte dos orejas a un toro de los ocho que ha lidiado no es para tirar cohetes. No hace tanto esos porcentajes de orejas se superaban con creces. Sí, me alegro que varios toreros españoles y "forasteros" hayan tenido éxitos en sus actuaciones. Se lo han trabajado, hace falta renovar y reciclar los escalafones superiores. ¡Ánimo a Fandiño, a todos los toreros heridos y dolidos!Ocurre que estamos tan caninos de toros, toreros y toreos -y tantas otras cosas- que algunos cómplices o aprendices de opinión y divulgación pretenden hacer de lo ordinario -de normal, común y frecuente- algo extraordinario. Liantes: ¿bien o mal intencionados? 

Los resultados del ciclo primaveral 2.013 han sido los mínimos que se pueden pedir a un acontecimiento taurino de ese calibre. De ahí para arriba, el ritual de las siete de la tarde mantiene o crea afición. De ahí para abajo, crea malestar y decepción en abonados y aficionados. Al loro con las urgentes y necesarias maniobras que se han de realizar de abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo o como les da la gana; es lo que han venido haciendo y hacen dirigentes fatuos, hundidos y caducados. Hay que estar al loro desde el coro de los graderíos. Y al loro con el toro, torero y toreos falsos. Y miremos el panorama con inmediatez, pero sin perder perspectivas. Todavía el arte de torear está en las manos de los de siempre, de sus  vástagos y sus ¿fieles? Analicemos lo que han logrado. Esa es la cuestión a tratar y desmontar.

Como primavera sin flores/ Como otoño sin colores/ Como verano sediento/ Como invierno hambriento/ Sin clima, sin filosofía/ Con pocas alegrías/ Así están las torerías/ Como campo helado
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