14 de julio de 2020, 15:42:10
Opinión


Rajoy, encapsulado

Por Carlos Carnicero


  Rajoy está en la UCI con un gotero de veneno, dosificado para alargarle la agonía por esa habitual conjunción de un delincuente, un periodista sin escrúpulos y la imparable maquinaria, lenta pero concienzuda, de la Justicia española.

   Pero la puntilla está entre las filas del partido popular. Nadie se significará hasta que el diagnóstico del final político de Rajoy sea indiscutible. Nadie se mueve en la foto hasta que el quedarse quiero garantice ser arrastrado por el cadáver político. Cuando suene el grito de "todos a los botes" quienes crucificarán a Rajoy serán los miembros de su propio partido.

   La línea de defensa oficial del PP y de La Moncloa está llena de tópicos. "La prueba de que no hay connivencia con Bárcenas es que él se encuentra en la cárcel". Falso, lo único que demuestra la estancia del tesorero del PP es que la Justicia ha actuado independientemente de que se le haya intentado ayudar o no. Connivencia entre Rajoy y Bárcenas ha existido. Lo demuestra el trato de favor recibido por el acusado en su despido tardío y en la indemnización recibida. Y los mensajes comprometedores en los que el presidente le pedía que resistiera y fuera fuerte.

   Hay ecuaciones tramposas. La primera, que el hecho de que Bárcenas sea un delincuente no descarta que Rajoy haya mentido. En la mayor parte de los escándalos políticos hay un delincuente que delata a presuntos honorables. Y la condición del denunciante no disminuye la importancia de la implicación del denunciado.

   Aquí sigue habiendo dos niveles de posible implicación del presidente del Gobierno. Uno es de pura índole política. Si Rajoy ha mentido sobre sus ingresos procedentes de sobresueldos y se demuestra, está liquidado políticamente. Independientemente de si su conducta fue delictiva o no. Y luego está la depuración de sus posibles responsabilidades penales.

   La duda es cuanto podrá resistir el presidente y a quien se llevará por delante. Estoy seguro de que una encuesta elaborada a partir de hoy sobre la opinión de los españoles sería demoledora para Rajoy. Si ha cobrado sobresueldos, su agonía será terrible. Y en el Partido Popular, a medida que pasen los días sin aclarar formalmente y con compromiso personal estas dudas, la balanza sobre la necesidad de sustituir a Rajoy en el liderazgo del PP y en la presidencia del Gobierno se vencerá hacia la amortización política del presidente para salvar al partido de las llamas.

   Hay que sentase a esperar las sucesivas deposiciones de Bárcenas. Ningún chantajista, y Bárcenas lo es, dispara toda la munición en una sola descarga. Y a Pedro J. -que solo le preocupa vender periódicos y participar en otra cacería- le encantan las novelas por entregas. Cada capítulo de este serial tiene que dejar paso a nuevas revelaciones para que el lector permanezca enganchado. Conocemos la historia. Ahora Amedo es Bárcenas y Felipe es Rajoy. El actor fijo en esta tragicomedia siempre es Pedro J.
Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.diariocritico.com