23 de agosto de 2019, 1:11:41
Teatro

Esta gran obra, 'Versus', se representa en el Teatro del Arte


La libertad, la cárcel 'Versus' la fuerza del teatro puro que nos trae José Pascual Abellán

Por Juan Pedro Carrasco Garcría

A veces el ser humano debe enfrentarse a la verdad, cuando los acontecimientos han alcanzado un cariz que no permite una vuelta a atrás, pero a ¿qué verdad? ¿Una verdad limitada por lo que la mente no quiere o no sabe entender? ¿Una verdad que permanece encerrada sin que tenga visos de emerger? ¿Una verdad incierta e inaccesible sujeta a un devenir falto de estabilidad?


Las propuestas de José Pascual Abellán, joven autor y director albaceteño no dejan indiferente, requieren del espectador la observación más atenta y son un intento de abrir nuevos caminos en el panorama del teatro contemporáneo poniendo sobre el tapete las cuestiones vitales y de convivencia de personajes del mundo en que vivimos y lo que de verdad, de simulación o de inconsistencia hay en sus vidas.


Tras Locas y Ceniza, verdaderas piezas analíticas del ser en su tiempo, en las que lo dramático convive con la ironía y el humor, con Versus la apuesta se hace arriesgada, por cuanto se deja llevar por la desnudez del conflicto, que conduce a reflexiones conceptuales "(la justicia no es un acuerdo ni matemáticas", "no se puede sostener una mentira", "a veces siento vergüenza de los seres humanos") y soslaya cualquier atisbo de tregua ante lo amable.


 Llegar a lo profundo es uno de los leit motiv de su producción y aún busca dar un paso más adelante en la vida de sus dos personajes, Camila y Claudia. Se trata de dos hermanas, que se ven cada semana en el locutorio de la cárcel donde se encuentra encerrada Claudia. Son tres encuentros en los que el sentimiento y la reflexión nos refieren no sólo las sombras de una relación sino el lugar que ocupan en el mundo.

Minimalismo, riesgo, valentía

José Pascual Abellán sabe bien lo que es el poder evocador de la palabra y la fuerza dramática de la metáfora y del símbolo para llegar a lo más profundo del alma del ser humano y así referir la certidumbre de lo real y la casuística o la volatilidad de las contingencias: "los días son como las ruedas de un molino", "no es el destino ni Dios, es el viento". Y para conseguirlo, el autor trasciende todo lo azaroso, sin olvidarlo, de la vida cotidiana.

Sus personajes están impregnados de un componente psicológico y una desnudez que hace partícipe al espectador en el frío, unas veces, y ardiente, otras, encuentro con la intimidad o la privacidad y cuyas noticias se van revelando a modo de acción indirecta. La fidelidad al realismo escénico coadyuva a que la palabra dramática resuene con toda su intensidad en un espacio minimalista semióticamente calculado, cuyo efectismo recoge el aislamiento de los personajes del entorno y al que también contribuyen con su interpretación Raquel Saiz y Giovanna Torres ante un texto muy exigente.


 Arriesgada, por tanto, y valiente esta propuesta que nos transmite a través del decurso de la obra, una invitación a la reflexión: "la libertad y la cárcel están dentro de nosotros".
Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.diariocritico.com