29 de enero de 2020, 6:08:44
Opinión


Disparate eléctrico

Por Javier Fernández Arribas


De un tiempo a esta parte, parece que vale todo. No se trata de exagerar en una época donde todos tenemos que ser obligatoriamente buenos, es Navidad, y el resto de los 360 días, más o menos, podemos ser malos, malísimos; torpes e ineficaces; avariciosos y oportunistas. Pueden ustedes quedarse con lo que mejor les cuadre.

Cataluña, donde el representante del Estado, elegido por unas leyes del estado de derecho anima a vulnerar la Constitución en nombre de un supuesto sentimiento popular, que bien podría ser no pagar impuestos, igual que ahora es la independencia. Pero no era eso lo que yo quería destacar hoy, porque me he propuesto y animo a todos los españoles a cambiar de estrategia y subrayar constantemente lo bueno que tienen los catalanes y, sobre todo, los numerosos beneficios que les reporta estar en España para evitar dar la sensación de agresividad o de amenazas.

El capítulo que habría que resaltar en este momento es el disparate eléctrico que estamos soportando los ciudadanos con sobreactuaciones que ofrecen una imagen de insolvencia política, rayando en la inseguridad jurídica, algo parecido a lo que se ha legislado para las gasolineras. Hay que aportar las pruebas imprescindibles para acusar a las empresas eléctricas de haber manipulado la famosa subasta del precio de la luz para el próximo mes de enero. Sin duda, las empresas miran por sus intereses y beneficios y reclaman una solución para los casi 30.000 millones de euros acumulados en el déficit de tarifa. La grave crisis de los bancos ha costado, oficialmente, 41.000 millones.

O sea, que estamos ante un gravísimo problema porque es mucho dinero y porque la energía es algo fundamental para los ciudadanos españoles, pero también para su economía, y yo lo elevaría a un asunto de Seguridad Nacional, con todas las consecuencias. Los contribuyentes somos los paganos de todo, pero en este caso con métodos políticos de años atrás en busca de un puñado de votos sin explicar lo que cuesta la energía, por la dependencia exterior española y porque en el recibo sólo una parte, el 40% más o menos, es para pagar lo que cuesta la luz, el resto son impuestos y subvenciones varias. Un disparate.
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