1 de diciembre de 2020, 22:40:17
Opinión


Y después del debate ¿qué?

Por Charo Zarzalejos


Para quienes nos iniciamos en esta profesión en la crónica parlamentaria, el Congreso continúa teniendo un punto de especial interés. No faltan quienes consideran que el debate sobre el estado de la nación carece de interés, que se ha convertido en una liturgia previsible y que, además, tiene un muy escaso seguimiento por parte de la opinión pública.

Esto último es rigurosamente cierto pero no comparto las tesis de que no tiene interés y que no deja de ser liturgia.¡Bendita liturgia¡. No hay democracia sin su propia liturgia. Basta con echar un vistazo a la apertura del Parlamento en Gran Bretaña o a las tomas de posesión de los presidentes americanos para comprender hasta qué punto es la liturgia uno de los flancos que sirven para consolidar y anclar en la conciencia de ciudadanos y naciones el único régimen, la  democracia, en el que es posible vivir con nuestra libertad garantizada.

Una vez más hemos asistido al debate sobre el estado de la Nación. El segundo de Mariano Rajoy como Presidente y no se sabe si el último de Alfredo Pérez Rubalcaba como líder de la Oposición. El ejercicio de quien ha ganado o perdido es un "clásico" que no deja de ser divertido, pero políticamente muy irrelevante aunque no deja de ser curioso que Rajoy y Rubalcaba se las arreglen para que en el cara a cara ninguno de los dos resulte ko. Algunas "maldades", dos o tres pellizcos mutuos y poco más.

Después de hablar con unos y otros la conclusión a la que llego es que ambos dos gustaron a los suyos. Y los suyos, los del PP y los del PSOE, están con el pellizco en el estómago ante las ya próximas elecciones europeas que, o mucho me equivoco o las mismas se van a presentar más en clave nacional que europea. Saben bien que como les de por hablar de las facultades del Parlamento Europeo o de lo importante que es para los españoles el cariz de las medidas que se adopten, la abstención se puede disparar. El personal no está para que le hablen de la institucionalización europea, ni de la unidad financiera. No, los españoles lo que quieren de manera urgente es salir de la crisis. Que los hijos, los hermanos o los padres encuentren trabajo. Quieren, queremos, que las incertidumbres achiquen sus alas.

Superado el debate, ahora ¿qué?. Pues ahora toca esperar el alcance y recorrido de las medidas anunciadas por Rajoy. Toca que el Presidente rompa su silencio y nos diga quien va a encabezar la lista del PP para las europeas. Toca dejar pasar muy pocos días para ver como se resuelve la crisis navarra sin que el socialismo sufra una nueva herida y toca aguardar el inicio oficial de la campaña electoral. Digo "oficial" porque la oficiosa se ha iniciado el pasado día 25, justo cuando se inició el debate del estado de la Nación.

Lo que sí sabemos es que Rajoy no va a hablar con Mas de la consulta soberanista y que no se va a mover un solo preso de ETA. Antes el Presidente lo había dicho en muchas ocasiones, pero lo ha repetido en la Cámara y visto el gusto por los titulares estos compromisos suyos son ya algo más que mera declaraciones. Ya están en las hemerotecas y éstas siempre vuelven.
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