12 de noviembre de 2019, 19:11:45
Opinión


Los restos de Cervantes

Por Manuel Juliá


¿Y si Cervantes no quería se supiese donde está enterrado?, como no quiso se supiese cuál fue el lugar de inicio de la historia del caballero andante. Esto segundo nos lo explica en el mismo libro. Quería que los pueblos de La Mancha se disputasen el nacimiento del enjuto hidalgo así como las ocho ciudades de Grecia se disputaban el nacimiento de Homero. Cervantes era un astuto escritor y gustaba de celebrar el enigma. Por eso, como buena novela también coral, caben tantas historias en El Quijote como personajes tiene. Y se han realizado sobre él tantas lecturas como libro clásico merece, debido a su inmensa riqueza. La más sorprendente creo que es la de García Márquez, según cuenta en sus memorias "Vivir para contarla", pues leyó esa biblia literaria en el excusado, entre momento y momento del desalojo intestinal. Lo que está claro es que el alimento ayudó al nacimiento de las fábulas y penumbras de Macondo.

Harold Blom escribió en "¿Dónde se encuentra la sabiduría?" que todos los escritores, perdón personajes, o son shakesperianos o son cervantinos. Dice que ambos genios crearon dos ámbitos de existencia literaria. Uno lleno de pasiones humanas radiografiadas con lente de diamante, y otro de historias realistas y fabulosas que consiguen sea cierto ese axioma que dice que el arte crea la realidad. La fábula puede con la realidad, pues si es una ilusión de nuestra mente, la realidad, como nos descubrió Einstein, también es otra ilusión. Por eso el realismo mágico es la síntesis de don Quijote y Sancho Panza. Ocurre que la realidad se llena de fantasía y la fantasía de realidad. No cabe duda de esa raíz cervantina en la novela hispanoamericana desde hace mucho tiempo.

En cualquier biblioteca echa uno una mirada y encuentra que Cervantes vive en un montón de personajes. El estilo escurridizo y libre de Saramago está lleno de momentos cervantinos. Como percibí los tránsitos del "Persiles" en "Ensayo sobre la ceguera" he visto pocas influencias. Los rusos, los franceses, los alemanes..., beben su rica fuente. Hasta el malvado Navokov, quien dirigió un "Curso sobre el Quijote" para desprestigiar su fama, llegando incluso a ofenderse con la comparación con Hamlet, tuvo que desdecirse al final. Dijo que don Quijote no valía ni para escudero del rey Lear. Después de exaltar errores, como la extraña desaparición del burro de Gines o los líos escenográficos, como ejemplo de escasa planificación, reconoció que las victorias y derrotas de don Quijote son un partido a dos set que termina en empate. Genial planificación. La verdad es que los restos de Cervantes están tan repartidos por el mundo que ya son de cualquier lugar. Da igual dónde repose el polvo de sus huesos.
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