19 de octubre de 2019, 12:56:17
Emprendedores 2020

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Joaquín Mateos de Nuturna nos da 10 consejos sobre el exceso de anglicismos en el ámbito emprendedor

Por MUA/Emprendedores2020

Joaquín es una de esas personas, que como el rey Midas, lo que toca -no lo convierte en oro, aunque le gustaría- pero sí, en un proyecto con futuro. Sus estudios de Exactas le han servido para aplicar los conocimientos en todas las facetas de su vida. Sin ser muy 'cuadriculado' si que es metódico y ordenado. Este emprendedor, appleadicto, pone alma y su mejor de las sonrisas en su día a día. Con esta nueva aventura, Nuturna, demuestra que, además de inteligente, es generoso.


Anglicismos o el código oculto
 
El universo del emprendimiento bebe de las fuentes anglosajonas. No sólo por el carácter -forma parte de su ADN empresarial y cultural-, y por las ideas -muchos impulsos son trasladados a nuestros mercados locales-, sino también por la cantidad de términos que empleamos para referirnos a las facetas y empeños de nuestra actividad.
 
A veces no existe un término similar, son conceptos literalmente inventados, a veces no encontramos una traducción exacta o solamente correcta, y a veces, resulta que es más rápido, e imprescindible. Son los casos del "código" que hablamos para hacer valer nuestro conocimiento, o la jerga particular de una actividad. Y es que parece que si no hablas en "código" no sabes del tema, o no estás al día. Y cada sector tiene un código.
 
Por delante vaya que estoy en contra de utilizar anglicismos, ya que la riqueza de nuestro idioma es tal que nos permite encontrar el término equivalente, o adaptarlo de forma correcta. Son los casos de "e-mail", del que reniego particularmente ya que tiene una traducción inmediata por "correo-e", "brochure" por "folleto", "stakeholders" por "grupos de influencia", "expertise" por "experiencia", "community manager" por "gestor de comunidad" o "seniority" por "experimentado" o "madurez" según el contexto, ...
 
¡Ah!, el contexto, el peor enemigo de nuestras adaptaciones. Resulta que un término inglés puede traducirse con una palabra en un contexto, pero en otro chirría y resulta muy desafortunado. Pero esa es otra historia, ... volviendo al emprendimiento, hay por otro lado expresiones a las que nos hemos rendido, sea por nuestra pereza o por la creciente y acelerada presión de adopción del término en la literatura. Aquí tenemos sospechosos habituales: "marketing" (mercadotecnia que rara vez se utiliza) y sus derivadas, "branding" (desarrollo de marca), brainstorming (tormenta de ideas o reunión de ideas), "supply chain" (cadena de suministro), o "merchandising" (productos comercializables, asociados a marca).
 
Hay otros casos en los que, aunque podemos traducir de forma satisfactoria, la traducción falla en transmitir. No se percibe el mismo sentido ni alcance del término original. La primera es ubicua hoy en día, "web", difícilmente podríamos sustituirla por telaraña (telaraña mundial es incluso peor, aunque se haya utilizado alguna vez). Y no nos sirve "red", ya que tiene otros significados asociados a infraestructuras de comunicaciones en distintos niveles. Web nos sirve y se queda dónde ésta (Internet es nombre propio y se puede y debe utilizar tal cual, pero no es lo mismo que la web).
 
Otros ejemplos son "DAFO" (inútiles los intentos de cuadrar otro acrónimo para el análisis de oportunidades, amenazas, puntos a favor y en contra),  o "know-how", sobre la cual el castellano "saber-como" es insulso e incapaz, y las alternativas "pericias", "destrezas", "habilidades", "dotes", "alto nivel de conocimiento" no abarcan todo lo que queremos transmitir. Curiosa es "networking", para mi percepción intraducible, sobre todo en su forma verbal que tendemos a expresar como "hacer networking", no podríamos expresarlo con hacer o usar red de contactos -¡horrible!-, ni con un simple contactar.
 
Y el ejemplo más interesante, "start-up" o "start up", literalmente arranque o inicio, pero que habitualmente usamos como una iniciativa empresarial que está comenzando, dotándola de un halo de innovación o modernidad -no decimos que estamos creando una start-up de chocolate con churros, aunque sería perfectamente aplicable.
 
El código oculto que antes planteábamos como la forma de reconocerte en un sector o entorno suele ser una suerte de esnobismo.
Es un marcaje de terreno y de galones, como si la utilización del término inglés otorgase el carnet de entrada en cierto club, y fuese una suerte de santo y seña para reconocer a los iniciados. Si repasamos algunas de las más jugosas, encontramos "corporate y "retail", para referirnos a la parte corporativa del negocio o que aplica a servicios horizontales, y la parte dedicada a la venta al público. Este "retailing" que también se emplea en lugar de hablar del comercio o venta al por menor. Ligados a la estrategia, oímos mucho la actividad "core", la que es central, y que a menudo se invoca como principal u original de una empresa.
 
La organización de las empresas es terreno abonado para más esnobismos. Vemos como crecen los puestos de "procurement", ligados a la administración de recursos de la empresa y más específico de compras o alquileres y servicios, y su optimización -lo que un departamento de compras debería procurar de manera óptima. Similar es el auge de los "principal" para hablar del director o administrador de una oficina o rama de la compañía, o los anuncios de empleo solicitando "KAM", acrónimo para "Key Account Manager" o gerente principal de cuentas.
 
Su trabajo es el mismo que si se denominasen en castellano, pero naturalmente los criterios de selección se llenan de más anglicismos (además de los habituales "senior" y junior"), "performance", "roadmap", "client management", "cross-selling" (ojo, que nunca sería "crosselling"), "reporting", "pricing", "sell-in", "playbook", ... y un conjunto similar de características ideales pretendidas en el posible candidato. Y es que cuando no se tiene una idea clara de las funciones y objetivos de un puesto, más parece que es preciso llenarlo de anglicismos para darle sentido. En esa caja de términos podrá calificarse cualquier pretensión futura de actividad para un candidato aceptado.
 
De las más interesantes que cobran fuerza últimamente tenemos "compliance", o conformidad, referido al cumplimiento de los códigos éticos y legales, público y particulares en las actividades de una empresa. Me vale en cualquier idioma siempre que se garantice la actuación correcta de la empresa, pero ¿eso no es función del departamento legal?
 
En fin, que entre tanto énfasis en retailing, merchandising, en crear internal startups, una buena definición de strategy planning, marketing mix y pricing scheme, en mantener el core del negocio, y crear un equipo de alto performance, echo de menos algo de "Ethical management", o gestión ética de los negocios.

http://nuturna.eu/

Lea su reportaje en 'Emprendedores2020':Joaquín Mateos: un emprendedor que busca hacer la vida de la gente con diabetes mucho más sencilla

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