16 de septiembre de 2019, 0:43:57
Nacional


Un debate cargado de compromisos para el giro a la izquierda del PSOE

Por Vicente Mateu

Tenía razón José Antonio Pérez Tapias en una de sus primeras intervenciones en decir que no es el tercero en discordia, sino "el primero en concordia". Quedó claro enseguida con el primer turno de Eduardo Madina, que comenzó con una andanada directa contra Pedro Sánchez, que acababa de decir que ha conocido al "verdadero partido socialista" durante los 45.000 kilómetros recorridos de agrupación en agrupación.

- Claves del debate socialista frase a frase


Eduardo Madina restregó literalmente al madrileño sus genes arraigados en el "socialismo vasco, en una familia socialista que ha tenido que pagar un precio muy alto por sus ideas". Madina, que no bajo la guardia ni un momento, presumió de conocer a la familia socialista desde hace mucho más tiempo, "desde los 17 años", y mantuvo el cara a cara con su contrincante -la imagen opuesta, con una sonrisa permanente- pregunta tras pregunta y hasta se permitió usar un  tono didáctico con Sánchez en los temas parlamentarios. Otra forma de recordar al de Alcorcón -diputado novel- que él también llegó mucho antes al Congreso y tiene más experiencia 'orgánica'.

Pedro Sánchez, mucho más relajado que su oponente, resumió su objetivo como secretario general en que quiere "lo que todos los militantes socialistas, ganar a la derecha". Una conclusión válida para sus contrincantes, los tres lanzados durante los casi 120 minutos del debate a asumir compromiso tras compromiso. A un nivel nunca visto, con toda seguridad, en la política española. Por supuesto, con la vista puesta en la izquierda.

Las discrepancias se han quedado más en los matices que en el fondo, por mucho que Madina sobre todo intentara marcar distancias: el estado federal, por ejemplo, es un objetivo común del futuro secretario general del PSOE sea quien sea y lo único que parece discutirse es si hacer un referéndum antes o después de modificar la Constitución. 

Los tres igualmente quieren "a Cataluña dentro de España", sin negar la consulta soberanista convocada, sino con el objetivo de convencer a los catalanes de que eso es lo mejor. Por supuesto, los tres hicieron guiños a Miquel Iceta para que no rompa los puentes entre el PSC y el PSOE.

Pérez Tapias, por ejemplo, apuesta por un referéndum "consultivo" para saber qué piensan los catalanes y saber qué reforma constitucional se debe acometer. Y como Pedro Sánchez, luego emplazar a todos los españoles a un referéndum vinculante. Un proceso que respeta escrupulosamente la legalidad.

La sombra de Podemos

El giro a la izquierda y la regeneración de la vida política se plasmaron en compromisos como suprimir las puertas giratorias, según la expresión acuñada por Podemos, o fijar mínimos de inversión en la Constitución para Sanidad y Educación.

Precisamente, la única referencia al líder de Podemos fue por parte de Pedro Sánchez cuando al referirse a Pablo Iglesias, "pero al nuestro, al bueno...." provocó las risas del público.

También hubo tiempo para hacer acto de contrición por los errores cometidos por sus antecesores en la dirección del partido, desde el indulto "al banquero Sáenz" o el "nombramiento de Miguel Ángel Fernández Ordóñez "al frente del Banco de España (Pedro Sánchez); "no prohibir la presencia de altos cargos en las cajas de ahorro cuando se emitieron las preferentes" o no haber roto el Concordato con la Santa Sede (Eduardo Madina); hasta "la reforma exprés del articulo 135 de la Constitucion" (Pérez Tapias).

La corrupción ocupó buena parte del tiempo y de los momentos más interesantes, con un ganador indiscutible en Pérez Tapias, adelantando por la izquierda a los otros dos candidatos. Madina y Sánchez coincidieron en situar en la apertura de juicio oral el momento para dimitir y él en la imputación con argumentos cargados de sentido común.



En el capítulo de los ERE falsos, mientras unos defendían la actuación del PSOE andaluz por haber sido el primero en pedir una comisión de investigación y criticaban la instrucción judicial interminable, el granadino Pérez Tapias no les quitaba la razón pero señalaba lo obvio: que si se hubieran asumido responsabilidades políticas en su momento no sería aún un problema diez años después.

El nuevo PSOE

En el orden interno también llovieron los compromisos. Pérez Tapias no irá a las primarias para elegir al candidato a presidente del Gobierno si es el nuevo secretario general; Eduardo Madina sólo concretó que si pierde ahora no se presentará. Pero no reveló lo que hará si gana: "Lo valoraré", dijo. Pedro Sánchez sí será candidato pase lo que pase.

Antes, en apenas tres semanas, el ganador deberá montar una ejecutiva con el permiso de los delegados que asistan al Congreso que le proclamará oficialmente secretario general el 26 de julio próximo. Pedro Sánchez reiteró que si es el vencedor, invita tanto a Eduardo Madina como "a la corriente Izquierda Socialista" a estar en la dirección del partido, dando quizá una de las claves de lo que puede ocurrir en la recta final de campaña.


Madina,  por su parte, no entró en el juego y apostó por una ejecutiva cuyos miembros "se sepan bien" las materias de las que se hagan responsables y tengan "credibilidad" ante los sectores y movimientos sociales con los que el PSOE tiene que volver a tender lazos.
 


Lea también:

- Un debate quizá interesante, pero que no llegó a ser importante, por Fernando Jáuregui
Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.diariocritico.com