27 de noviembre de 2020, 15:52:54
Fútbol

Romero detuvo dos lanzamientos de los 'oranjes'


Argentina enloquece con su pase a la final del Mundial tras 24 años: "Prepárate Alemania, que vamos por vos"

Por Eduardo Fleming

Con una actuación soberbia de Chiquito Romero en la definicón por penales, Argentina le ganó a Holanda en la definición desde os doce pasos tras haber empatado sin abrir el marcador. Messi, Garay, el Kun Y Maxi Rodríguez no fallaron y el domingo ante Alemania en el Maracaná vamos por el tercer título mundial.


La moneda sonrió a Argentina. La de los penaltis, que cayó de cruz para Holanda. Ni albicelestes ni 'oranjes' ni Argentina ni Holanda, pese a que estaba en liza meterse en la finalísima del Mundial, querían que les ocurriese lo que a Brasil y decidieron no arriesgar ni un alamar en un soporífero primer tiempo sin ocasiones de gol. Sin embargo, el segundo... fue igual. De modo que llegó la prórroga en la que los argentinos Palacio y Maxi Rodríguez sí tuvieron la ocasión de decidir pero fallaron y se llegó a la ruleta de las penas máximas donde Argentina hizo pleno y Holanda marró dos (4-2). Alemania, aún más favorita por el desgaste físico de los de Sabella.

En un partido cerrado, donde ninguno de los dos equipos arriesgó, Argentina sacó su chapa en los penales y dejó atrás al temible equipo holandés para llegar tras veinticuatro años a la final del mundial.

Es difícil salir de la emoción de llegar a la final para analizar lo que fue un partido cerrado de la selección, es difícil dejar de lado esa zambullida de Mascherano para sacarle a Robben el gol cuando faltaba nada para finalizar los noventa reglamentarios, no es nada fácil olvidarse de los penales magistralmente atajados por Romero en la definición, o las cuatro conversiones argentinas, tanto la de Messi, como la de Garay el Kun Agüero o de Maxi Rodríguez, pero hay que hacerlo y dejar los festejos para otro momento para analizar lo que fue un partido planteado como un juego de ajedrez por ambos entrenadores, que, sin duda, nadie les podría haber reprochado nada al quedarse afuera del mundial en esta instancia y por penales.

Este equipo que accedió a la final es muy diferente al que debutara ante Bosnia en el certamen. No solamente por la falta de los fantásticos Agüero y Di María, sino también por el esquema. Si al empezar un mundial había algo para criticarle a este equipo era su defensa, y justamente ahora el fuerte está en la solidez defensiva y las dudas están arriba, y algo de lógica tiene esto, ya que al reforzar la zona de atrás, Messi se quedó sin socios y el potencial argentino se resintió demasiado.

Romero mantuvo el arco en cero en los 120 ante Suiza, los noventa ante Bélgica y los 120 ante Holanda, situación nada despreciable, a lo que Holanda le prestará atención, y más allá de la sobria actuación del arquero, los rivales casi no generaron peligro.

Y esto se vio ante Holanda. Muchos se preocupaban por Robben, pero los holandeses estaban más pendientes de Messi que de otra cosa, por lo que esperaron, fiel a su costumbre, y salvo la pelota que cortó Mascherano a los noventa, no llegaron al área argentina con peligro.

Por el lado argentino, con un Messi muy marcado, nadie tomó la manija para hacerse cargo del partido. Algún pelotazo cruzado para Lavezzi, aprovechando las espaldas que dejaban los laterales, y un Enzo Pérez que le devolvió con creces la confianza que depositó la confianza en él, al jugar un gran partido, sin temblar ante semejante responsabilidad, y animándose a ir para adelante para desconcertar a un conjunto holandés que no tenía en sus planes esta posibilidad.

Igualmente el primer tiempo se fue casi sin chances. La más importante la tuvo Messi justamente tras una falta cometida a Enzo Pérez, y Leo eligió el palo del arquero que no tuvo inconvenientes en atrapar el balón.
La segunda etapa siguió con la misma tónica. Ninguno de los dos prefirió arriesgar, dando la sensación que estaban cómodos con mantener la igualdad, aunque si hay que hablar de ambición, Argentina parecía tener un poquito más de ganas que Holanda en quebrar la igualdad.

Faltando diez minutos Sabella sorprendió y movió el tablero con los ingresos del Kun Agüero -¿no era que no iba a jugar más?- y a Palacio por Enzo Pérez e Higuain, y el delantero del Inter tuvo su chance cuando quedó solo frente al arquero y en vez de esperar que le bajara la pelota optó por intentar sorprender de cabeza al arquero, pero no le salió y se perdió la más clara que tuvo Argentina en todo el encuentro.

Y cuando todo finalizaba, Robben decidió mostrarle al mundo que además de tirarse para simular algo sabe con la pelota, y tras combinar con Schneider quedó solo frente a Romero, pero no tuvo en cuenta que en Argentina juega Mascherano, que aún no se sabe de donde salió para tapar lo que era el gol holandés y la eliminación argentina.

En el alargue nada cambió. Los jugadores argentinos estaban extenuados, y a esa altura tampoco era conveniente arriesgar. Los penales llegaban y la historia de los penales que nos hizo trasladar al 90, implorando porque las manos del Goyco se trasladaran al cuerpo de Romero, y así fue, Chiquito fue más gigante que nunca y Argentina una vez más está en la final. Para alegría de los cuarenta millones de argentinos, que se ven reflejados en este grupo de jugadores, que podrán ganar o perder, pero nadie se los va a llevar por delante y dejarán hasta la última gota de sudor en la cancha en búsqueda del sueño de todos.

Alemania, preocupate porque no somos Brasil. Y como dice el mensaje del micro, no somos once, somos cuarenta millones de argentinos que estaremos el domingo en el Maracaná los que iremos por el mundial.
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