2 de junio de 2020, 16:35:08
Toros

Un encierro sin opciones de triunfo


Feria de Otoño: novillos (de Fuente Ymbro) podridos y coletudos y público aburridos

Por Emilio Martínez Espada

Peor, imposible. O casi. No es que fuese la crónica de un pertardo anunciado. O casi. Porque la otrora puntera ganadería de Fuente Ymbro, tan del gusto de las figuras, ahora está podrida, como ya demostró hace unas meses en la cátedra de Las Ventas. Y como todo puede ir a peor, pues eso, que fue. Contra estos supuestos animales bravos, además muy escasos de fuerzas, se estrellaron tres novilleros punteros, que acabaron tan aburridos como el cotarro. Peor, imposible. O casi.


Dan ganas de no seguir escribiendo. ¿Para qué? Si esta película ya la hemos visto -soportado- muchas veces. Mulos con trapío y cuernos, pero ayunos de sangra brava de la en su momento encastada divisa gaditana. A la que de tanto echarle agua para que siguiera al gusto de los mandamases del escalafón superior -como históricamente ya tantas veces ha acontecido- la han dejado en una moruchada. Eso ya lo sabía la empresa, pero no fue óbice ni cortapisa para repetirla en Otoño. Y, petardo mayor de las reses de Ricardo Gallardo.

Tampoco es que estos novilleros también punteros, que parecieron desencantarse poco a poco, intentaron otra cosa que el redondo y el natural como si enfrente tuvieran al mítico y bravísimo Bastonito. Eso sí, como se esperaba de ellos, aportaron oficio e incluso en algunos momentos, como Gonzalo Caballero en el inicio por estatuarios y algún redondo del que abrió la plúmbea tarde y en algún dibujo al natural con el otro, lograron interesar. Y el propio Caballero, que pide a gritos la alternativa, se lució con dos buenas estocadas, superior la del cuarto.

O como, ya en menor medida, Borja Jiménez y Francisco José Espada, en sus respectivos bueyes. El sevillano, que debutaba en la cátedra venteña, le echó testosterona para irse a 'portagayola' con su primero, al que le endilgó una mezcolanza variada y atropellada de capotazos con mucha decisión. Y, como escribió Quevedo, después "fuese y no hubo nada". Nada más que esos en demasía reiterados intentos extractivos que no aportaron más que vulgaridad mientras el público se dormía.

Cual ocurrió con Espada, gran triunfador en el ciclo isidril, que también se estrelló contra la imposibilidad de lucimiento de sus dos animales, robándole algún dibujo por ambos pitones y acabando tan aburrido como los espectadores que en el que cerró festejo, o lo que fuera aquello, le rogó encarecidamente que acabara pronto. Peor, imposible. O casi. 
    
FICHA DEL FESTEJO

Novillos de Fuente Ymbro, serios y cuajados, descastados, noblotes y flojos. Gonzalo Caballero: silencio; ovación. Borja Jiménez: silencio tras aviso; silencio. Francisco José Espada: silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 2 de octubre. Primera de la Feria de Otoño. Algo más de media entrada. 
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