6 de marzo de 2021, 7:35:21
Economía


El Presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España analiza en Diariocrítico la 'fractura eléctrica'


José Antonio Galdón Ruiz, Presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), propone sus reflexiones sobre el coste de la energía. ¿Por qué España tiene la más cara de Europa, solo por detrás de Chipre y Malta? A estas y otras cuestiones, Galdón ofrece sus respuestas en su artículo 'La fractura eléctrica' que pueden leer a continuación.


El ciudadano de a pie no entiende lo que está pasando, y solo escucha y lee como cada cierto tiempo se promulgan Reales Decretos que modifican lo ya modificado y que proponen nuevas fórmulas para lo que supuestamente será un ahorro en la factura eléctrica que nunca se llega a percibir. 

Tenemos la energía más cara de Europa, solo por detrás de Chipre y Malta, y todo ello fruto de una nula planificación energética de los últimos años y la falta de acuerdo para realizar un pacto de Estado en este sentido, que pudiese dotar de una estabilidad al sistema energético español. 

Que se han cometido errores y graves, ya lo sabemos, y que los vamos a pagar entre todos también lo sabemos, pero ahora lo que hace falta es intentar que los mismos no vuelvan a repetirse y fijar de una vez por todas unos objetivos claros que nos permitan alcanzar un futuro energético estable, y para ello, además de equilibrar los tres principios que se consideran en el sector eléctrico, y que son la seguridad y garantía de suministro, la economía y que sea limpio y bajo en emisiones, habría que incluir otro que sea el del autoabastecimiento energético. 

Durante los últimos años, únicamente se han focalizado esfuerzos en el primero y el tercero, y se ha obviado por completo el segundo, y de "aquellos polvos estos lodos", que tienen como consecuencia la subida de casi un 70% en los últimos 6 años y la que está por venir. 

Tenemos un sistema de distribución, muy fiable y de los mejores del mundo, pero como nos podemos imaginar también es de los más caros de mantener, y por supuesto también sobredimensionado en algunos casos, y ahora se me viene a la cabeza algunos tramos de red de transporte y subestaciones destinadas a suministrar energía eléctrica a aeropuertos que no funcionan o a urbanizaciones sin desarrollar, auspiciadas en plena expansión inmobiliaria, que por supuesto tenemos que mantener y pagar. 

Tenemos una capacidad de producción eléctrica de más del doble de lo que nunca hemos consumido, con lo que tenemos una enorme fiabilidad de suministro, que por supuesto tenemos que pagar en nuestra factura eléctrica en el concepto de "pago por capacidad" por mantener los ciclos combinados casi en parada permanente. 

Pero si hay algo realmente preocupante, es la forma de conseguir implantar energías limpias y renovables a golpe de talonario, y en concreto, lo acontecido con las instalaciones fotovoltaicas, a las que se hace, de forma injusta, las responsables de todos los males del sector. 

Estamos pagando los numerosos errores de planificación y estrategia, tanto en el tiempo como en la forma, y es que, es precisamente ahora cuando las tecnologías fotovoltaicas han reducido su precio en más del 75% cuando sería viable económicamente su instalación, y sin embargo, y como ya tenemos más que suficiente potencia instalada, se están poniendo impuestos para que su instalación sea inviable. Así que tenemos, que antes se daban subvenciones para instalar esta tecnología para que fuese viable, y ahora se ponen impuestos y tasas para evitar que lo sea. Esto es un auténtico disparate. 

Pero es más, cuando nuestros gobernantes se dan cuenta del enorme error cometido con tanta subvención, hacen lo que nunca se debería hacer en un país "serio" como pretendemos que sea el nuestro, y es que, eliminan parte de esas subvenciones con carácter retroactivo, cambiando las reglas del juego que habían llevado a cientos de miles de personas y empresas a realizar estas inversiones, lo que se traduce en algo muy parecido a una "estafa", que además resta credibilidad y posibilidades de inversión a nuestro país. 

Ahora bien, y para ser justos, habría que decir que todas esas subvenciones a la energía fotovoltaica, han supuesto que seamos un país referente en el lector y por supuesto que se haya innovado mucho en este campo, para conseguir hoy por hoy tecnologías mucho más eficientes y baratas, que son las que ahora se están instalando en otros países sin necesidad de subvención, por lo que entiendo que dichas subvenciones en vez de ser con cargo a las tarifas eléctricas deberían haber sido por lo menos en parte a I+D+I y con cargo a los presupuestos del Estado. 


Además deberíamos tener presente, que en un país como el nuestro donde tenemos una dependencia energética del exterior de casi el 80%, cualquier fuente de energía autóctona como en este caso es el sol, cobra una importancia vital en nuestra balanza de pagos y en el resultado global de nuestra economía, a lo que habría que sumar la nula emisión de gases de efecto invernadero y lo que ello conlleva respecto a los derechos de emisión y los compromisos adquiridos para la implantación de renovables. 

Y es que ya está bien de descargar todas las culpas a las renovables, y lo que los ciudadanos deben saber es que del coste de la factura eléctrica para los consumidores de tarifa regulada (TUR) ahora precio voluntario pequeño consumidor (PVPC), de los que hay más de 18 millones de contratos, el 60% del precio es fijado por el gobierno para el pago de la distribución, mantenimiento, subvenciones, tasas, etc..., y el resto, lo que corresponde realmente al precio por Kw/h consumido, antes dependía de una subasta que se realiza un día concreto y que fija los valores del mismo para los próximos 3 meses, y que a partir de ahora se realizará mediante una compleja fórmula de difícil comprobación para los ciudadanos. Y dicho todo lo anterior, nos hacemos la pregunta del millón: ¿Cuáles serían las fórmulas de futuro para conseguir reducir el precio de la energía eléctrica? 

La primera parte de la factura, que es la correspondiente al mantenimiento, distribución, subvenciones, tasas, etc..., tenemos claro que es una parte fija y que la única forma de reducirla sería aumentando el número de contratos y el consumo eléctrico, para que pudiese repartirse entre más abonados y con más potencia contratada, lo que supondría un cambio sustancial de modelo, es decir, tendríamos que ponderar la utilización de la energía eléctrica frente a otras como el gasoil, gas, gasolina, etc...

Para ello tendríamos que cambiar paulatinamente los sistemas de calefacción de gas o gasoil, por bombas de calor eléctricas, y promocionar la utilización de vehículos eléctricos, dado que hoy por hoy son los responsables del 40% del consumo de la energía primaria. 

De esta forma, disminuiría en gran medida nuestra dependencia del exterior, y mejoraría notablemente nuestra balanza de pagos, lo que podría ser utilizado para aminorar los precios de la electricidad. 

Por otro lado, deberíamos producir electricidad más barata y a ser posible a través de fuentes de energía propias, es decir, fotovoltaica, eólica, hidráulica, nuclear,..., minimizando el uso de las centrales térmicas convencionales, los ciclos combinados, etc..., lo que nos proporcionará muchísima más autonomía y estabilidad en los precios de la electricidad, y por supuesto aportará numerosos beneficios ambientales. 

Así que, señoras y señores, desde aquí se propone un cambio de modelo tendente al aumento del consumo eléctrico frente a los combustibles fósiles, generado por fuentes propias de energía y que además sean limpias, con lo que tendremos asegurado un sistema energético estable para el futuro, y ahí tendrá un peso importantísimo el ahora denostado sector fotovoltaico. 


José Antonio Galdón Ruiz 
Presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España - COGITI - 
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