3 de abril de 2020, 20:32:50
Toros

Resumen de la primera parte del ciclo


Manizales comienza con buen pie: grandes entradas y faenas de Adame y Roca Rey

Por José R. Palomar

Cuando llevamos tres días de feria, hay que anotar de entrada un dato positivo: las buenas entradas que se han registrado. Medio aforo, 12.000 personas (de un total de 19.000) en la novillada. Y en las dos primeras corridas prácticamente tres cuartos de entrada.Y no eran carteles fuertes, mas bien el aperitivo de la feria. El nivel de vida en Colombia no es precisamente alto y la gente se sacrifica para comprar una entrada. La novillada de Rincón Santo no fue fácil, hubo reses con peligro y que desarrollaron sentido, demasiado para jóvenes poco placeados. No es el caso de Andrés Roca Rey, que causó una grata impresión. Como el matador Joselito Adame.


Roca Rey posee un valor seco, transmite al público. Le adornan las virtudes del temple, la buena colocación y un toreo estático y vertical que nos recordó a Vicente Barrera. Se lució con el capote, prodigando tafalleras y ante el incierto octavo (fue novillada de ocho animales) resolvió con oficio la papeleta. Pero falló con la espada en ambas reses, de no ser por ello habría cortado al menos tres, y puede que hasta cuatro orejas.   

Borja Jiménez, además de su parecido físico con Espartaco (es de Espartinas) tiene oficio y buenas maneras. Una faena discreta por la poca emoción del novillo en su primero, y se paró el otro. Anduvo vistoso con el capote.   En cuanto a los locales,  Santiago Sánchez Mejía vió como le devolvieron al corral un novillo tras sonar los tres avisos, y es que está todavía muy verde para estos compromisos. Algo parecido a Andrés Manrique, voluntarioso toda la tarde pero con pocos recursos.     

Adame convence

En la primera corrida de feria, el martes 6 día de Reyes, hubo un diestro mexicano que salió en triunfo, con una oreja que podrían haber sido dos. En su único toro potable de la ganadería de Santa Bárbara, el quinto, demostró ser un torero poderoso. Salió a revienta calderas con largas cambiadas, un quite por zapopinas. Y desarrolló una faena vibrante  con muletazos largos y templados. Eso mas la propina de unos pases ayudados por bajo que provocaron el júbilo en el festivo graderío. Con su primero no se confió porque tenía peligro, y tiró pronto por la calle de en medio, macheteando por la cara.       

Luis Miguel Castrillón dejó una buena carta de presentación. Que lo apodere José Antonio Campuzano es toda una garantía. Faena aseada en su primero aunque excesivamente frío, mostró su buen concepto del toreo en el último de la tarde, con la desgracia que se lastimara una pata a mitad de faena.  Guerrita Chico es un torero colombiano con solvencia, que podría prodigarse en España. Tiene oficio, buenas maneras, pero no le ayudaron los toros. Le tocó el peor del encierro. Gran actuación con los palos de Ricardo Santana, exponiendo y asomándose al balcón. 

Y provocó las delicias del público un subalterno al que llaman cariñosamente "El Gordo", pero ojo, no es ningún loco: le sobran los kilos pero no se deja escapar ni un solo par, y salta el callejón con destreza.Una lástima que decepcionaran por su falta de casta los toros de Santa Bárbara, ganadería con una camada corta, muy bien presentados eso sí . Pero sólo se salvó el quinto, que tocó en suerte a Joselito Adame.     

Del Álamo y la cruz de su espada

El encierro de Achury Viejo que se lidió el miércoles fue desigual: hubo toros complicados, varios se pararon y refugiaron en tablas y destacó únicamente el noble cuarto, y el mejor sexto. Ese correspondió al español Juan del Álamo, que  destacó el año pasado en Colombia. El toro se arrancaba de lejos y el salmantino lo aprovechó en excelentes series con mando, temple y ligazón. Además remata detrás de la cadera. Pero la espada le jugó una mala pasada en ambos toros, recibiendo los tres avisos .Hay que tener en cuanta, no obstante, que el intervalo entre aviso y aviso es cortísimo en Colombia.    

El diestro local Manuel Libardo no se acopló en su primero, aunque a mitad de faena se hizo  con el toro, consiguiendo muletazos vibrantes. Hubo emoción. Y en el cuarto su labor fue entonada en terrenos de chiqueros, donde se atrincheró el toro. Pudo en el tercio de varas ocurrir la tragedia, porque el astado de Achury Viejo derribó con estrépito y el picador Velázquez quedó atrapado por el caballo, saltaron cantidad de subalternos y toreros al recogerlo en el ruedo inconsciente y con unos ojos que hacían presagiar lo peor. 

Se lo llevaron en ambulancia para reconocerlo, porque el golpe fue brutal.  Poco que escribir de Santiago Naranjo, diestro de la tierra que no pudo con su primero, y tuvo la mala suerte de que el quinto se paró, rajado y acabó echándose. Una tarde aburrida en conjunto.      
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