19 de noviembre de 2019, 2:05:08
Teatro


'Perdona si te mato, amor', opera prima de Carlota Pérez- Reverte pasa sobradamente el examen

Por José-Miguel Vila / @josemiguelvila


Si hasta el rabo todo es toro, en la primera obra dramática que se representa de la joven Carlota Pérez-Reverte Mañas (¿le suena el apellido? Efectivamente, ha acertado, Carlota es hija del escritor y académico Arturo Pérez-Reverte), la autora va de frente y por derecho, como diría un buen aficionado a los toros, ya que no engaña a nadie desde el principio, o sea, desde el mismo título: 'Perdona si te mato, amor', tiene inequívocas resonancias al "humorista más completo que nuestro siglo ha dado", como dijo de Enrique Jardiel Poncela su coetáneo y maestro de periodistas, César González Ruano. El empeño, obviamente, tiene un riesgo doble. Por un lado,  el de la osadía de aquellos que pueden pensar que es muy atrevido  intentar seguir la secuela de ese genio del humor del siglo pasado. La segunda, de esos otros que pensarán que el intento no podría pasar de una burda imitación. Pues ni lo uno, ni lo otro, porque Carlota ha pasado de sobra el reto, y en ello ha contribuido  ­­-y mucho- la excelente puesta en escena de Alberto Castrillo-Ferrer, el director  en quien ha confiado el Español para esta empresa.

La historia que se cuenta en 'Perdona si te mato, amor', no es nada fácil sintetizarla en unas cuantas palabras, así es que vamos a tirar  de programa de mano para no errar en el intento. Una agencia -cuando menos particular, paradójica, pintoresca y excéntrica-  asesora a los clientes que se acercan a ella en las fórmulas más idóneas para cometer crímenes («Homero y asociados, convertimos la muerte en un arte... dígame», es la primera frase que se pronuncia  en la obra), un fiscal que no es lo que parece, unos policías tan singulares como incompetentes, que parecen salidos de la pluma de un dibujante de comics y en medio de todos ellos una historia de amor y asesinatos tan divertida y desternillante como surrealista y absurda.

Tampoco la obra de Carlota Pérez-Reverte (por cierto, tiene 31 años   y es historiadora de formación inicial, aunque recordamos también que escoautora, junto a su padre, del primer volumen de 'Las Aventuras del Capitán Alatriste'),es de fácil montaje: diezpersonajes son representados por seis estupendos actores:Rafa Blanca (detective), Javi Coll (policía y ferretero), Silvia de Pé (fascinantesu interpretación de Madeleine,esposa del fiscal), Julián Ortega (asesino en serie -Alejandro- y forense), Antonia Paso (señora y casera) y Nacho Rubio (Homero Mortimer y fiscal -Fulgencio-).

Todos los personajes se mueven por entornos variopintos: una comisaría, un salón de una casa, una ferretería, el despacho de un abogado y la asesoría de crímenes. Toda la acción se desarrolla en Madrid, en un tiempo y un espacio actuales, aunque con ecos y personajes propios de la novela negra clásica. Manuel Pellicer ha resuelto el rompecabezas situando esos ambientes de novelas  policíacas y de cine negro en niveles distintos (unos, a la  altura del suelo y otros elevados a unos dos metros) y dividiendo  imaginariamente  el escenario en tres partes bien definidas   (izquierda, derecha y centro) en las que discurren todas las escenas  de la pieza (algunas, incluso, suceden simultáneamente).

Comedia negra

El ritmo de la obra es trepidante y la tensión se mantiene desde  principio a fin, así como el suspense (la obra es un salto mortal  permanente, en donde no es posible prever el giro que va a dar en la escena siguiente), sin que por ello se pierda en ningún momento el humor y la comicidad de situaciones y personajes.

Decíamos al principio que la pieza tiene innegables fundamentos  e inspiración en Jardiel Poncela, pero sería injusto no añadir también que Georges Simenon o Agatha Christie han dejado también su huella en esta detectivesca y casi cinematográfica 'Perdona si te mato, amor'. Y precisamente la sabia y arriesgada dosificación de   todos estos componentes es lo que hace de la obra de Carlota Pérez- Reverte una tan divertida como personal propuesta dramática.

Si es verdad que no es habitual estrenar en el escenario de un teatro de titularidad pública, como las Naves del Español, sin ser un autor  (autora, en este caso) sin un nombre ya  forjado y reconocido en los ambientes literarios y teatrales del país, también lo es que hay  piezas de autores reconocidos que tampoco tendrían que haber pasado por estas  tablas tan prestigiosas. Vaya, pues, lo uno por lo otro. Y añadimos más aún: si las piezas que sigan a este 'Perdona si te mato, amor' van en la línea y la progresión y maduración que  se atisban ya en esta ópera prima, podemos asegurar que estamos ante una más que interesante nueva autora que -quién sabe aún- podría pasar a formar parte de una nueva "generación inverosímil", como la  que  encabezó en su tiempo Enrique Jardiel  Poncela, y que tan bien ha retratado recientemente su nieto, Enrique Gallud Jardiel, en 'Jardiel. La risa inteligente'.

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