7 de abril de 2020, 13:05:32
Toros

Talavante indultó un toro de Ernesto Gutiérrez 


Feria de Manizales: seis orejas en un exitoso festival

Por José R. Palomar

 Toros de Ernesto Gutiérrez nobles y terciados, destacando el sexto que fue indultado.
Sebastián Vargas: silencio con aviso; El Juli: dos orejas; El Cid: ovación desde el tercio; Sebastián Castella: una oreja; Andrés de los Ríos: silencio; Alejandro Talavante: indulto y dos orejas simbólicas; Pablo Hermoso de Mendoza: una oreja.Entrada: casi lleno. Toros de Dosgutiérrez: terciados y buenos para los toreros- y rejoneador- en general. Destacó el cuarto de lidia ordinaria, al que se le dio la vuelta al ruedo, mismo premio que recibió el mejor toro del encierro, que correspondió a Diego Ventura en su segundo. Diego Ventura: ovación desde el tercio y dos orejas. Paco Perlaza (que se despedía de Manizales): ovación y una oreja. El Cid: una oreja y ovación.


Éxito en el tradicional festival a beneficio del Hospital Infantil de la Cruz Roja Caldas. Es inigualable el espectáculo de los prolegómenos, con los diestros portando a hombros la Virgen de Nuestra Serñora de laa Macarena, mientras el público enciende sus candiles y un sacerdote entona un canto religioso. No cabía un alfiler en la plaza, con abundancia de niños y mujeres. Gente con un propósito: divertirse. Y a ello contribuyeron los buenos toros de Ernesto Gutiérrez, que tuvieron su punto álgido con el sexto, indultado por Talavante.

         Alejandro Talavante debutaba en Manizales y causó una gratísima impresión. Anduvo toda la tarde inspirado, improvisando distintas suertes. Extraordinarias sus chicuelinas, imprimiendo sentimiento. Comenzó magistral con la mano izquierda, en una faena reposada, llena de temple y cogiendo la distancia justa al toro. El júbilo llegó cuando engarzó muletazos cambiándose de mano, alternando con molinetes. Y ya con el indulto concedido, unas bernardinas ajustadas. Un desconocido Talavante con barba, paseó las dos orejas simbólicas.

        La actuación del Juli se podría resumir en "la estética al servicio de la técnica". Anduvo menos crispado y más con más naturalidad que otras veces. Hubo equilibrio entre el tiempo y las distancias. Los naturales engarzados rozaron la perfección. Y los circulares invertidos despetaron el entusiasmo. Lleva cuatro "Catedrales de Manizales" en su haber como triunfador de la feria, y es uno de los candidatos de esta, a la espera del mano a mano con Pablo Hermoso mañana domingo.

       Los lances del Cid al tercero fueron de ensueño. Y desarrolló la mayor parte de la faena con la izquierda, "la famosa zurda del Cid", llevando embarcado al toro y alargando el muletazo. Sintiéndose a gusto, acabó con circulares inertidos, trincherillas y afarolados. Perdió las dos orejas fallando con los aceros.

      Sebastián Castella tuo una actuación vulgar, en una faena deslavazada y con enganchones, si bien le correspondió el toro menos potable de la tade. Aún así, le concedieron una bondadosa orejita. El veterano Sebastián Vargas, que abría cartel, estuvo valiente y bullicioso como siempre, especialmente en el tercio de banderillas. Y el local Andrés de los Ríos, antes un gran toro, hizo lo que pudo: derrochar voluntad.

      Pablo Hermoso de Mendoza dió una lección de toreo a caballo. Empezando por parar al brao toro antes de los rejones de castigo. Hizo diabluras con "Disparate" y "Pirata", con la grupa a dos pistas, quiebros inverosímiles del caballo tras los pares. Y espectacularidad a la salida de los pares de banderillas. El graderío era un mosaico de luces, por los móviles que se centraron en su actuación. El rejón de muerte cayó en muy mala colocación, pero el bullanguero público no se apercibió (ni el presidente), porque el toro rodó en seguida sin puntilla, y eso le valió la última oreja de la tarde

Destacan El Cid y Ventura

En el festejo anterior se vio quel a feria va a más en la asistencia de público y casi se  rozó el lleno, con gente atraída por el debut de un rejoneador: Diego Ventura, que venía con la vitola de haber sido declarado triunfador en la Feria de Cali. Un gran torero sevillano: Manuel Jesús "El Cid", y el local Paco Perlaza, un joven veterano que ha decidido retirarse.     El público se divirtió, al contrario que la tarde anterior, y a ello contribuyeron unos toros terciados que embistieron con nobleza en general.  En lo referente a los de a caballo, el primero fue un novillote (la empresa y la autoridad, tan quisquillosa en otras cosas), debería vigilar estas cosas, porque no todo vale. Y el segundo de Ventura, extraordinario para el rejoneo, con el premio de la vuelta al ruedo.  

Al primero del Cid le faltó casta y codicia. Lo toreó algo despegadillo, con tranquilidad, gustándose. Anotar unas notables trincherillas y desplegó la famosa mano zurda del Cid, en una faena notable, aunque algo desigual.  Recibió al sexto con unos bonitos lances de recibo , abrochados con ceñidas medias. El toro tenía media embestida, no humillaba y se quedaba corto. Pero de nuevo brilló cantidad en los naturales, con la figura relajada, imprimiendo naturalidad y elegancia. Falló con los aceros.  

Paco Perlaza es un diestro que ha desarrollado una extensa carrera con dignidad, pero posiblemente cansado, ha decidido retirarse. Por eso le supo a gloria la oreja en su toro de despedida, con una vuelta al ruedo en olor de multitudes, hasta el punto de que besó genuflexo la arena. Hubo más emoción y vistosidad que profundidad. Posiblemente anduvo algo acelerado, pero con entrega total. Toreó más con el corazón que con la razón, y estuvo algo apurado con la izquierda. En su primero demostró lo que atesora: oficio, recursos y seguridad.   

Diego Ventura formó un auténtico alboroto en su segundo toro, al que recibió con mucho mérito portando la garrocha, dando dos circunferencias al ruedo hasta parar a la res. Destacó con sus caballos "Ordóñez" (al son de la música del "El Gato Montés") , y con la yegua "Cigarrera". Tanto en los pares a dos manos, como en las cortas. La locura cuando acertó con el rejón de muerte y dos orejas en el esportón. Ante el novillo-toro primero, se excedió en los rejones de castigo: tres.  Muy certero en los quiebros, adornándose tocando con la mano la testuz de la res. No faltó el "bocado de rigor" de su caballo Morante al toro, y prodigó varias cortas seguidas, con la res ya agotada. Falló a la hora de matar.

Entrada: casi lleno. Toros de Dosgutiérrez: terciados y buenos para los toreros- y rejoneador- en general. Destacó el cuarto de lidia ordinaria, al que se le dio la vuelta al ruedo, mismo premio que recibió el mejor toro del encierro, que correspondió a Diego Ventura en su segundo. Diego Ventura: ovación desde el tercio y dos orejas. Paco Perlaza (que se despedía de Manizales): ovación y una oreja. El Cid: una oreja y ovación.

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