22 de noviembre de 2019, 15:54:46
Cine


Los grandes momentos de la ceremonia de los Oscar

Por Sergio Ariza Lázaro

Este domingo se celebrará la 87ª edición de los premios Oscar. Una gala que se acerca a su centenario y que ha dejado varios momentos para la historia, historias de venganzas y desnudos, grandes olvidos y salidas del armario. Aquí os dejamos con algunos de los momentos más recordados:


- Los Oscar, como el desayuno, mejor en la cama

Joan Crawford protagonizó uno de los grandes momentos de los Oscar cuando, en 1945, recogió su premio por 'Alma en suplicio (Mildred Pierce)' en la cama de su casa, después de que hubiese advertido a la Academia que estaba mala y no podía asistir. Cuentan las malas lenguas que todo fue una estratagema para dar pena a los académicos y que la votaran. Se cuenta que 'la Crawford' se pasó la noche abrazada a la que, a la postre, fue su única estatuilla.

- La venganza de Joan Crawford contra Bette Davis


Claro que lo de pasar la noche abrazada a hombres era algo bastante habitual en la vida de Joan Crawford. De ella había dicho Bette Davis: "Se ha acostado con todos los actores de la Metro a excepción de la perra Lassie". No en vano, la rivalidad entre dos de las grandes divas de la época dorada de Hollywood era material de leyenda. Por eso fue una atrevida jugada cuando, en 1963, el director Robert Aldrich decidió juntarlas en la película '¿Qué pasó con Baby Jane?'. El rodaje fue tan tenso como se preveía, con cosas tan alucinantes como el hecho de que Davis mandara instalar una máquina de Coca-Cola durante el rodaje, solo porque, en ese momento, Crawford estaba casada con el vicepresidente de Pepsi. No es de extrañar que tras conocerse que la primera estaba nominada a los Oscar y ella no, Joan Crawford se ofreciera al resto de las actrices nominadas para recoger su premio en su lugar. La historia quiso que la estatuilla fuera a parar a Anne Bancroft por 'El milagro de Ana Sullivan' y Crawford pudo disfrutar de ese momento al pasar al lado de su 'íntima enemiga' de camino al escenario para reoger el premio que le había 'robado'.



- La ovación a Chaplin

El mayor icono que ha dado el cine es uno de los olvidos más sangrantes de los Oscar. Cuando los premios todavía estaban en pañales, la Academia decidió otorgarle un Oscar especial por actuar, escribir, dirigir y producir 'El Circo'. Esto fue en 1929, no volvería a ver ninguna estatuilla dorada hasta 1972, cuando la Academia le concedió un Oscar honorífico. Entre medias, obras maestras como 'Luces de la ciudad', 'Tiempos modernos', 'El Gran Dictador' o 'Monsieur Verdoux' fueron obviadas por los académicos. Únicamente su sátira sobre el nazismo le reportó alguna nominación, en concreto, como mejor guión, mejor actor y mejor película. En el 48 fue nominado de nuevo como mejor guión por 'Monsieur Vedoux' pero para ese año el McCarthismo imperante ya le había puesto en el punto de mira. En 1952 fue expulsado definitivamente del país. No volvería a pisar un pie en EE.UU. hasta la ceremonia de 1972. La mala conciencia de la academia se convirtió en la ovación más larga de la historia de la ceremonia, doce minutos.

- El discurso de aceptación de Alfred Hitchcock

La única vez que Chaplin pudo ganar un Oscar a la mejor película fue en 1941 por 'El gran dictador' pero ese año el premio fue para 'Rebeca', dirigida por otro exiliado británico recién aterrizado en EE.UU., Alfred Hitchcock. Claro que como el Oscar a la Mejor película va para el productor aquella estatuilla fue para David O. Selznick, el máximo responsable de 'Lo que el viento se llevó', por la que había levantado el Oscar el año anterior. Todo hacía presagiar una bonita historia de amor entre el recién llegado y la Academia... pero no fue así. Hitchcock se convirtió en el más famoso, y posiblemente mejor, director de todos los tiempos, pero la Academia decidió que el orondo director se quedase sin premio. A pesar de nominarle 5 veces como mejor director, por la mencionada 'Rebeca', 'Náufragos', 'Recuerda', 'La ventana indiscreta' y 'Psicosis', la silueta más reconocible del cine se quedó sin premio. Tampoco sus películas volvieron a ganar nunca. Es más, desde 'Recuerda', ninguna volvió a estar nominada como Mejor Película. Eso quiere decir que 'Encadenados', 'La ventana indiscreta', 'Vértigo', 'Con la muerte en los talones' o 'Psicosis' fueron sorprendentemente olvidadas. Menudo ojo. Eso sí, luego un chico francés, un tal François Truffaut, publicó un libro en el que decía que el bueno de Hitch era un genio. Los académicos abrieron mucho los ojos, porque hasta ese momento pensaban que aquello que hacía el 'maestro del suspense' era el colmo de la comercialidad, pero ya que lo decía un francés y encima uno que había escrito en 'Cahiers du cinema' y se había inventado con su amigo Godard la 'Nouvelle Vague', decidieron que después de todo Hitchcock debía ser un genio. Así, para que nadie diga nada, decidieron entregarle un Oscar honorífico en 1968. El bueno de Alfred, al que tanto le gustaban las cámaras, como demuestran sus cameos en sus películas o su famoso programa de televisión, subió al escenario y dio el mejor discurso de la historia de los Oscar, exactamente dijo "Gracias" se dio la vuelta y se largo de allí.

- El póker de ases de la generación de 'Moteros tranquilos, toros salvajes'

A Scorsese no tuvieron que darle un Oscar honorífico como a Chaplin o Hitchcock, en 2006 ganó el Oscar al Mejor Director, y a la Mejor Película, por 'Infiltrados'. Para entregárselo llevaron al escenario a sus tres compañeros de generación más importantes, Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas. Tras  haber visto como obras maestras como 'Malas Calles', 'Taxi Driver', 'Toro salvaje' o 'Goodfellas' eran obviadas por películas menores, Scorsese, al recibir el galardón de manos de Coppola le dijo: "¿Podrías volver a comprobar el sobre?

- La flema inglesa de David Niven

Corría el año 1974 y David Niven era el presentador de la gala cuando detrás de él surgió un hombre desnudo corriendo. Sin inmutarse, y haciendo gala de esa flema inglesa que le caracterizaba Niven soltó esta demoledora frase: "¿No es fascinante pensar que la única risa que puede desatar ese hombre es la que genera cuando se quita la ropa y muestra sus... pequeñeces?".



 - La renuncia de Brando

En 1973 Marlon Brando hacía buenas todas las quinielas al ganar el Oscar como mejor actor por su papel de Vito Corleone en 'El Padrino' de Coppola, pero cuando se enunció su nombre no fue el intérprete de 'La ley del silencio' el que subió a recogerlo sino Sacheen Flecha Pequeña, una apache que se encargó de rechazarlo en el nombre del actor por el trato despectivo que Hollywood había empleado para retratar a los indígenas americanos.



- Tom Hanks saca del armario a su antiguo profesor de instituto

En 1994 Tom Hanks ganaba el Oscar como mejor actor por 'Philadelphia'. Tras subir a recibir el premio, Hanks dio un sentido discurso en el que defendía los derechos de los gays, afirmando que Rawley Farnsworth, su antiguo profesor de instituto, era gay y una de las personas que más le había inspirado. Todo muy bonito, si no fuera porque Farnsworth nunca había reconocido su homosexualidad en público. El incidente serviría como inspiración para la película 'In&Out' protagonizada por Kevin Kline.

- Las flexiones de Jack Palance

En 1992, Jack Palance, el 'malo' de 'Raíces profundas', recibió un Oscar a sus 73 años pero para demostrar que seguía siendo, como ponía en la cartera de Samuel L. Jackson en 'Pulp Fiction', un 'bad motherfucker', nada más recibir su estatuilla se tiró al suelo y comenzó a hacer flexiones a una mano, haciendo que su compañero de reparto, y presentador de la gala, Billy Crystal convirtiese aquello en broma recurrente durante toda la gala.

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