21 de septiembre de 2019, 3:35:34
Nacional


Entrevista a José Antonio Castro, número 1 de Izquierda Unida por Málaga

Por Chus Heredia / Noticias21

El número 1 de Izquierda Unida por la provincia de Málaga y ex portavoz de la coalición en el Parlamento andaluz, José Antonio Castro, encara la recta final de la campaña con cierto optimismo por el desarrollo de los debates televisivos entre otros factores. Asegura que la banca pública andaluza sería la primera medida, vía decreto de urgencia, que IU adoptaría desde el Gobierno.

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José Antonio Castro (Sevilla, 1974), es un tipo afable en el trato, serio en las maneras, seguro en la transmisión de sus ideas y opiniones. También tiene las ideas claras a la hora de pedir. Nos sentamos en el patio del Hotel Molina Lario. Pide un agua con gas, con una rodaja de limón y un hielo, quizás para la resaca del mitin de Julio Anguita, que se escapó incluso a sus previsiones. Cinéfilo y amante de la lectura, padre de dos hijos, muestra entusiasmo con el desarrollo de una campaña electoral en la que se ven fortalecidos.

Se confiesa familiar y comunista. "De ideología y como modo de vida", puntualiza. Antes de entrar en política, trabajó de camarero, de repartidor de publicidad, de montador de muebles... "Somos hijos de la precariedad laboral y la dificultad", apunta.

Pregunta obligada casi. ¿Qué temperatura les da la campaña tras el mitin del miércoles en Málaga en el que reapareció Julio Anguita?

Dentro de la subida de termómetro que nos han dado los debates, lo del miércoles hizo que se rompiera el termómetro. Sinceramente, nos encontramos en una situación muy diferente a la de cuando empezó la campaña. Parece como si a nuestra campaña le hubieran metido unas cuantas pastillas efervescentes.

Sí es verdad que se aprecia una campaña de menos a más con ese punto de inflexión en los debates. Desde mi punto de vista, incluso más en el segundo. ¿Cómo los ha visto?

Lo primero que hemos intentado es aparecer con propuestas, hablar de lo que necesitan los andaluces, de nuestro programa. Ha sido difícil. En ambos debates, se ha mostrado la peor cara del bipartidismo, de lo que precisamente la gente está hasta las narices. No han logrado salir de su encasillamiento y ahí quien ha destacado es Antonio Maíllo, el candidato de Izquierda Unida. Ha censurado esa actitud y les ha dicho que se dejen de tanto teatro, pero también ha puesto las alternativas encima de la mesa, que es lo que creemos que los andaluces han sabido reconocer.

Se ha comentado mucho la actitud de Susana Díaz durante el segundo debate. Al PP, desde luego le ha dado mucha carga argumental. ¿Critica también la actitud de la candidata socialista?

Si Susana Díaz se caracteriza por algo en su manera de dirigir es por un cierto autoritarismo. En el segundo debate, lo manifestó en toda su plenitud.

Tras su 'desojo' de la Junta de Andalucía y escuchando la rotundidad con la que Anguita llama a no pactar con el PSOE, ¿se complican mucho posibles acuerdos, ya no digo sólo para las autonómicas, sino también para posteriores citas?

Yo ahora mismo pienso en las autonómicas. Izquierda Unida no va a cambiar. Nosotros seguimos siendo rojos y decentes. Rojo, en la aplicación de unas políticas de izquierda, y decentes porque no vamos a tolerar ni una pizca ni de corrupción ni de malas prácticas. Ésas fueron las razones que le llevaron a Susana Díaz a romper unilateralmente el acuerdo, no creemos que, después de lo que ha hecho, mañana venga a plantear una posibilidad de acuerdo.

Si hacemos caso de las encuestas, la tónica general es que Ciudadanos y Podemos entran con mayor o menor fuerza en el Parlamento. ¿Significará la caída de IU por la posible dispersión del voto de izquierda?

Hay dos características en estas elecciones. La primera es que el partido, el campo de juego está volcado a la izquierda. Eso es un logro de Izquierda Unida. Cuando en 2012 tomamos la decisión de que no gobernara Javier Arenas, eso trae unas consecuencias : hoy la derecha, el PP es irrelevante para el futuro de Andalucía. No tiene un papel destacado. Por lo tanto, estamos muy seguros de nuestro programa y orgullosos de los dos años y ocho meses en los que hemos estado en el Gobierno. Estamos orgullosos de lo que hemos logrado parar y, sobre todo, estamos muy confiados en la solvencia de un programa que no tiene ambigüedades. Es un programa desde la izquierda de inmediata aplicación que entendemos que es el más beneficioso para la mayoría social. Ni tenemos miedo ni a las fuerzas emergentes ni a los clásicos.

Es una campaña con mucho ruido. ¿Se pueden transmitir bien los logros de los que habla, los de su bagaje en la Junta, por ejemplo? Ustedes han puesto en marcha el metro de Málaga, han gestionado la Consejería de Turismo, dicen haber evitado 6.000 desahucios, haber sancionado a la banca con 23 millones de euros por tener viviendas vacías, han sido proactivos con la memoria democrática...

No es el mejor momento. Quizás deberíamos haber aprovechado antes. Pero es verdad que no siempre encontramos toda la proyección mediática para transmitir estas políticas.

¿Qué es lo primero que harán si el día 23M son fuerza de Gobierno?

Los viene avanzando Antonio Maíllo. Además, se trataría de decretos por la vía de urgencia, aprobados por el Gobierno para que el Parlamento los ratificara una vez puestos en marcha. Me refiero al decreto ley para la creación de la banca pública en Andalucía para dar crédito a quien lo necesita: pymes, autónomos, economía social (cooperativismo)... Una vez que tengamos ese instrumento que, además, servirá para planificar nuestra economía democráticamente, hay que ocuparse de las personas. Necesitamos que la gente tenga garantizados los suministros básicos vitales, que a nadie le puedan cortar el agua o la luz por no tener recursos para pagarlos. También necesitamos organizar muy bien todos los recursos de la Junta para que haya un ingreso mínimo de ciudadanía; es decir, que todo aquel que no tenga recursos tenga garantizado, lejos de la arbitrariedad del actual salario de inserción, unos mínimos ingresos para una vida con también unos mínimos de dignidad.

Llevan toda la campaña alertando sobre el tratado de libre comercio de la Unión Europea con Estados Unidos. ¿No cree que este asunto se puede ver como transnacional y lejano?

Va a ser una ruina. Si ya es una ruina porque el campo andaluz se supedita a una organización y políticas dictadas desde Bruselas y en función de los intereses de las multinacionales, ahora hablamos de un tratado de libre comercio en las que las condiciones de producción y comercialización las va a dictar Estados Unidos. Eso, además, conlleva que, para dirimir cualquier conflicto, no va a servir ningún tribunal ni español ni europeo. Habrá una especie de 'tribunal' no de jueces, un organismo autónomo que emana de este tratado, y que será el encargado de determinar cómo hay que hacer las cosas y quién lleva razón. Todo esto está sustentado por los intereses económicos de EEUU. Por ejemplo, si España quisiera aprobar una moratoria sobre las prácticas del 'fracking', este 'tribunal' podría decir que no y que, además, por haber intentado aprobar eso, podría obligarnos a una indemnización. Lo que digo no es un futurible: ya ha pasado con Canadá y otros países.

IU había recuperado mucho pulso, sobre todo en resultados, en los últimos tiempos. Las últimas andaluzas, la experiencia de gestión en la Junta... ¿no están insistiendo demasiado en proponer convergencias y quizás perder su marca, sus siglas, diluida en proyectos colectivos? Hablo de fórmulas como las que utilizarán para las municipales, intentos como Ganemos y demás...

Nosotros hemos apostado desde el primer momento por la convergencia. Y esta convergencia no creo que vaya a diluir ni a Izquierda Unida ni a ninguna de las otras fuerzas que participen. ¿Por qué planteamos la convergencia? No sé si todo el mundo se ha dado cuenta: estamos en una situación muy dramática. Y no sólo estamos convencidos de que se puede salir de esto desde la izquierda, con un carácter de justicia social. Y estamos convencidos de que un solo partido no podrá. Es más, no se podrá hacer en un solo hecho electoral. Es más, cualquier Gobierno que quiera transformar esto desde la izquierda va a tener delante a muchos poderes económicos. Un Gobierno que quiera cambiar las cosas, o tiene un pueblo movilizado y organizado detrás o será complicado. Por eso, hace falta la unidad de la izquierda. Dicho esto, no perderemos ni un minuto, nuestra opción es honesta. Pero no perderemos ni un minuto porque hay que hacer muchas cosas. Seguiremos trabajando como IU.

¿Cree que estas elecciones determinarán algo de lo que vendrá después o son compartimentos estancos?

Nada de compartimentos estancos. Todas las elecciones que tengan lugar este año van a ir mucho más allá del territorio en el que se realicen. Las andaluzas son muy relevantes porque son las primeras. Hay una sensación dentro del desastre en el que estamos instalados. Cambiamos hacia la precarización, hacia el paro, hacia la pobreza. Pero también encontramos que en esta crisis también hay un deterioro, un cuestionamiento cada vez mayor del sistema político que sustenta esto, el bipartidismo. Cada vez hay una mayor crítica hacia un sistema económico que tiene mucho que ver con el modelo político. Y se está generando una conciencia crítica con todo esto. Lo que ocurra en estas elecciones andaluzas va a tener lecturas, va a servir como indicativo de lo que pueda pasar en las municipales y autonómicas de mayo, en las catalanas y en las generales de a final de año. Creo que todos los partidos lo valoramos como un paquete que hay que afrontar en este año.




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