20 de octubre de 2019, 10:21:02
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El Ministerio de Educación y la Fundación BBVA premian siete proyectos que incentivan el interés de los alumnos


La sostenibilidad energética, la comunicación a través de la radio o el emprendimiento se convierten en herramientas para el aprendizaje participativo de los alumnos en los proyectos galardonados. 


El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Fundación BBVA entregaron ayer los galardones correspondientes a la XXX edición de los Premios Francisco Giner de los Ríos a la Mejora de la Calidad Educativa. Desde la experiencia de hacer los planos de una casa y construirla con sus propias manos hasta emitir un programa de radio propio, la elaboración de un plan de negocio o el aprendizaje, la interpretación e incluso la composición de obras musicales de diferentes épocas...son algunos de los proyectos innovadores galardonados en esta última edición. Todos tienen en común el desarrollo de iniciativas que atraen el interés participativo de los alumnos y despiertan su curiosidad, capacidad de hacerse preguntas, de superar obstáculos, de adentrarse en otras disciplinas y de trabajar en equipo.

El acto ha estado presidido por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, y el presidente de la Fundación BBVA, Francisco González.

Los Premios Francisco Giner de los Ríos a la Mejora de la Calidad Educativa reconocen la labor del profesorado que haciendo uso de la innovación en la metodología docente consiguen estimular el aprendizaje de los estudiantes, impulsando la colaboración y su participación activa.

En esta edición se cumple el 30 aniversario de su creación, un hito que coincide, además, con el centenario del fallecimiento de Francisco Giner de los Ríos, filósofo, innovador pedagógico y cofundador de la Institución Libre de Enseñanza, y en cuya trayectoria se inspiraron estos galardones.

A lo largo de estas tres décadas, la implicación de la Fundación BBVA en los galardones ha permitido la ampliación del número de categorías a ocho para dar cabida a todas las etapas del ciclo educativo obligatorio y las distintas áreas formativas. Asimismo, en los últimos años se ha incrementado sustancialmente su dotación hasta alcanzar un total de 129.000 euros (24.000 euros del premio especial y 15.000 euros para cada una de las restantes categorías). El legado de estas tres décadas se traduce en 265 proyectos procedentes de toda la geografía española y que se han convertido en referente de la innovación educativa.

En su intervención, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha recordado el importante proyecto "Escuelas Conectadas" firmado hace unos días en el Palacio de La Moncloa. José Ignacio Wert ha asegurado que "este plan puesto en marcha con los Ministerios de Industria y de Economía va a permitir a más de 6 millones de alumnos y a más de 600.000 profesores acceder a recursos digitales de calidad, así como intercambiar experiencias y buenas prácticas a través de internet de banda ancha ultrarrápida. Ello contribuirá a mejorar la calidad y a reforzar la equidad de nuestro sistema educativo".

Por su parte, Francisco González, presidente de la Fundación BBVA ha destacado que "los siete proyectos ganadores en esta trigésima edición de los Premios Giner de los Ríos son experiencias educativas innovadoras que denotan compromiso, vocación y grandes dosis de esfuerzo personal". Ha subrayado además que "en todos los trabajos emerge el potente recurso pedagógico de las tecnologías de la información, un ámbito en que resulta esencial el papel del docente, que ejerce de guía para explotar sus gigantescas posibilidades".

Siete ejemplos de cómo innovar en la enseñanza

En la XXX edición el Premio Especial al Mejor Trabajo se ha otorgado a Casa sostenible energéticamente, coordinado por Miguel Ángel Ibars y en el que han participado otros once profesores del IES Cotes Baixes, en Alcoy (Alicante). La casa fue diseñada y montada por los alumnos del Ciclo de Madera, Mueble y Corcho. Acostumbrados a lidiar con proyectos más modestos como sillas o mesas, afrontar la construcción de una vivienda funcional supuso un gran reto y a la vez una enorme fuente de motivación. Fue necesaria la elaboración de planos, el cálculo de presupuestos, el diseño del huerto exterior e, por supuesto, la implementación de energías renovables.

El Premio para la Etapa de Segundo Ciclo de Educación Infantil ha recaído en el proyecto Los pollitos, en el que Mercedes Carpintero Gómez, del CEIP Nuestra Señora del Villar, en Laguna de Duero (Valladolid) ha coordinado a Nieves Huerta Andrino, Raquel Vázquez Juárez, Pablo Guerra Llorente, Alberto Gutiérrez Cillan y María Cristina Valle Robles. El proceso de incubación y su seguimiento hasta la eclosión de los huevos -un momento vivido con frenesí por los alumnos de entre 4 y 5 años-, es una oportunidad para aprender de manera real, viviendo, experimentando y activando de inmediato la curiosidad innata de los alumnos. ¿De dónde vienen? ¿Cómo nacen? ¿Cuánto tiempo hay que esperar? ¿Que? hacer con los huevos que no tienen pollito? ¿Que? necesitan para crecer?

La etapa de Educación Primaria cuenta con dos premios. Uno de ellos se ha concedido a Al compás de la historia, desarrollado por Jorge Escavias Vacas en el CEIP Andrés Segovia, en Móstoles (Madrid). El proyecto liga partituras y contextos para explicar la música desde la historia y viceversa. El viaje se prolonga durante los cursos de 5º y 6º de Primaria y en él los alumnos pasan de los tambores y palos de lluvia de la prehistoria a los loops, samplers y secuenciadores de la música electrónica del siglo XXI.

El otro premio de Educación Primaria ha recaído en Proyecto de radio "La voz escolar", a cargo de M.ª Dolores Guillén Navarro, del CEIP Mata Linares, en San Vicente de la Barquera (Cantabria). A través de él, alumnos de este ciclo desarrollan un programa que se emite en Onda Occidental Cantabria, con más de 70.000 oyentes potenciales. Antes hay que trabajar duro: pensar secciones, dotarlas de contenido, investigar, preguntar, escribir mucho y leer todavía más.

En la categoría de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional, Enseñanzas Artísticas Profesionales, de Idiomas en Escuelas Oficiales y Deportivas, y en concreto en la modalidad del área científico-tecnológica ha sido reconocido el trabajo Encuentros. Una mirada científica y artística a tres obras literarias. En él, la profesora de Lengua Ana Robles Carrascosa y el profesor de Ciencias Javier Medina Domínguez, tratan de resolver la duda de los estudiantes de ciencias, que no se explican cómo puede ayudarles en su carrera el leer los clásicos literarios.

A través de La Celestina, el Quijote y el Lazarillo de Tormes, alumnos de la rama científica de 1º de Bachillerato y alumnos de 4º de la ESO enfocados en los mismos contenidos descubren una Celestina con habilidades alquímicas o un Cervantes con conocimientos farmacológicos. El famoso bálsamo de Fierabrás pasa de ungüento misterioso a interesante objeto de estudio: ¿Que? ingredientes lo componían? ¿Cómo se elaboraba? ¿Por qué actuaba de esa forma sobre el cuerpo humano? Las preguntas, formuladas desde los ojos de la ciencia, convierten los clásicos literarios en una fuente de motivación.

Agustín Ayuso Calvillo, del IES Leopoldo Cano, en Valladolid, ha llevado a cabo el proyecto distinguido con el Premio en el Área de humanidades y ciencias sociales, titulado Piedra sobre papel. La materia prima son sellos ilustrados con imágenes de mosaicos clásicos procedentes de varios países. Los alumnos trabajan con dos herramientas elaboradas por el profesor. Por una parte un libro, en versión digital o impresa, profusamente ilustrado y titulado El mosaico es un arte viajero, y por otra una guía de lectura digital, que como si de un juego de ordenador se tratase, propone a los alumnos preguntas y retos para los que han de recurrir al libro.

José Díaz Isla, del Colegio Nazaret San Blas, de Madrid, se ha alzado con el Premio Otras Materias y Áreas Curriculares por la iniciativa Proyectos de emprendimiento basados en steps. Desarrollado en el marco de la asignatura Iniciativa Emprendedora, impartida como optativa en 4º de la ESO, se basa en pequeños pasos que van desde pensar a qué se va a dedicar la empresa a aspectos como la responsabilidad social y medioambiental o la preparación de presentaciones públicas del proyecto.

Los alumnos se organizan en pequeños grupos en los que rápidamente se asignan los distintos cargos de un cuadro directivo: el presidente, el vicepresidente, el responsable de recursos humanos, el director de comunicación y marketing... Los roles se adoptan atendiendo a la personalidad y conocimientos de cada alumno, lo que enseguida genera interdependencias. La empresa no avanza si no cooperan todos y el trabajo en equipo adquiere así todo su sentido.

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