22 de enero de 2022, 12:39:53
Cine


Francis Ford Coppola, el ascenso y caída del hombre que lideró el 'Nuevo Hollywood'

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Por Sergio Ariza Lázaro

Si damos por cierto que Hollywood vivió una segunda época dorada desde finales de los 60 a principios de los 80, Francis Ford Coppola fue su cabeza visible. Fue él el hombre que realizó las películas más míticas y el que aglutinó a su alrededor al póker de ases de la misma. Ése que formaron él mismo, Martin Scorsese, Steven Spielberg y George Lucas.


Ahora que ha recibido el primer Premio Princesa de Asturias bajo su nueva denominación, gran tanto para la fundación, toca repasar la carrera de este gigante que ejemplificó en su carrera el auge y caída de lo que se denominó el 'Nuevo Hollywood', o en palabras de Peter Biskind, la generación de los 'moteros tranquilos y toros salvajes'. Un título que se obtenía al coger el 'Easy Rider' de Dennis Hopper como inició de esa época y el 'Toro salvaje' de Scorsese como su epitafio.

La carrera de Coppola comenzó al amparo de la figura de Roger Corman. El legendario director y productor de 'películas B' fue el primero en dar una oportunidad al italoamericano. 'Dementia 13' no pasa de curiosidad dentro de la filmografía de Coppola, siendo algo cercano al primer balbuceo de un bebé que a su primera palabra. Coppola, como el resto de mortales, no era Orson Welles, capaz de entregar una obra maestra desde su primera película. Aunque, al contrario del resto de directores, estaba dispuesto a llegar a serlo algún día.

Mucha más personalidad demostró en su siguiente película 'Ya eres un gran chico', una película risueña en la que el director ya mostraba una personalidad propia y que compitió en el Festival de Cannes en 1967. Aunque el primer festival que premió el talento de Coppola fue el de San Sebastián que en 1969 le dio la Concha de Oro por 'Llueve sobre mi corazón', una película en la que ya contaba con futuros miembros de la familia Corleone como James Caan o Robert Duvall. Pero no adelantemos acontecimientos.

Ese mismo año, 1969, Hollywood se vio removido hasta los cimientos cuando una película, rodada por un icono de la contracultura hasta arriba de drogas, reventó la taquilla. Se trataba de 'Easy rider' y junto a películas anteriores como 'Bonnie & Clyde' abrió la puerta a otra manera de hacer cine en Hollywood. El sistema 'fordiano' (de Henry, no John) del 'star-system' había llegado a su fin y una nueva generación, influida por la 'nueva ola' francesa y el cine internacional en general, estaba a punto de cambiar el rumbo de la industria y pasar a la idea del 'director-autor' en contraposición al 'director-artesano' que imperaba hasta entonces. Al frente de ese grupo se colocaría nuestro protagonista.

"Creo en América"

Tras ganar un Oscar al Mejor Guión original por Patton en 1970, Coppola se encontraría con su gran oportunidad en 1972 cuando fue elegido para dirigir 'El Padrino', la adaptación de un 'best-seller' sobre la mafia de Mario Puzo. El jefe de Paramount quería que la dirigiera un italiano o un italoamericano para hacerla lo más "étnica posible". Tras encargar el trabajo a Sergio Leone y a otros once directores que rechazaron el proyecto, el destino puso la película en manos del hombre que había nacido para realizarla.

Lo que Coppola hizo con 'El Padrino' fue llevar un libro bastante normalito a alturas 'shakespearianas'. Por una vez, no valía aquello de que "el libro es mejor". El propio Puzo ha reconocido la superioridad de la obra cinematográfica. Desde esa primera escena con el fundido en negro y esas primeras palabras "Creo en América", Coppola se sacó de la manga un épico drama familiar que era el equivalente fílmico de 'la gran novela americana'.

Fotograma de El Padrino Su impacto, tanto comercial como crítico, fue gigantesco con el mismísimo Stanley Kubrick definiéndola como "probablemente la mejor película que se haya hecho nunca". Ahora sí, ser el nuevo Orson Welles no sonaba tan ridículo. Gracias al éxito de la película su productora, American Zoetrope, consiguió la independencia que el director ansiaba y para su siguiente proyecto se lanzó a realizar su obra más personal hasta la fecha, 'La conversación'. Una obra que le convertiría en un autor puro, fuera de las presiones de Hollywood.

La película, influida por el 'Blow Up' de Antonioni, se benefició del escándalo del Watergate cuando se supo que los espías de Nixon habían utilizado los mismos métodos que el personaje de Gene Hackman. Fue galardonada con la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1974. Cuando ese mismo año rodó la segunda parte de 'El Padrino' Coppola se puso el mundo por montera. Era el nuevo 'Rey de Hollywood'. Si con la primera película había conseguido acabar con eso de que "el libro es mejor" con esta terminó de un plumazo con otro dicho popular "nunca segundas partes fueron buenas". 'El Padrino II' no era sólo buena, sino que era superior a la primera parte, descubriendo al mundo, entre otras cosas, el talento de un joven Robert De Niro.

"Me encanta el olor a napalm por la mañana"

Mientras tanto Coppola se había dedicado a financiar a otros jóvenes talentos como George Lucas, para el que produjo 'American Graffiti'. Pero su gran proyecto sería el que acometería después de 'El Padrino II', rodar una adaptación de 'El corazón de las tinieblas' de Conrad ambientada en la Guerra de Vietnam, 'Apocalypse Now'. El infernal rodaje en Filipinas se alargó durante tres años, incluyendo tifones, un ataque al corazón de su protagonista, varias crisis nerviosas y el hecho de que los helicópteros del ejército filipino se dieran la vuelta en pleno rodaje para atacar a la guerrilla. Pero para cuando el infame titular de 'Apocalypse when?' se había convertido en una broma recurrente, Coppola entregó el filme antibélico más grande de la historia. Era su cuarta obra maestra seguida y cerraba uno de los periodos creativos más importantes de la historia del cine, posiblemente el que más.

Fotograma de Apocalypse Now Casi a la vez que Hollywood cerraba la puerta a los responsables de su segunda época dorada, curiosamente por culpa del tremendo éxito de las franquicias creadas por dos de sus autores, Spielberg y Lucas, Coppola pasaba a otro periodo más irregular en el que nunca volvería a alcanzar las cotas de su época dorada, a pesar de varios aciertos a reivindicar como la magnífica 'Rumble fish', la totalmente reivindicable tercera parte de 'El Padrino' o su barroca, y megalómana, versión de 'Drácula'.

A pesar de patinazos totales como 'Jack' la reputación de Coppola se mantiene intacta y es que si uno ha dirigido las tres partes de 'El Padrino' y 'Apocalypse Now' tiene derecho a decir aquello que le ponía en su boca Joaquín Reyes: "No diga cine, diga Coppola'.
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