17 de noviembre de 2019, 4:26:44
Opinión


Riesgos para los emergentes

Por José Luis Gómez


Las prisas, del mismo modo que la desidia, suelen ser malas compañías en la política. Por eso estamos viendo que ni los partidos emergentes lo son tanto ni los partidos tradicionales parten como derrotados. Decía William Shakespeare que tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa como el que se retrasa demasiado, y tal vez no le faltase razón.
La situación social y económica de España puede que justifique un cambio político sustancial, debido a problemas tan graves como el paro y la creciente desigualdad, pero está por verse que los abanderados del cambio rupturista sepan administrar sus oportunidades. Dicho de otro modo, no da la impresión de que el mapa político español vaya a cambiar al estilo de lo sucedido en Italia o Venezuela, donde desaparecieron prácticamente los grandes partidos tradicionales, sino más bien a corregir los desvaríos del PP y del PSOE por la vía de obligarles a pactar.
Descartadas, con posibles excepciones, las mayorías absolutas como tendencia dominante, será necesario que tanto el PP como el PSOE se adapten a esta nueva situación. Pero también lo será que los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, pierdan su virginidad, ya que no parece probable, sino más bien todo lo contrario, que puedan cosechar mayorías absolutas.
Si convenimos, como indican las encuestas y el propio sentido común, que esta vez los votantes van a querer pactos, no parece muy coherente la primera respuesta de los partidos en Andalucía, la comunidad más poblada de España, que sigue sin elegir presidenta por el bloqueo parlamentario de la Oposición.
El miedo de Ciudadanos y Podemos a pactar con el PSOE, con la excusa de no perder votos en las elecciones autonómicas y municipales, si algo no indica es coherencia con el mandato recibido en Andalucía. En ese sentido, no es el PP el que se la juega en esa comunidad y en otras partes de España. Tampoco el PSOE, que lo único que hizo fue ganar las elecciones con Susana Díaz al frente. Más bien el riesgo pudiera ser para Podemos y Ciudadanos, cualquiera sabe en qué orden. Ya lo decía Unamuno: procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
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