2 de diciembre de 2020, 17:47:02
Nacional


España sigue siendo azul, aunque desteñido, y el bipartidismo aguanta a duras penas ante la irrupción de Podemos y Ciudadanos

> El partido de Albert Rivera decepciona ante las expectativas

Por Vicente Mateu

España pide un giro a la izquierda. Con casi el 90% del censo de las elecciones municipales escrutado, el verdadero barómetro del 24M, el PP se mantiene como "primera fuerza política de España", como le gusta decir a Mariano Rajoy, pero a sólo unos 200.000 votos del PSOE, que aún podría adelantarle. Es el único clavo que tenía para agarrarse y que está a punto de caerse con los populares rozando la debacle en Madrid, con un recuento de infarto. De poco le va a servir al PP, en principio, ser la lista con más escaños en muchas CCAA. Pedro Sánchez tampoco podrá presumir demasiado con el punto negro del Ayuntamiento madrileño pero los resultados, de mantenerse la tendencia, serán un auténtico balón de oxígeno para su liderazgo. Los grandes triunfadores son sin duda Podemos y sus candidaturas asociadas, ya casi al margen de que Manuel Carmena gane o no en Madrid. La victoria es suya. Ciudadanos será sin duda decisivo en muchos gobiernos pero sin experimentar el crecimiento que auguraban algunas encuestas. IU pende de un hilo y en cuanto a UPYD, el partido de Rosa Díez ya es historia.


La victoria de Podemos en las elecciones del 24-M la refleja la concentración de sus simpatizantes en la plaza de Atocha de Madrid para celebrar un triunfo que tiene un rostro, mejor dicho dos, los de Manuel Carmena, próxima alcaldesa de la capital si consigue los votos del PSOE y Ada Colau, vencedora en Barcelona aunque obligada a hacer encaje de bolillos. En la capital al menos no sería fácilmente explicable que los socialistas o Ciudadanos dejasen gobernar a Esperanza Aguirre en su condición de lista más votada.

A Pedro Sánchez el catastrófico resultado de los socialistas en el Ayuntamiento de Madrid no le va a empañar unos resultados que nivel global le sitúan en un empate técnico con el PP y, con el permiso de los pactos, le puede devolver al Gobierno en un buen puñado de municipios y autonomías hasta ahora en poder de los populares. Además, su apuesta en la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, se ha demostrado acertada y salva muchos muebles. Incluso gana asientos en la Asamblea, algo impensable hace pocos meses. El remate sería que consiguiera la presidencia y está al alcance de su mano.

Después del 24-M ya no hay duda de que el bipartidismo ha llegado su fin. La hegemonía de PP y PSOE se mantiene pero con 4 millones de votos menos entre ambos. En 2011, los populares contabilizaron casi 8,5 millones de papeletas y los socialistas 6,2 millones. Ahora entre ambos suman apenas 11 millones, seis para los primeros y cinco para los segundos. 

La pérdida de alrededor de tres millones de votos para el PP. El coste de la gestión de la crisis ha pasado evidentemente su factura. A dónde han ido es otra cuestión. El partido de Albert Rivera suma este 24M un total de 1,5 millones de votos y no todos habrán salido de las filas populares.

Las elecciones autonómicas tampoco han dado ninguna alegría a los populares y sólo han confirmado lo que se esperaba, que perderían sus cómodas mayorías absolutas incluso en Castilla y León -por un solo escaño en honor de Juan Vicente Herrera- y se ven condenados a pactos que se aventuran complicados. Su espina se llama Ciudadanos, que en un rápido análisis de los datos es quien le ha robado los votos este domingo. Otra cosa es con quien preferirá pactar Albert Rivera con la vista puesta en las elecciones generales de fin de año.
 
Al PP le puede ocurrir lo que se avecina en Valencia, donde tanto el Ayuntamiento de Rita Barberá como la Comunidad de Alberto Fabra cambiarán de manos casi con toda seguridad. Los platos rotos los puede pagar por ejemplo María Dolores de Cospedal, que se queda a un par de escaños de la mayoría absoluta y sin mucho margen de maniobra. Su presidencia también depende de lo que hagan los demás, con los socialistas llevando la voz cantante.

Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso, lo explicaba gráficamente en Antena 3 con lo ocurrido en los "primeros 50 municipios de España, de los cuales el PP gobernaba como 45 con mayoría absoluta. Bien, pues eso ha volado".

Pablo Casado, portavoz electoral del PP, afirmó con los datos en la mano que el PP "ha ganado las elecciones" y se apuntó a que "se deje gobernar a la lista más votada" porque los ciudadanos "no quieren pentapartitos".

Algo parecido decía en esos momentos Artur Mas poco después de que Xavier Trias admitiese la derrota de CiU en el ayuntamiento de Barcelona. El president, no obstante, pudo decir eso de que los convergentes son los más votados en Cataluña. Los que no pueden estar demasiado satisfechos son lo socialistas del PSC, que se dan un batacazo con pinta de histórico.


Fin del bipartidismo

El fin del bipartidismo se lleva consigo a las dos bisagras políticas de los últimos años, IU y UPYD. La coalición de izquierdas pierde medio millón de votos sobre los 1,5 de hace cuatro años y ve peligrar su presencia en municipios y parlamentos autonómicos, por debajo del 5% que les permitía hasta ahora tener representación institucional.

En cuanto a UPYD, pierde la mitad de su apoyo en las urnas, se queda con poco más de 200.000 votos y, literalmente, desaparece del mapa político. Rosa Díez compareció con cara de circunstancias, expreso su tristeza y dijo que no se presentaría de nuevo como candidata. Una dimisión a medias.

Con ya casi el 100% escrutado y salvada la plaza de Madrid, compareció en Génova Carlos Floriano para reiterar que el PP es la fuerza más votada "en la mayoría de CCAA y Ayuntamientos". Dese otro punto de Madrid, Pablo Iglesias, flanqueado por Íñigo Errejón podía por fin proclamar con datos reales en la mano "que ha comenzado el fin de bipartidismo" y la carrera hacia las Generales que "culminará la primavera del cambio" con la victoria de Podemos. De momento ya ha dado un gran paso, no cabe duda.


Ciudadanos y Podemos

Albert Rivera se mostró más alegre que Iglesias, que pareció refrenar su entusiasmo. El líder de Ciudadanos se reclamó como tercera fuerza política, lo que está por ver cuando se contabilicen todos los votos de las marcas municipales de Podemos, aunque su aviso de que presentando "sólo un millar de candidaturas" han conseguido 1,5 millones de votos "frente a los que han presentado 8.000" no debería caer en saco roto. "Y no paramos de crecer", añadió exultante.

Aunque para celebración, la de Rita Barberá con su frase admonitoria tras reconocer "insuficiente" su victoria: "Los valencianos van a tener el Gobierno que han querido tener... salvo que haya un pacto de Estado contra el radicalismo". Esperanza Aguirre aseguró igualmente "que ha entendido el mensaje de los madrileños" pese a ser la fuerza más votada, lo que reconoció que no será suficiente para conseguir el bastón de alcaldesa. En su rostro se reflejaban la duras horas en las que su victoria por la mínima ha estado en el aire.
Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.diariocritico.com