2 de junio de 2020, 17:59:22
Nacional


Todos ganan... un buen repaso: el rojo se mezcló con el azul y el resultado fue un morado

Por Mundiario


Silvia Fraga / Mundiario

Ya podemos hacer un análisis de lo sucedido el 24-M después de haber
escuchado a casi todos los partidos su primera valoración: "hemos ganado
las elecciones". Dicho esto, y de la estridencia que supone escuchar la
intervención de Florianos, Aguirres y etecé, y estas palabras tras
haber perdido más de 2,5 millones de votos azules, el aprendizaje del
varapalo electoral de los dos grandes partidos queda en entredicho.

Aprenderán, porque no les va a quedar otro remedio, pero el triunfalismo
en la comunicación postelectoral del minuto uno, todavía no lo han
borrado del mapa. Los ciudadanos esperamos una reacción. Una de verdad.

Una "menuda hostia" como diría Rita. Pues eso es lo que fue. Exactamente
eso.



El nuevo político va a tener que dar cuentas de a dónde van sus
impuestos, de lo que hace y las decisiones que toma. Es fruto de la
madurez democrática y de demasiadas cuentas en Suiza y tarjetas black.



Las
caras en la jornada postelectoral eran todo un espectáculo y los
comentarios más. Desde los que entonaban un "no entiendo nada", hasta
los que lo hacían con la sintonía de "se veía venir". Las dos Españas se
dividieron en dos mareas, los que todavía siguen siendo fieles a los
grandes, que ya conforman un subsuelo electoral y no sólo un suelo,
hasta los que han votado por dar una lección de humildad, por el aire
fresco. No es la primera vez que vemos esto, ni será la última. Pero
quizá la tendencia es lo que cambie y lo que lleve a los partidos a
hacer una profunda reflexión acerca de cómo se comunican con el
ciudadano hiperconectado. Un ciudadano que quiere saber a dónde van a
parar el dinero de sus impuestos, el que quiere proponer cosas a su
alcalde de forma directa, el que espera menos pleitesía a los grandes
lobbies. La humanización de los candidatos se presupone más importante
que nunca, pero también la humanización de las instituciones. La campaña
de las fotos en bicicleta, candidatos haciendo raps, saltando en camas
elásticas, repartiendo flores, paseando perros, enseñando monjas la ha
ganado lo que el ciudadano creía auténtico. En Vigo gana el auténtico
Caballero, en A Coruña y Santiago la autenticidad de las masas, en
Madrid la flamante Manuela, en Barcelona, la activista antidesahucios
más famosa de España...En general, se votó por lo que parecía auténtico,
con excepciones, como siempre y seguramente matices. Y a veces parece lo
que es, y otras no es lo que parece. Pero esto, también lo
comprobaremos. Dicen que el que fue infiel una vez, tiene más
posibilidades de volver a serlo. Oído cocina, deberían de gritar
algunos, en lugar de "vamos en la buena dirección".



A menos de 6 meses de unas elecciones generales, el panorama pinta
más morado que nunca con un azul mezclado de rojo. Sin florituras.
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