29 de octubre de 2020, 16:20:29
Ocio


Los premios Jaime I, un modelo casi incógnito: Veinte Nobel en traje de andar por casa

Por Fernando Jáuregui

Los premios Jaime I, que cada año se otorgan en Valencia de la mano de la Fundación que lleva este nombre, tienen un injusto lugar en las páginas pares de los periódicos. Con ello quiero decir que la notoriedad que merecen es muchísimo mayor que la que año tras año acumulan. He sido jurado del galardón al ‘emprendedor del año’ este 2015, he convivido con veinte premios Nobel –que se dice pronto--, compañeros jurados en las diversas especialidades premiadas y he podido percatarme –yo, que nunca he conocido de cerca este certamen—de la seriedad y alta calidad científica de estos ‘jaimeprimero’ que, lamentablemente, se han desarrollado este año en medio de un vacío político sin precedentes en esta Comunidad: por allí andaban, en el acto de proclamación de los premios, el presidente Fabra, saliente, y el aspirante socialista Puig, junto empresarios de toda suerte, comandados, claro, por Juan Roig, el hombre milagroso de Mercadona, periodistas, los miembros del patronato de la Jaime I, y, claro, los jurados, comenzando por esa veintena de nobeles, gente a la que tuve la ocasión y la suerte de frecuentar en el hotel donde todos nos alojábamos.


¿Por qué los premios Príncipe –perdón, princesa—de Asturias tienen mucho mayor predicamento que estos Jaime I, que están mucho mejor dotados económicamente y tienen mucho más alcance científico? Pues quizá porque a los de Oviedo concurren gentes tan mediáticas como Rafa Nadal, o Woody Allen, y no es exactamente lo mismo en los premios valencianos que preside Santiago Grisolía, un nonagenario que sigue manteniendo toda la vieja fuerza, lucidez y espíritu de cierta travesura que le caracterizan desde que se consagró como discípulo señalado y aventajado de Severo Ochoa, pero que concede poco espacio a la pirotecnia de la notoriedad. Temo que esta severidad gestual de Grisolía, que no permite divertimentos formales en ‘sus’ premios, contribuye a limitar algo el alcance mediático de los mismos.

En todo caso, allí estaba yo, disfrutando de la compañía de nobeles de matemáticas, economía, química o astrofísica cuyos conocimientos jamás podré compartir ni entender, probablemente, pero que estaban deseosos de saber qué diablos está pasando en este país nuestros de los pactos increíbles, de los extraños compañeros de cama, de la política simplemente imposible. Y eso, en lo que me fue posible –que noe s fácil—sí intenté explicárselo.

Los premiados fueron los siguientes:

- Luis Manuel Liz-Marzón (Investigación Básica)
- Josep Brugada Terradellas (Medicina Clínica)
- Juan José Dolado (Economía)
- Josep Peñuelas Reixach (Protección del Medio Ambiente)
- Pablo Artal Soriano (Nuevas Tecnologías)
- Oscar Landeta Elorz (Nuevas Tecnologías) y Asociación Española Contra el Cáncer (Compromiso Social)

Esta última entidad privada y sin ánimo de lucro, creada en 1953, ha sido premiada con el galardón incorporado por primera vez este año y con el que se ha querido destacar su objetivo de luchar contra el cáncer con información, difusión y el fomento de la investigación.

El premio a la Investigación Básica, Luis Manuel Liz Marzán, director científico del Centro Biomagune de San Sebastián, ha reclamado que “al menos parte” de la financiación destinada a la ciencia se dedique a la investigación básica, ya que en la actualidad se exige que los fondos “se reflejen en productos casi de forma inmediata”.

El doctor por la Universidad de Oxford y profesor de la Carlos III de Madrid Juan José Dolado ha dicho sentirse “abrumado” tras la concesión del premio de Economía y ha asegurado que, aunque sabía que era candidato a este galardón, no se esperaba el reconocimiento.

En conversación telefónica desde la ciudad italiana de Florencia -donde trabaja desde el año pasado en el Centro de Investigación de Ciencias Sociales-, ha señalado que el jurado ha tenido en cuenta su trabajo sobre economía laboral.

En una entrevista telefónica ha declarado que su trabajo se centra en “entender el ojo, desarrollar instrumentos para entenderlo y elaborar mecanismos para su tratamiento”.

Josep Peñuelas, galardonado con el premio de Protección del Medio Ambiente, vive en Barcelona y es profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro de Recerca Ecològica y Aplicacions Forestals (CREAF).

Su trabajo ha puesto en evidencia el efecto de la contaminación atmosférica y del cambio climático global sobre la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas terrestres y la biosfera.

El premio al Emprendedor, Óscar Landeta, vive en Zaragoza y es fundador y director general de Certest Biotec, una empresa de biotecnología dedicada a la investigación, fabricación y comercialización de productos de diagnóstico ‘in vitro’ con aplicaciones humanas, veterinarias y agroalimentarias.

Josep Brugada, premio en Medicina Clínica, es uno de los tres hermanos que describieron una de las causas de la muerte súbita en los canales iónicos del corazón que causa arritmias y tiene una base genética. La enfermedad es conocida como Síndrome de Brugada en reconocimiento a sus descubridores.

El president de la Generalitat, Alberto Fabra, ha asegurado durante su intervención en el acto de proclamación que “desde el lugar y la responsabilidad que desde ahora tenga que desempeñar” seguirá trabajando, “comprometido con la sociedad valenciana”, para “elevar el prestigio” de la Comunitat, de sus gentes y sus instituciones.

Por su parte, el presidente de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados (FVEA) y vicepresidente de la Fundación Rey Jaime I, Vicente Boluda, ha instado a las empresas a apostar por la innovación y por la investigación, y a los gobernantes a hacer lo mismo por la educación, la ciencia y el emprendimiento.
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