7 de abril de 2020, 0:12:10
Nacional


Mas no oculta su temor a Podemos y llama a la unidad del soberanismo

Por Leonor Mayor (Barcelona)

Ahora que ya se ha desecho del lastre de Unió, Artur Mas ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña electoral demandando que su lista independentista logre “la victoria final”. Josep Antoni Duran ya no es un problema para CDC, pero al presidente de la Generalitat le ha crecido otro enano: Podemos.


En su primer discurso tras la separación de Unió, Mas no ha ocultado su temor a que el auge de “los partidos que ponen el acento en la lucha de clases” deje en segundo plano el debate independentista. No es un temor infundado, pues sólo hace unas semanas que Ada Colau le arrebató la Alcaldía de Barcelona al convergente Xavier Trias.

Por eso, Mas, tras reconocer que detecta cierta perdida de la “ilusión” en las filas independentistas, ha puesto el acento de su discurso en subrayar que Podemos y otras ofertas políticas del estilo “no tienen ningún interés ni por el derecho a decidir ni por el proceso soberanista”. Que nadie se engañe: votar a la nueva izquierda, es enterrar el independentismo, ese ha sido su mensaje.

Pero esa izquierda está bien organizada y eso a Mas le da cierta envidia. El presidente de la Generalitat intentó que todas las fuerzas independentistas se uniesen en una única lista electoral, pero no lo consiguió. Ahora vuelve a llamar a la unidad, pero no de los partidos, que ya ve como algo imposible, sino a la de la sociedad civil.

Mas quiere que el independentismo teja una red social potente tal y como lo ha hecho la izquierda barcelonesa. Y quiere que esa red se teja en torno a su figura. Por eso ha demandado que la llamada “lista del presidente”, o sea, la lista que encabezará para las elecciones del próximo 27 de septiembre se llene de nombres procedentes de todo el espectro ideológico, incluidos, por ejemplo, “antiguos comunistas”.

La nueva propuesta no es ni muy original ni fácil de materializar. Mas es una gran figura del independentismo, pero no la única. Oriol Junqueras, que también ha anunciado una lista muy personalizada y alejada de las siglas de ERC, intentará que esa sociedad civil se ponga de su lado y no del de Mas. Y tampoco hay que descartar la fuerza de la CUP, algo así como el Podemos independentista, ni la de otras organizaciones emergentes, como la que pretende encabezar la monja Forcades, quien ya ha dejado el convento para impulsar ese proyecto.

Ante tantas dificultades, Mas ha recurrido al viejo discurso de explicar lo bien que vivirán los catalanes si consiguen separarse de España. Si hay independencia, Cataluña tendrá un 5% de paro, como Austria; la educación de los niños catalanes será de las mejores del mundo, como en Finlandia; también despuntará la formación profesional y con ello mejorará la industria, como en Alemania, y las infraestructuras serán de primerísima calidad como en Flandes. Además, Cataluña tendrá el mejor sistema sanitario y un excelente sistema de pensiones.

Con este discurso, Mas ha puesto en marcha una campaña que promete ser muy intensa y en la que una de las protagonistas será la disputa entre los partidos secesionistas por atraer a la flor y nata de la sociedad civil independentista.
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