19 de septiembre de 2019, 21:53:11
Emprendedores 2020

Entrevista con Alejandro Vigaray, cofundador de Llollo


Una app que te aparca el coche ya da empleo a 30 personas

Por Esther Carrión

Se trata de Llollo, una aplicación que permite al usuario, a través de su smartphone, solicitar un VALET o agente cualificado que estacionará por él su vehículo en un parking vigilado.


En Madrid conseguir una plaza de aparcamiento conlleva un tiempo estimado de 20 minutos. De experimentar en primera persona estas dificultades y la pérdida de tiempo que supone aparcar en la capital, nació Llollo de la mano de Hans Joachim y Alejandro Vigaray.

“Un día que íbamos juntos en coche a una reunión en el centro y en que fue especialmente penoso lograr aparcar –¡tardamos 40 minutos!- empezamos a hablar de cómo la tecnología había logrado revolucionar todos los campos, pero no había logrado eliminar el fastidio de aparcar”, relata Alejandro. Y añade “Pensamos en lo bueno que sería que el parking te encontrase a ti, en vez de que tú tuvieras que buscar aparcamiento e, incluso, que ni siquiera tuvieras que aparcar tú físicamente el coche, para no perder realmente ni un minuto”.

Así, Alejandro y Hans se pusieron manos a la obra en busca de inversores y un equipo competente capaz de desarrollar la plataforma tecnológica y la aplicación. “Encontrar al equipo era la parte más importante y más difícil, y realmente creemos que el haber acertado en eso es lo que ha hecho que el arranque del proyecto esté siendo tan exitoso”, confiesa Alejandro. Hoy por hoy, la startup da empleo a 30 personas.


Los jóvenes emprendedores cuentan con el respaldo financiero de business angels e inversores estadounidenses, mexicanos y españoles, que aportaron 300.000 euros en una primera ronda de financiación. “La innovación y solidez del proyecto y su viabilidad hizo que apostaran por nosotros, que somos pioneros en Europa en ofrecer VALETS a demanda a través de una aplicación móvil”, relata.

Cuando hablamos de sueños, a nivel personal Vigaray no lo duda: “ser feliz”, afirma. Pero, a lo que a nivel empresarial se refiere, sueña con llevar la idea más lejos del simple aparcamiento. “Queremos que a través de la app el usuario pueda llenar el depósito del coche o lavarlo, servicios que ahora ya estamos prestando en Atocha y que desde el día 1 de agosto, cuando empecemos a operar en Barajas, también estará disponible; en el futuro queremos ampliarlo a servicios de mecánica o mantenimiento del vehículo, por ejemplo”.

Desarrollada completamente en España y pionera en Europa, Llollo garantiza la seguridad del proceso gracias a un sistema de códigos. “Cuando el usuario solicita un servicio, en la pantalla de la aplicación le aparece el nombre y la foto del VALET que le recogerá el coche. Además, recibirá un código de seguridad que deberá coincidir con el que le mostrará el VALET, garantizando así la fiabilidad y seguridad del sistema”. Además, nos revela Alejandro, “contamos con un seguro a todo riesgo, con una cobertura de hastaun millón de euros, desde la recogida del vehículo hasta su devolución para hacer frente a cualquier posible incidencia”.

Un servicio para todos los niveles gracias a su adaptabilidad y su flexibilidad. "Tenemos disponible una tarifa plana para aparcar durante todo un día en el céntrico barrio de Salamanca de Madrid por 15 euros, un precio que incluye la recogida del vehículo, su aparcamiento en un parking vigilado y la devolución al propietario”, relata el cofundador.

De momento prestan servicio únicamente en Madrid, concretamente en el Barrio de Salamanca, estación de Atocha y, desde el 1 de agosto, en el aeropuerto de Barajas. Sin embargo, su objetivo es “ir extendiendo el servicio a otras zonas neurálgicas de, como la zona de Alonso Martínez o María de Molina y, en cuanto sea posible, extender el servicio de Llollo a otras ciudades españolas como Valencia, Sevilla o Málaga y ciudades europeas como París”, confiesa el emprendedor.


Entre otros temas hablamos de emprendimiento, por supuesto. Y de su experiencia como tal. Alejandro Vigaray nos explica que, como otros muchos en su misma situación, este no es su primer proyecto. Afirma que "ser emprendedor se hace". Lo califica como estilo de vida. Es aprender a sufrir, a estar solo, a sacrificar a la familia, aprender a adaptarse, a llorar y, sobre todo, a trabajar 24 horas al día. Hay mucha gente que juega a ser emprendedor sin tener ni idea la cantidad de cosas que hay que sacrificar".

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