27 de febrero de 2020, 3:16:32
Opinión


Las legiones extranjeras en la batalla del 20-D

Por Raúl Heras


Ya han llegado a España y seguiràn llegando hasta la crucial batalla del 20 de diciembre. Son las legiones extranjeras que con puntualidad electoral acuden a apoyar a los suyos. En este inicio de la larga campaña en busca de los votos han ganado en potencia de fuego y tropas los conservadores: Angela Merkel, Nicolás Sarkozy y Silvio Berlusconi han arropado hasta con besos a Mariano Rajoy. La canciller alemana es en sí misma la Legión Cóndor y sus compañeros francés e italiano representan lo más cuajado de la derecha europea. Todos están gobernando o han gobernado y todos ellos y el resto saben que en nuestro país en dos meses se va a dar una de esas batallas que deciden una parte del futuro del Continente. Lo que está pasando en Portugal es un nuevo aviso de los cambios que se avecinan, con la ideología como eje principal de los acuerdos entre distintas formaciones ante la falta de mayorías absolutas.

En el escenario conservador se contempla la victoria necesaria y se mira a la otra derecha, a la liberal, para que ayude si es necesario, que lo va a ser. Los mensajes van contra el populismo y las herencias socialdemócratas. En esta Europa tan monetaria y con el Cuarto Mundo aporreando a la puerta los cambios se miran como si de una epidemia de peste se tratara. Rajoy y sus invitados son conscientes de que en estos días de octubre los deseos van por delante de la realidad. El PP tiene " imposible" una nueva mayoría absoluta y de lo que se trata es de " pasar" el listón de los 130 escaños, mantenerse como primera fuerza por delante de un socialismo que no arranca por más esfuerzos que realiza su líder, Pedro Sánchez, desplazándose a París para fotografiarse con François Hollande y Manuel Valls mientras espera las "visitas" de sus colegas de la socialdemocracia de ambos lados del Atlántico; y de un Albert Rivera que con Ciudadanos se ha convertido en la gran esperanza de los grupos que se autodenominan liberal - demócratas en el Parlamento europeo, con su máximo responsable, Guy Verhofstadt, al frente.

Si el efecto que tuvieron en las primeras elecciones de nuestra reciente y gastada democracia las presencias de líderes próximos a Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar, fue importante, en estos momentos dudo de que esos refuerzos vayan a proporcionar más votos a los contendientes. Por el contrario creo que pueden restárselos a los dos partidos " viejos " y favorecer al que con enorme habilidad, suerte y apoyos internos se ha colocado en el centro de la batalla.

Se da por descontado que Merkel, Sarkozy, Berlusconi y compañía van a apoyar a Rajoy y al PP, al que califican de alumno ejemplar en su lucha por sacar a España de la herencia del socialismo de Rodriguez Zapatero. Ha sido así desde los años setenta del siglo pasado y seguirá siendo así en las batallas que vendrán. Y lo mismo pasa en el lado del PSOE de Sánchez: basta con mirar atrás y ver las alargadas sombras de Brandt y Palme junto a Felipe González. Las grandes internacionales partidistas funcionan así.

Lo nuevo está más en Ciudadanos que en Podemos. Los liberales ( socialdemócratas a nivel canadiense) acaban de ganar de la mano del joven Trudeau. Y en España confían en ese conjunto de jóvenes de buen ver y dominio de idiomas que acompaña a Rivera y que pueden dar la gran sorpresa en diciembre, tanto como para pasar de " socios necesarios" a protagonistas indiscutibles. La Ley D'Hont puede actuar de forma caprichosa en las circunscripciones electorales y dar o quitar escaños por menos de cien votos en los últimos restos a computar.

El más " indefenso" de los cuatro grupos protagonistas del 20-D y con su líder al frente es Podemos y Pablo Iglesias. Cuarteado en su interior, con polémicas entre sus compañeros que ya están en el poder en ayuntamientos importantes como el de Cádiz y sin ser capaz de aglutinar el voto y las candidaturas de la izquierda que se sigue definiendo como socialista, marxista y comunista, es muy difícil que consiga unos apoyos internacionales al mismo nivel que sus oponentes. También es verdad que no le hacen falta. El griego Tsipras no creo que le diera un estímulo en las urnas, es más probable lo contrario. Iglesias no puede quedarse en una Izquierda Unida " mejorada" a nivel de resultados y esperar que le llamen para formar mayorías.

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