4 de diciembre de 2020, 9:16:12
Opinión


SusPPiros de alivio para una encuesta que ya no nos sirve

Por Vicente Mateu


No es para echar las campanas al vuelo, pero un suspiro de alivio ha recorrido Génova planta tras planta, y seguro que en La Moncloa también. La encuesta se hizo hace casi un mes, tiempo suficiente en este país para que el trabajo del CIS esté más que desfasado, con Ciudadanos en la cresta de la ola tras las elecciones catalanas, pero con el PP no sólo aguantando el tipo sino al alza. Una tendencia que probablemente se haya mantenido e incluso aumentado –o eso esperan los populares- tras el frenesí negociador de Mariano Rajoy para frenar el desafío independentista catalán.

Lo mismo puede argumentar Podemos, el presunto perdedor del barómetro, a la baja y superado por el partido de Albert Rivera: Pablo Iglesias y todo el partido sufría hace un mes una pájara de la que hoy parece más que recuperado. La escasa diferencia entre ambos hace imposible vaticinar quién va realmente por delante en estos momentos.

La palabra de moda, “volatilidad” –“volubilidad”, dice con su sorna habitual mi maestro Jáuregui-, es la clave de una encuesta en la que el partido que ‘gana’ en voto directo es el de “no sabe”, con más de un 22%, y eso son muchos votantes indecisos. La campaña electoral será, pues, decisiva.

Pedro Sánchez podrá decir que el PSOE también sube, poco, pero sube e incluso supera al PP por un puntito y medio en el “voto directo” (16,6% frente a un 15%). Su problema es que en intención de voto, el dato que se destaca en los titulares, aún no ha conseguido ni siquiera empatar con el PP al que quiere sustituir y se queda casi cuatro puntos por debajo.

Los socialistas aún no son la fuerza más votada pese a que su principal adversario, como él se empeña en destacar, es el presidente del Gobierno “peor valorado de la Democracia”. Ese 25,3% se está convirtiendo en un techo cada vez más difícil de superar aunque consiguiera recuperar más votantes perdidos entre las Mareas y Podemos.

Ciudadanos también le ha robado unos cuantos votos al PSOE. Albert Rivera, omnipresente en los medios, ha reforzado su papel de fiel de la balanza de los pactos tras las elecciones catalanas –todavía fresquitas cuando se hizo el trabajo de campo del CIS- y parece haber consolidado su tercer puesto por delante de Podemos. Si todo sigue así hasta el 20D, Ciudadanos tendrá escaños suficientes para jugar la partida, los ‘morados’, en cambio, probablemente tendrán que esperar a los descartes.

Habrá que esperar igualmente al efecto en las encuestas de las coaliciones que se están articulando en torno a Podemos –más bien al revés-, que en algunas provincias puede devolverle un papel preponderante. Otro factor para relativizar aún más los datos del CIS.

Octubre ya es historia.
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