14 de julio de 2020, 16:42:08
Entrevistas


Enric Navarro, experto en acoso escolar: "Los padres tienen que decir a estos niños que nunca van a dejar de quererles"

Por María Fernández

El técnico en Autoprotección y experto en perfiles criminológicos en el delito de agresión, Enric Navarro, expone las claves del acoso escolar o ‘bullying’ coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Niño. Los tipos de ‘bullying’, el perfil del acosador o las respuestas a este problema, son algunos de los asuntos que nos detalla. Navarro explica que el “acoso escolar es muy diferente a una agresión en el ámbito escolar, ya que en el primer caso estamos ante una situación que se repite en el tiempo, y es que dentro de un mismo grupo cada uno tiene un rol distinto: el payaso, el líder, el gracioso y el de acosado, que es un rol que se mantiene durante todo el curso e incluso se prolonga en los siguientes”.


¿Cómo han cambiado las formas de acoso escolar en los últimos años?

Las formas de acoso son las mismas aunque, desde que arrancó la década del 2000 se ha introducido el ciberacoso, pero al final, cuando hablamos de acoso escolar, estamos hablando de un menor que está recibiendo diferentes tipos de agresiones, que puede ser una o varias: verbal, social, psicológico, sexual, físico o cibernético. El cibernético ha sido el último en aparecer y engloba todo lo demás.

¿Cómo son los diferentes tipos de bullying?

Bullying verbal. Es una de las causas fundamentales de enfermedades como la anorexia o la bulimia nerviosa. Se puede cometer de forma directa con insultos o vejaciones, o de forma indirecta mediante ‘secretos de pasillo’o rumores, para intentar vulnerar la identidad de una persona, y da lo mismo el motivo, que muchas veces es simplemente por hacer la gracia. Por ejemplo, un niño con el que no quieren jugar y al que llaman niña por llevar el pelo largo.

Los expertos recomiendan ‘asumir’ aquello del insulto que sea verdad, preguntarse qué tiene de malo y preguntarle eso al resto, al tiempo que cuestionar a los demás cómo se sentirían ante esa situación, esa empatía que muchas veces perdemos.

Bullying social: parte de la exclusión del grupo. Se manifiesta de forma directa cuando se aleja al niño, por ejemplo: ‘Tú no juegas, tú no vienes con nosotros al cine, a ti no te ‘metemos en el grupo de Whatsapp’. Los seres humanos necesitamos hablar y estar con gente, y cuando alguien es excluido se le está creando un trauma psicológico. También se puede producir de forma indirecta y esto ocurre cuando se les obliga dentro del grupo educativo a pertenecer a un grupo y por ejemplo, a la hora de hacer equipos para jugar se le deja siempre el último e incluso se le desprecia y se le hace sentir inferior.

Ante esta situación, el niño tiene que intentar destacar en algo y ser valorado por el grupo, ya sea en matemáticas, en pintura, en deporte o en lo que sea. Además, los padres pueden hacer que el niño esté integrado en un grupo apuntándole a extraescolares, o actividades de cualquier tipo que le permitan relacionarse, hay que garantizar que el niño esté integrado en un grupo.

Bullying psicológico: consiste en ‘cambiar’ a una persona de forma que se convierta en un sirviente o lacayo del grupo. El niño es aceptado dentro del grupo pero ante una situación como, por ejemplo, que el grupo planee robarle un examen a un profesor, lo hará él, si nadie se atreve a hacer una pintada en la pared del colegio o instituto, lo hará el niño acosado. Siempre hará las cosas que hacen gracia al grupo porque si no le amenazan con contar o publicar internet cierta información sobre él. El niño que lo padece tiene miedo a que se cuente algo peor sobre él, ya que cada cosa mala que hace se añade al ‘saco.

El menor debe saber que los castigos que le pondrán los adultos son limitados, no van a durar por siempre, pero la situación de esclavitud a la que le somete el grupo, puede durar hasta que desaparezca el grupo, algo que no suele pasar. Los padres tienen que decirles a estos niños que nunca van a dejar de quererles, es necesario que haya comunicación, porque muchas veces estos niños tienen miedo a contarles el problema a sus padres y deben saber que los castigos de sus padres son siempre limitados.

Bullying sexual.Este acoso pasa tanto por verbalizar como por hacer visible la parte íntima del cuerpo del otro, por ejemplo, quitarle la ropa a un niño en el vestuario y sacarla fuera para que tenga que recogerla en ropa interior.Estas situaciones suelen derivar en tocamientos no consentidos.

Los niños y adolescentes tienen que saber marcar límites, saber diferenciar qué está bien y qué está mal, qué situaciones no les hacen sentirse cómodos y que situación no están dispuestos a afrontar. Los padres que lo sepan pueden presentar denuncias, tanto a profesorado como a la Guardia Civil, también hablar con otros padres o con los propios alumnos y cambiar de centro educativo.

Bullying físico. Se manifiesta de forma directa mediante las palizas y agresiones, los padres pueden detectarlo si ven a su hijo con moratones y arañazos continuamente, o de forma indirecta cuando el niño llega a casa del colegio con las cosas rotas o ‘perdiendo’ objetos casi a diario. A lo mejor este niño no está siendo agredido pero está recibiendo una agresión indirecta. Si por ejemplo ves a tu hijo haciendo deberes toda la tarde y la profesora te dice que no los ha entregado, puede ser que no esté haciéndolos.

Bullying cibernético. Es un conjunto de todos los tipos de bullying citados y ‘metidos’ en la Red. Por ejemplo, antes tropezabas y se reían de ti y te daban una toba y se acabó el asunto, pero ahora con el móvil te graban, te suben a Youtube y a las redes sociales, y todo el mundo se entera de lo que te ha pasado porque todos estamos conectados. Antes, la solución pasaba por un cambio de centro educativo pero ahora con Internet y las redes sociales, da igual dónde vivas y a qué colegio vayas, y eso te persigue y no dejas el rol de acusado en toda tu vida.

Dentro del bullying cibernético se distinguen 2 fórmulas:

- Sexting: compartir como si fueran mensajes de texto imágenes pornográficas o comprometidas que puedan implicar la sexualidad de la persona acosada, y que la puedan dejar en ‘mal lugar’. Por ejemplo, una niña que no se siente cómoda con su delgadez y la fotografían en el vestuario en ropa interior, y suben la imagen a las redes sociales, y todo el mundo podría burlarse de ella. Ante esta situación se debe acudir a la Unidad de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil para que esas imágenes desaparezcan lo antes posible de la Red.

- Grooming ( viene del término inglés ‘groom’, que significa novia). Es la suplantación de un adulto a un menor con fines delictivos. El menor cree que habla con otro menor, que en realidad es un adulto que puede, por ejemplo,chantajearle,obligarle a hacer cosas que no quiere como mantener ‘encuentros’ vía webcam o a hacerse y enviar fotografías íntimas.Los expertos recomiendan que ante el menor atisbo de duda de que la persona con la que está hablando es un adulto debe intentar ‘pillarle’, por ejemplo, preguntándole cosas que han sucedido en el pasado, como series o dibujos animados. Si un adulto se hace pasar por un menor puede conocer los gustos y tendencias del momento pero si se le pregunta por tal capítulo de una serie del pasado del menor, y se ve como este titubea ,tarda en responder o cambia de tema,son indicadores que nos advierten de que podemos estar ante esta situación.

¿Cuál es el perfil del acosador?

Hay dos grandes perfiles de acosador: El que fue acosado y se convierte en acosador. Esto ocurre por aprendizaje, y es que, por ejemplo, ‘a mi me han pegado, y ahora yo voy a pegar’. Y luego está el que reclama atención y quiere sentirse por encima del grupo. Dentro del rol de clase está la figura del acosado, la del acosador directo, que es quien comete el acoso, luego están los seguidores activos, que, por ejemplo mientras el acosador pega al menor, estos le dan una colleja o le empujan. También están los acosadores pasivos, que son los que ‘animan’, aquellos que no lo ven bien pero no dicen ni hacen nada al respecto, otros son los que quieren ayudar pero no lo hacen por miedo a que les ocurra lo mismo, y luego están los que intervienen y avisan a un profesor, a un bedel o a un adulto, e incluso se meten a separar.

¿Cómo se puede reeducar a un menor acosador para que no siga desarrollando estas conductas?

Se puede buscar que el acosador empatice con el acosado mediante ‘role playings’, dinámicas de grupo, talleres específicos, educación emocional...Muchas veces, el problema, tanto en adultos como en niños es que no nos ponemos en el lugar del otro, no empatizamos, y esto es trabajo de aula. La empatía es, probablemente, una de las mejores soluciones.

¿Y el perfil del acosado?

No hay un perfil concreto de acosado, hay de todo, hay personas que no creerías que están sufriendo por la presión a la que les somete el grupo, y sí lo padecen. El motivo del acoso puede ser cualquiera, por lo que el acosado no responde a un patrón determinado, lo que hace que muchas veces sea difícil de identificar.

¿Cuáles son los principales indicadores del acoso escolar?

En situaciones de acoso verbal, los padres pueden observar cambios de conducta, irritabilidad, o irascibilidad.

En cuanto al acoso social, los padres pueden sospechar que su hijo está solo si este se lleva libros para leer en el recreo, lleva siempre los cascos puestos, se auto aísla por haber sido rechazado por el grupo.

Respecto a los casos de acoso psicológico, los padres pueden ver si el niño ha ido al colegio con dinero y ha vuelto sin él, que llevaba una chaqueta que le gustaba mucho y ha vuelto sin ella, comportamientos extraños que le llevan incluso a enfrentarse con ellos porque el grupo le ha pedido que haga tal cosa o vaya a tal sitio.

Ante los casos de bullying sexual, los padres pueden observar indicadores que van desde no querer relacionarse con un sexo determinado o una franja de edad determinada hasta la automutilación genital. Por ejemplo, una niña que pasa de querer jugar con todo el mundo a no querer jugar con ciertos grupos. No se trata de volverse paranoico ante cada comportamiento pero hay que tener los ojos abiertos.

¿Qué papel deben desempeñar los profesores, personal docente y los padres ante estas situaciones?

Aquí hay dos problemas. Uno es la formación, y es que si no se conocen los indicadores del acoso no se puede reaccionar, y esa formación falta. Por otro lado, la educación, que es sustancialmente distinta de cómo era hace 20 años, y es que antes cuando un niño hacía algo mal en el colegio, los padres hablaban con el profesor y luego castigaban al niño, y ahora muchos padres cargan contra el profesor y le amenazan con denuncias. Entonces este es el otro problema, que los profesores muchas veces, aunque sepan identificar el problema, están en una situación de indefensión.

Cuando hablamos de los diferentes roles dentro del grupo, existe otro que es el de los observadores, que son los cuidadores del comedor, los profesores, los bedeles, los padres, los profesores de extraescolares… Al final estamos hablando de un montón de gente alrededor de una persona que lo está pasando mal.

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