10 de diciembre de 2019, 9:22:37
Nacional


El entorno de Rajoy defiende su debate a solas con Sánchez porque es “el jefe de la oposición”

Consideran “lógico” que en otros debates le sustituya Sáenz de Santamaría, “que es quien tiene la visión global de la acción de Gobierno durante estos cuatro años”

Por Vicente Mateu

Ni una crítica, casi ni la más mínima discrepancia salvo, como siempre, la de Esperanza Aguirre, que no ha sido tal. Nadie considera desacertada –ni acertada- la decisión de que Mariano Rajoy se haya reservado para un único debate en televisión y a solas con Pedro Sánchez. Javier Moragas, su jefe de Gabinete y estratega principal de la campaña electoral es en estos momentos el hombre más poderoso del PP y nada se mueve sin su beneplácito. La orden de cerrar filas en el partido se cumple, al menos de momento, al pie de la letra. La rumorología prefiere especular con los presuntos ataques de celos en Génova por el protagonismo de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que sustituirá al presidente en el otro gran cara a cara de los varios previstos en su condición de número 2 de la candidatura por Madrid.


“Es lo lógico”, explica un ministro de lealtad absoluta a Rajoy para desechar las presuntas quejas sobre el protagonismo que se quiere dar al miembro del Consejo de Ministros con mejor valoración entre los ciudadanos. “Se trata de explicar la acción de gobierno durante estos cuatro años y nadie mejor que ella, que tiene una visión global de lo que se ha hecho, todas las leyes aprobadas, etcétera”.

Tras lo que no es sino un mero cotilleo esconde en realidad la toma de posiciones de cara al congreso que se celebrará en 2016 con el relevo de Mariano Rajoy como primer punto del orden del día. En la parrilla de salida Sáenz de Santamaría tiene un sitio reservado al lado del de Alberto Núñez Feijóo. La ‘vice’ y el presidente de la Xunta son, de momento, los mejor colocados para la carrera pendientes, por supuesto, de lo que ocurra el 20D.

En cuanto a los debates, el ministro elude pronunciarse si es buena estrategia que Rajoy sólo acuda a un debate para recordar que existe una legislación sobre la presencia de los partidos en los medios de comunicación durante una campaña electoral, con tiempos y espacios tasados tanto para los que están en el Congreso como para las fuerzas extraparlamentarias. “Tenemos que ser muy cuidadoso. Las leyes –añade para apoyar su cara a cara con Pedro Sánchez- incluso contemplan la figura de jefe de la oposición y hasta le dan un sitio relevante en actos como el desfile de las Fuerzas Armadas”.

Por otra parte, es imposible que los candidatos acudan a todos los debates organizados en televisión, radio, redes sociales, en cualquier formato posible y en combinaciones de todo tipo, a dos, a tres… a siete. Rajoy ya ha recordado que sus obligaciones como jefe del Ejecutivo le impiden atender todas las invitaciones. “Otros no tienen ese problema”, ha dicho.

Sin ir más lejos, este mismo viernes, una asociación de estudiantes de la Universidad Carlos III ha convocado a Pablo Iglesias, Albert Rivera, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Los dos primeros han confirmado su asistencia; de los otros dos no tienen respuesta y no se les espera. ¿Cometen un error los dos principales líderes políticos o simplemente no quieren caer en una trampa para elefantes? Es la pregunta que se hacen estos días en los cuarteles generales de PSOE y PP ante la proliferación de actos de este tipo por toda España.

Los convocantes de este acto concreto no aceptan, además, a nadie que no sea candidato a presidente del Gobierno. Ni siquiera a alguien del nivel de Antonio Hernando, el portavoz parlamentario socialista, como se les ha propuesto. También es cierto que llevan preparando el acto desde hace meses y su norma es el pluralismo político. De hecho, el moderador es alguien tan poco ‘sospechoso’ como Carlos Alsina, copresentador de Más de Uno en las mañanas de Onda Cero, el hombre que dejó en evidencia a Rajoy al preguntarle por la nacionalidad de los ciudadanos de una hipotética Cataluña independiente.

El problema de los sustitutos también ha dado problemas en los debates organizados por los grandes medios de comunicación. Atresmedia ha aceptado finalmente que Sáenz de Santamaría ocupe la silla de Rajoy en su debate a cuatro, mientras que El País la ha rechazado y sólo quiere a Rajoy. Mientras sus tres rivales se miden en la web, el presidente estará exactamente a la misma hora en Tele 5.

Las verdaderas críticas se dirigen en realidad al jefe de campaña, el todoporoso Javier Moragas al que todos deben obedecer como señaló con humor recientemente el propio Rajoy. Todo pasa por sus manos, algo que fue muy evidente este lunes con Pablo Casado, el prudente vicesecretario de Comunicación, remitiéndose a él desesperado ante el intenso interrogatorio de los periodistas sobre los debates.

En cuanto a que José María Aznar no participe en la campaña, estaba tan descontado que no es siquiera motivo de polémica pese a que algunas fuentes no descartan alguna aparición sorpresa. De hecho, la información procedente del entorno de ex presidente simplemente afirma que no está previsto.

En la búsqueda de voces que se puedan considerar ‘discrepantes’ sobre la estrategia de Moragas apenas se ha podido sacar punta a las palabras de Esperanza Aguirre. "No sé si el presidente acertará o no, a mí me gustan los debates, estoy en política para debatir", una declaración que, sin embargo, ha matizado con su propia experiencia en las pasadas elecciones municipales al admitir que “posiblemente” se equivocó al decidir "que iba a debatir con todos, aunque no tenían representación", en alusión a los candidatos de Vox y Ahora Madrid.

Pero no sólo de debates vive el candidato. La semana que viene será Rajoy quien juegue al ping pong con Bertín Osborne.

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