6 de diciembre de 2019, 17:07:32
Opinión


Un presidente en busca y captura

Por Benito Fernández


Está visto que esta campaña no tiene nada que ver con las anteriores. Aunque los candidatos sigan dando los habituales y clásicos mítines a los que solo acuden, como es natural, los suyos, los que ya tienen más que decidido su voto, los partidos tienen cada día más claro que las elecciones no se ganan ni reuniendo en una plaza de toros o en un pabellón deportivo a miles de seguidores ni concediendo entrevistas en periódicos. Las elecciones del 20-D de 2015 se van a ganar, por primera vez en nuestra reciente historia democrática, con debates televisivos y, sobre todo, con mensajes repetitivos en los foros de las redes sociales. La imagen ha sustituído a la palabra y los twits a los clásicos eslóganes. Ya no se valora el fondo sino la forma. No importa que no se sepa siempre que lo que se dice, aunque sea una sandez, se diga con cierto atractivo. Y hay que reconocer que los nuevos partidos emergentes, sobre todo Podemos, en eso son unos maestros.

Basta con que un candidato tenga buena presencia, algo de desparpajo y una amplia red de seguidores que sepan utilizar sus ordenadores o tablets, para conseguir triunfar en esta España que ha cambiado a marchas forzadas el bolígrafo por el teclado electrónico y se dedica a dominar los mensajes de twiter y facebook. Se ha podido comprobar tras el primer gran debate televisado. Lo de menos es que Pablo Iglesias confundiera la manifestación andaluza del 4-D con la de los independentistas catalanes o que no presentara ni una propuesta coherente y realista para solucionar los graves problemas por los que atraviesa la sociedad española. Todo eso, al final, es pecata minuta. Lo importante es que sus frikis de las redes lo encumbraran como indudable ganador por goleada tan solo un minuto después de haber terminado el debate. Menos mal que aún no tenemos implantado en España el voto electrónico porque el día que llegue lo muchachos de Iglesias consiguen no mayoría absoluta, sino un triunfo por unanimidad.

Que internet se ha convertido en la gran plataforma y el foro donde vender casi todo el pescado electoral es algo sabido y asumido por buena parte de la sociedad. Todavía me acuerdo de un dicho que se decía en Sevilla cuando un gran periódico, ahora en plena decadencia, marcaba las pautas de la ciudad. Si algo no había salido publicado en él, es que no había ocurrido. Ahora, cuando las pantallas táctiles de las tablets y los móviles de última generación han sustituido al papel, se vuelve a repetir la historia. Si algo no es comentado en twitter o facebook por cientos de miles de usuarios de estas redes sociales, es que no ha ocurrido.

Por eso me hace gracia la campaña publicitaria que estos días aparece en muchos medios impresos y que ha sorprendido a los cada día más escasos lectores del papel. El anuncio, enmarcado en negro, decía solamente:”Se busca presidente del Gobierno. País de la Unión Europea con más de un billón de euros de PIB. Oferta plaza para presidente del Gobierno” y remitía a una página web. Como muchos de ustedes ya sabrán se trata de una campaña puesta en marcha por las Nuevas Generaciones del PP con el fin de atraer a seguidores. Si alguien entra en la citada página comprobarán que aparece un cartel que dice “Inscribirme en la oferta y calcular mis puntos”. Y debajo aparecen las fotografías y curriculums de Mariano Rajoy (98 puntos); Pablo Iglesias (47); Pedro Sánchez (31) y Albert Rivera (31). Si uno se inscribe aparece una ventana para sañalar el grado de estudios, el nivel de inglés, los años de experiencia laboral; la experiencia en gestión y el cargo público. Contestadas todas estas preguntas aparece en twitter y facebook tu perfil con los puntos obtenidos. Un entretenimiento banal y algo tonto en el, seguro, seguro que van a picar muchos dando datos verdaderos o falsos para tratar de confundir a los promotores de la idea..

El ejemplo es clarificador de lo que está ocurriendo con el uso y abuso de las redes sociales.. Las nuevas generaciones se pasan media vida enganchadas a estos nuevos mecanismos de información y propaganda y lo peor es que se creen a pies juntillas todo lo que aparece en ellas. Alguien que sepa manejarlas es capaz de conseguir una legión de seguidores de un día para otro. El Gran Hermano de Orwell está cada día más cerca y no nos damos cuenta del daño que le pueden hacer estas nuevas tecnologías a los jóvenes que no sepan distinguir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso o lo real de lo fantástico, que, por desgracia, son la mayoría de los usuarios de la red. Esta campaña ha dado el pistoletazo de salida a una nueva forma de enfocar la política electoral. Espero que todos seamos capaces de discernir cual puede ser el futuro inmediato de estas novedades y sus resultados a corto y medio plazo.
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