3 de diciembre de 2020, 14:45:56
Opinión


La causa de la corrupción, las listas cerradas de los partidos

Por Bernardo Rabassa


Mañana iré a votar, con la nariz tapada y ganas de no hacerlo, pues apestan estas elecciones a corrupción.

Desde 1977, cuando era Presidente del Comité de Organización del Centro Democrático (luego UCD), mi batalla contra Adolfo Suarez, Pio Cabanillas y Rodolfo Martin Villa, y luego Leopoldo Calvo Sotelo, se centro en que UCD fuera una coalición y no un partido único, en el que yo seria diputado por el Partido liberal, pero no menos importante era la ley de Partidos políticos que encerraba la causa de toda la corrupción de la Transición, basadas en las listas cerradas, que tenían el pernicioso efecto de dejar la democracia interna de los partidos en nada, pues todo el tiempo dependías de quien hiciera las listas o estuviera más cerca de quien las hacia. Naturalmente y dada la naturaleza humana, los partidos se poblaron de arribistas, cuya única virtud era demostrar a su amo y señor o srª que se merecía un puesto.

Normalmente, en toda la Transición han ido destacando algunos personajes, los llamados “barones” que se afincaron en su fama territorial, para hacer ellos de amos y señores de su región, y por lo tanto redactores de las listas, para lo que había que hacer la “pelota¨” servidumbre a la que no se prestan los espíritus nobles y generosos, con personalidad suficiente para no aceptar el sistema. Eso no quiere decir que la cúpula del partido fuera Madrid, Barcelona o Euskadi no interviniera, colocando a sus candidatos personales. Naturalmente todo el que acudía a “hacer política” en su partido, inmediatamente, si no pertenecía al “equipo” del amo y señor era despedido a las profundidades exteriores o no incluido en las listas, lo que me permite preguntarme si desde 1978, los políticos secundarios, a quienes nadie conoce han tenido otro interés, que el propio, lo que entraña de in mediato la corrupción, pues escasamente llegan a los partidos, personas que ya han consolidado su posición en la sociedad, como abogados , arquitectos, empresarios ets, personas de valía que estarían dispuestas a hacer un sacrificio económico, por amor a la política.

Así los que entran en los partidos, solo piensan en hacerse ricos, los más, o a tener prebendas como jubilaciones anticipadas, coches oficiales, guardaespaldas, figurar etc, etc. Recordemos el famoso artículo de Perez Reverte, sobre los choferes y guardaespaldas de los diputados, fumando habanos en la Plaza de las Cortes, del que nación el concepto de “Casta” que ahora se aplica a los partidos viejos como el PSOE o el PP, y a los que están copiando los nuevos como Ciudadanos o Podemos(financiado por Venezuela), donde la solución está en las primarias, que sin embargo, son solo, cara a la Galería pues Pablo Iglesias ha metido en puestos relevantes a los amiguetes, y Albert Rivera a completos desconocidos, ya que ha creado el partido en apenas un año, y a él se han apuntado los restos despreciados del PP o oportunistas de baja categoría, intelectual y profesional.

¿Quién conoce a partir como mucho a partir del nº 2 de las listas, al resto de sus integrantes?. Ello les aparta de sus circunscripciones, a las que solo ven en época electoral, y con cuyos votantes no tienen la mas mínima preocupación hasta las próximas elecciones. Baste ver los curriculums de los concejales de los partidos de izquierdas o sus diputados en la Asamblea Regional de Madrid, entre los que no destacan ni siquiera los portavoces. Y nos encontramos, a alguien tan pintoresco como la Alcaldesa Manuela Carmena con sus ideas de bombero, para regir un ayuntamiento de la talla de un Madrid. Pero quien puso a la Carmena fue el dedazo de Pablo Iglesias, sin otro mérito que su público conocimiento, por su extraña labor en los juzgados, y en los círculos de la izquierda.

Esta es la triste verdad de la corrupción, compartida a veces por varios partidos por mutuas conveniencias, como por ejemplo en el levantamiento de bienes, por 21.400 millones de pesetas de Viajes Ceres por el PSOE que se halla en los juzgados en diligencias previas, desde hace 21 años. ¿A quién no le interesa que se resuelva el tema? Ni al PP ni al PSOE, y si me apuran ni al poder judicial que no hace absolutamente nada, y que denunciados por uno de los auditores ante el Rey Felipe VI, que debería intermediar entre las Instituciones, ha despachado la denuncia, haciendo oídos sordos a las reclamaciones, y diciendo que la Casa Real no podía intervenir, cuando según la Constitución es el Rey quien debe mediar, cuando se implican intereses de varios niveles del Estado de Derecho. Naturalmente valga como ejemplo, pero los casos de corrupción del PSOE o del PP en la historia de la transición ya van por cientos(Filesa, Malesa, Eres de Andalucía, Granados, Barcenas, Camps etc etc), que han hecho ricos a muchos de nuestro políticos, sin que sobre ellos haya caído la espada de la justicia, aunque recientemente, parece que los jueces, están un poco más espabilados y todo son escándalos, que incluyen a la Infanta, y que hacen que en las encuestas del CIS los políticos no sobrepasen el aprobado y los partidos tengan la más baja consideración de todas las opiniones.

Podría seguir así hasta el infinito, indicando incluso, a algunos multimillonarios al estilo Pujol, entre los más destacados de nuestros políticos, desde el 78 hasta hoy mismo, aunque no deseo verme acusado ni querellado por los nombres de algunos, conocidos de todos. Pedro Sanchez, sin recato ni mirarse al ombligo, acuso de indecente a Rajoy, lo que aparte de una falta de educación, en un debate televisado parecía exonerar a su partido de lo mismo.

Esta es la razón por la que mañana iré a votar con la nariz tapada y con vergüenza ajena, porque tengo intereses como ciudadano, tanto para evitar que salgan unos, que me parecen perniciosos para el futuro de España, como que salgan otros, menos malos, ya que se precisa estabilidad, para vivir bajo las garras de este Estado Leviatán. Ningún partido lleva seriamente en sus programas una renovación de la Ley de Partidos políticos, que permitiera la democracia interna y provocara el interés de personas con valores y merito a “hacer política” en el interior de unos partidos, que carecen de ideologías claras y definidas, que resulten atrayentes para el Gobierno de esta Gran Nación, que es España y que no se merece la baja categoría de los políticos presentados en “listas cerradas” amañadas por sus amos y señores. Los llamados equivocadamente “Lideres”, cuando en general, han conseguido el cargo por azar o por herencia sin mayor demostración de mérito.

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