15 de noviembre de 2019, 10:51:52
Opinión


El abuso televisivo no ha podido lograr que la reivindicación territorial sea la clave de la negociación

Por Iñaki Anasagasti


Las legislativas de ámbito estatal no son nuestro mejor escenario electoral. Es verdad que se eligen diputados y senadores para unas Cortes Generales, pero lo que compra el ciudadano con su voto es la posibilidad de elegir al presidente del gobierno español y esa simplificación unida a la campaña del voto útil y al invento de solo cuatro partidos en liza, en la que los nacionalistas hemos sido excluidos radicalmente de todo debate y de toda aparición en televisión, el resultado del PNV es un milagro. Lo fue en 1977, con ocho diputados y todos los senadores en la plataforma del Frente Autonómico, y lo ha sido el domingo pasado, con seis diputados y siete senadores. Es como nadar con las manos atadas a la espalda y llegar a la orilla.

Es asimismo como si a las 24 Horas de Le Mans, Fernando Alonso compite con un Ferrari y tú con un 600, y donde además no te hacen ni caso, tienes que llevar la gasolina y va y encima llegas a la meta y cuando termina todos te vienen a felicitar porque de alguna manera quieren contar contigo.

Xabier Arzalluz lo explicaba diciendo que eso ocurría porque éramos el eje del País. Y es verdad. Y que Jaungoikoa echa su ayudita.

Ya sé que no está bien reírse del mal ajeno, pero no me digan que no se puede hacer una excepción y soltar una gigantesca carcajada con ese chisgarabís de la política vasca llamado Borja Samper que dedicó toda su constructiva campaña, tan jaleada por los medios presentándole como la de un tipo moderno y cheli, con la receta de que votar al PNV era echar el voto a la basura. El lunes 14 de diciembre y con el lema “Gipuzkoa sin límites” nos venía a decir que “No queremos una Euskadi de espaldas a nadie sino que mire de frente a los ojos al futuro”. Como frase, las hay mejores y menos cursis pero el hombre lo que buscaba era la confrontación y nos soltó este pepinazo “El PNV sigue en la Edad Media y no sabe de qué va el siglo XXI, siempre yendo a la contra”. Así advirtió de que votar a la formación jeltzale era “irrelevante para defender los intereses vascos en el Congreso porque solo tiene cinco diputados”. Había que votarle a él. Pero la gente no ha comprado semejante mercancía averiada.

Pero Don Borja hizo un buen resumen. Seguimos en la Edad Media y nuestro voto es irrelevante, pero resulta que los gipuzkoanos que deben estar en la Edad Media y les gusta este siglo no captaron la importancia de que este saltimbanqui de la política vasca fuera a Madrid a la movida madrileña con sus amigos Alonso, Oiarzabal, y un Maroto que no podía vivir sin Gasteiz, pero como Semper estaba como loco por aposentarse en la Villa y Corte.

Y es que en el fondo, el PP en Euzkadi sigue sin discurso. Finiquitada ETA están desnortados y no han sido capaces de asumir un discurso propio y nuevo vinculado fuertemente con el País y para colmo les falta el compromiso personal de buscar solo ir a Madrid para volver. Euzkadi se les queda pequeña. Lo de ellos son los grandes horizontes. Van y se quedan. Lo hizo Mayor Oreja, y lo querían hacer ahora Semper y Maroto con la diferencia del PNV que ningún diputado, ni ningún senador en 38 años de elecciones, se ha residenciado en Madrid. Ni uno. Lo nuestro siempre ha sido ir y venir, porque lo primero para el jelkidismo es Euzkadi. Y esa marca de fábrica es en el fondo lo que se valora y es el santo grial de nuestro éxito.

Por eso en las elecciones la novedad suele ser el voto coyuntural, pero en el paisaje de fondo, siempre está el PNV como eje del País. Nada nuevo bajo el sol.

En relación con Amaiur, ahora se llaman EH Bildu, los resultados asimismo les han dejado noqueados. Desaparecida ETA, no se puede seguir con la misma matraca de hace treinta años, la misma imagen, las mismas cantinelas e ir a Madrid a votar en blanco o solo presencia. Madrid tiene que ser una trinchera más a la que sacarle su jugo y más ahora con un poder débil en la Villa y Corte.
Bien es verdad que en política exterior han hecho importantes defensas de derechos humanos y de causas que nosotros hemos apoyado porque eran lógicas ,y en política exterior es poco lo que nos diferencia, pero el ciudadano vasco no ha sabido si estaban o no, si permanecían de veraneo o currando, si votaban o no, si tenían discurso propio y capacidad de acuerdo o no. Y eso que su trabajo, en ocasiones ha sido realmente meritorio y no el menor el demostrar que no tienen rabos ni pezuñas, y que son gente que interviene con datos y perfecto castellano, además de euskera, y que son capaces de socializarse, pero siempre ha quedado la impresión de que estaban ahí como pulpo en batisterio. Que la cosa no iba con ellos.

Sin una práctica política normalizada, el votante vasco no ha visto en ellos ninguna utilidad para hacer política en Madrid y no les ha votado. Y no creo que Podemos pueda hacer mejor defensa de asuntos netamente de izquierda y de identidad, mejor que Bildu si de una vez estos dejan de pensar que oponerse es ir con camisetas estridentes, arrancar páginas de la Constitución y siempre estar a la contra. Y, en el fondo, ese mal resultado es una pérdida para Euzkadi, porque Podemos es todo menos un partido abertzale. Pienso que se le ha votado aquí, no por Maura, Nagua o Juantxo, sino por un Pablo Iglesias al que hemos tenido hasta en la sopa con su Ferrari, diciéndonos que él también iba a poner el Belén y cantar villancicos pero con su idea clara y martillada de que había que echar a Rajoy. Y les ha funcionado.

Y veremos que hace el PSOE. Me da que los mojones que la misma noche electoral le ha puesto Susana Díaz a Pedro Sánchez le impedirán a éste tratar de hacer un frente de izquierdas con ERC, Podemos y Convergencia. Para ellos lo más cómodo será dejar que Rajoy se fría en su propia salsa mientras esperan que el cadáver político del gallego pase por la puerta de Ferraz. Maquiavelo ya explicó que la política es fundamentalmente el sentido de la oportunidad y si te equivocas en dicho momento, la costalada está servida. Un poco de cabeza fría no le vendría nada mal a un Sánchez demasiado ansioso en todo.

Y queda el Senado. El despreciado Senado, pero al que el electorado ha dejado al PP su capacidad para activar el 155 como palanca de la explosión catalana. El resto, incordiará, frenará, abrirá debates y logrará que enmiendas del Senado se discutan nuevamente en el Congreso agudizando contradicciones de unos y otros, sabiendo que mientras no tenga la última palabra en las leyes, poco podrá hacer, salvo ejercer un control minucioso, en caso de que Sánchez sea el elegido. Para eso lo diseñaron Alfonso Guerra y Abril Martorell en 1978.

Más de una vez se habrán acordado Rajoy, Pío García Escudero y Antolín Sanz el por qué no dieron el visto bueno a las reformas planteadas en esta fenecida décima legislatura cuando en la ponencia sobre la reforma de sus funciones se le daba al Senado la última palabra en leyes con vertiente territorial. Toda la reforma estaba hecha pero el miedo escénico del PP y del PSOE en ir juntos y solos a esta reforma, la dejó en borrador. Dificulto mucho que en esta legislatura el Senado sea tocado. Y ahí estará, incordiando y todos metiéndose con él, pero vivito, coleando y dando espectáculo.

Finalmente recordar a Eduardo Galeano que decía que todo depende de la mirada. Para una lombriz un plato de espagueti es una orgía de comida. Y de niño le contaron en clase que Núñez de Balboa había sido el “primero” que desde Panamá vio a la vez los océanos Atlántico y Pacífico. Galeano levantó la mano: ”Los indios que vivían allí, ¿eran ciegos?”. Lo echaron de clase.

Rayoy tiene 123 diputados y mayoría en el Senado y unos presupuestos aprobados para el 2016. No es algo menor. Ciudadanos perdió pie porque no ha querido ser un PP bis limpio y moderno sino un acomplejado PSOE y para eso ya está el PSOE y un Podemos que vestida de lagarterana ha vendido anticorrupción, antideshaucios, antiLomce, anti ley Mordaza, anti austeridad y derecho a decidir en mucha televisión, muchísima televisión. Y la gente vota a la contra y a lo nuevo. Le va la marcha. Pablo Iglesias no ha hablado de su apoyo al chavismo ni a un Tsipras en Grecia que metió a tiempo la ciaboga. Y hará bien Sánchez en dejarle a Rajoy freírse en su sartén, poniéndole en un brete en debates sobre la corrupción la Lomce, la reforma laboral, la situación catalana……Y es que lo bueno de estas elecciones es que acabaron con el bipartidismo y la mayoría absolutísima del PP.

Hay ahora saque libre y ahí el PNV es un artista. Pactaremos con quien mejor defienda nuestro programa porque a pesar de andar en el 600 en el circuito madrileño, siempre llegamos a la meta. Y eso lo saben unos y otros.

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