23 de octubre de 2020, 2:53:24
Nacional


Pablo Iglesias ejerce de déspota al cargarse al responsable de no atajar a los 'disidentes'

> Podemos, de nuevo bajo la sombra de la vieja forma de hacer política bajo el duro mando del líder

Por Diariocrítico

Llevaba semanas Podemos en entredicho en los medios, pero la corte del rey Pablo lo enmarcaba en una ofensiva mediática contra su líder, con el claro objetivo de desprestigiar su liderazgo y su capacidad para ser un socio de gobierno para Pedro Sánchez. Pero al final el tiempo ha dado la razón a quienes denunciaban que algo sí que pasaba en el seno de la formación morada. Una crisis interna, la primera, que parece no será la última en el partido llamado a ser el primero del sector de la izquierda en nuestro país.


El hecho es el siguiente y está bien claro: el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, destituyó ayer al secretario de Organización de la formación, Sergio Pascual, al considera que los "últimos acontecimientos" muestran una "gestión deficiente" que ha dañado al partido en un momento "tan delicado como es el proceso de negociaciones para conformar un gobierno del cambio".

Una respuesta contundente que parara las especulaciones. Eso ha supuesto el cese de Pascual. Las continuadas crisis territoriales en Podemos han acabado por forzar su destitución y con tal gesto, Iglesias intenta visualizar que se asumen responsabilidades por los errores organizativos, pero acota la crisis interna al ámbito territorial. El líder de Podemos asumirá las funciones de la secretaría de organización mientras no se nombre un nuevo responsable. Otras interpretaciones lo enmarcan en un golpe en la mesa contra los que disienten de su visión de partido, y un claro gesto hacia su número dos.

Y es que Pascual realmente era un hombre próximo a Íñigo Errejón, que podría haber pagado esta condición por el pulso abierto entre Iglesias y su número dos, mantendrá sus atribuciones de diputado y sus competencias como secretario de Organización serán "asumidas a todos los efectos" por la Secretaría General.

Previamente, Iglesias había mandado una carta a la militancia en la que aseguraba que las dimisiones de la semana pasada de diez miembros de la dirección en Madrid se habían producido "en el peor momento posible" y que se debían asumir responsabilidades.

Su cese supone la tercera baja de la ejecutiva nacional del partido, tras las dimisiones de Juan Carlos Monedero y Gema Ubasart, pero el primer cese no voluntario.

Hasta el momento, los principales portavoces de la formación morada restan importancia a las crisis territoriales señalando que era una consecuencia normal de la rapidez con la que habían tenido que llevar a cabo la expansión territorial.

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