2 de junio de 2020, 17:58:08
Internacional


'La revuelta crece': París se contagia del movimiento indignado del 15-M

Por María Álvarez

Miles de ciudadanos parisinos se concentran desde el pasado jueves en la Plaza de República de la capital para revelarse contra las políticas llevadas a cabo por el Gobierno. El caso español es el mejor reflejo de cómo la sociedad, a través de las convocatorias ciudadanas, es capaz de movilizarse ante "los políticos que no les representan".


Francia se moviliza, desde hace más de una semana, en el centro neurálgico de la ciudad: la famosa Plaza de la República. Cada noche toma un aspecto similar al de la Puerta del Sol en mayo de 2011, el principal punto de encuentro de 'los que no se resignan'. El movimiento de 'los indignados' toma las calles de París desde el día 31 para luchar contra el proyecto de ley de reforma laboral de Hollande que fue apoyado por la patronal, el Movimiento de Empresas de Francia y por la derecha francesa. Este hecho ha provocado una gran cantidad de turbulencias en el seno de la política nacional, sobre todo en el ala más izquierdista del Gobierno galo.

Los ciudadanos se concentran para debatir qué hacer en un país en el que la extrema derecha toma fuerza frente a una izquierda débil y desencantada. Las pancartas inundan la plaza con mensajes como "¿trabajar para vivir o vivir para trabajar" y "la revuelta crece", y 'los indignados' manifiestan su deseo de crear un amplio marco de discusión para aportar soluciones sobre los problemas más candentes en la sociedad francesa.

El proyecto de ley El Khomri

Las manifestación que dio pie a esta gran movilización social en la Plaza de la República, fue convocada el pasado jueves a propuesta de dos sectores de la sociedad de gran importancia, como son las organizaciones de estudiantes franceses -UNEF y UNL- y los sindicatos de trabajadores más destacados del país -CGT y FO-. La reforma de la ley del trabajo contempla el aumento de la jornada laboral -actualmente fijada en 35 horas semanales con posibilidad de trabajar hasta 12 horas al día-, la reducción de las indemnizaciones por despido improcedente, la posibilidad de que las empresas realicen expedientes de regulación de empleo aún sin tener pérdidas y la reducción de los sueldos y del complemento de las horas extraordinarias.

Este proyecto de ley ha calado con buenos ojos en los partidos de la derecha francesa. Muchos dirigentes conservadores se han sorprendido ante tal medida, tanto que incluso se habla de que Sarkozy no podría haber tenido las agallas de haber puesto en marcha una reforma laboral tan drástica, con recortes de privilegios sociales fijados desde el año 2000.

Las protestas sociales

La movilización social en París no ha sido tan pacífica como se esperaba. Numerosos incidentes violentos empañan la imagen de unidad y serenidad de la manifestación: la policía se ha visto obligada durante varias jornadas a detener a numerosos jóvenes por sus actos violentos, y los antidisturbios han tenido que actuar contra grupos de encapuchados que utilizaban botellas y piedras contra las fuerzas de seguridad parisinas. En las universidades y centros educativos también se han visto actos de vandalismo, como en el instituto Leonardo da Vinci de Levallois-Perret, en el que numerosos jóvenes bloquearon el acceso a las instalaciones, prendieron fuego a papeleras y contenedores y lanzaron piedras contra las cristaleras del centro.

No hay duda del paralelismo que se puede establecer entre París y Madrid -15M-. Las imágenes de las plazas hablan por sí solas e incluso miembros de Podemos han acudido al centro de la ciudad francesa para mostrar su apoyo a los 'indignados'. Es el caso de los eurodiputados Miguel Urbán -cofundador de la formación- y Xabier Benito, quienes aseguran que "es necesario que el movimiento 15-M pase por toda Europa".

Estas muestras de apoyo se suman a las de los miles de españoles que residen en la capital francesa y que se han acercado a la Plaza de la República para defender los valores de la 'Marea Granate', el Colectivo de Emigrantes del Estado Español en París. Los 'indignados' españoles, junto a los parisinos, pasan la tarde y buena parte de la noche en asamblea y a las cinco de la mañana son desalojados por miembros de la policía francesa. A las seis de la tarde la actividad se reanuda y las protestas sociales se convierten en el día a día de París en un contexto de sensibilización con el inmovilismo social.

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