25 de mayo de 2019, 1:33:44
Opinión


Periodismo al contado

Por Carlos Paredes


Hoy leía en el ABC el bombazo informativo de que Pablo Iglesias había llegado ni más ni menos que 20 -no uno ni dos, sino veinte- minutos tarde a su cita con el Rey -su Rey, y el de todos nosotros-, y que además se había presentado en vaqueros. No contento con eso, el líder de la formación morada se había dirigido al Rey de tú. Estremecedor. La situación de la prensa española estremece con sólo mirarla, a veces, incluso duele.

En un sistema en descomposición, la prensa (ventana por la que nos asomamos al mundo cada día), no podía ser excepción, y así, entre dimes y diretes, se va arrugando el cuarto poder, en un país donde la única hegemonía parece ser la corrupción.

Don Juan Luis Cebrián, saltaba a la palestra no por el importante grupo de comunicación que dirige, sino por aparecer, según colegas suyos de profesión, vinculado a sociedades opacas en los papeles de Panamá, evidenciando una vez más, que las fronteras son cosa de pobres; ningún país te cierra las puertas cuando vas con las maletas llenas de dinero. Si no me creen a mí, pueden preguntarle a don Mario Conde, a la hermana de su emérita majestad, a la hermana de su majestad no emérita, al cuñado de su majestad no emérita y yerno de su emérita majestad, a don Rodrigo Rato, al "compiyogui" de doña Letizia, y así, a una larga lista de personas VIP, referentes de la sociedad, que llegan siempre puntuales y con traje impecable a sus citas con el Rey.

La tormenta, desatada en toda su furia (me refiero a la furia de don Juan Luis Cebrián) no ha tardado en estallar, y es que, don Juan Luis Cebrián puede mandar a sus periodistas a ruedas de prensa donde no se aceptan preguntas, puede entrevistar a un plasma de televisión como si de un presidente del gobierno se tratara, puede, en suma, aguantar muchas cosas, pero lo que don Juan Luis Cebrián no puede aguantar, es el periodismo, (a tenor de los hechos) cuando el periodismo se ejerce sobre su persona.

Así pues, don Juan Luis Cebrián ha iniciado la purga de periodistas y el bloqueo de los mismos en los medios que se han atrevido a hacer periodismo sobre su persona.

Llegará el día en que, alentados por la miseria y la competitividad que los propios medios crean exprimiendo free lances, estudiantes y becarios, empiecen a aflorar las vergüenzas de unos y otros, movidas por el propio hambre que el sector genera entre los suyos, convertidas en suculentos platos de información con los que alimentar a un público voraz y hasta la fecha ignorante, de cómo los dineros de la cosa pública se han repartido entre los medios de comunicación y los periodistas de renombre, y bajo qué criterios han llagado los apetitosos euros (auténtico plato favorito de casi todo el mundo) hasta las distintas cuentas, en Panamá o España, de determinadas personas y medios.

No lo vean tan lejano, recuerden que un día alguien señaló a alguien en un ayuntamiento, y como una reacción atómica empezaron a estallar los casos de corrupción.

Igual lo de don Juan Luis Cebrián no es más que un caso aislado, o igual, a tenor de lo que vemos todos los días en los propios medios, es un caso paradigmático de periodistas al contado.

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