15 de noviembre de 2019, 17:24:49
Internacional


¿Pone en peligro el TTIP la legislación actual sobre alimentos transgénicos?

Por María Álvarez

La firma del tratado comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) afecta a la cuestión de la seguridad alimentaria en nuestro país, en este caso respecto a la comercialización de los alimentos transgénicos que tantas controversias genera debido a la modificación genética de los productos.


Existe una amplia gama de opiniones acerca de la introducción de los alimentos transgénicos en nuestra alimentación. Un Organismo Modificado Genéticamente (OGM) es un tipo de producto que ha sido producido a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le ha incorporado genes de otro organismo para producir determinadas características. En los supermercados ya se empiezan a introducir algunos alimentos animales con alteraciones genéticas, aunque generalmente los alimentos transgénicos típicos son aquellos de origen vegetal, como pueden ser las frutas sin pepitas o el maíz y la soja, los dos alimentos que más han sufrido alteraciones en su ADN o que han sido convertidos en transgénicos para poseer más resistencia ante las plagas.

Ventajas y desventajas de los transgénicos

El avance de la ciencia en materia de transgénicos es evidente y muchos científicos se postulan a favor de la modificación de los componentes genéticos de los alimentos. Como ventajas principales, encontramos que los OGM son mucho más resistentes a las enfermedades, los productos herbicidas y las plagas citadas anteriormente en el caso del maíz. Además, pueden adquirir ciertas características que de forma natural no poseen, como la incoporación de nutrientes o el cambio de aspectos morfológicos -forma, color, olor, sabor, etc.-

La gran mayoría de los expertos y organizaciones ecologistas se oponen a la comercialización de los transgénicos por diferentes daños que pueden afectar al medioambiente y a la salud, ya que estos alimentos ayudan al incremento de sustancias tóxicas en el ambiente, provocan la pérdida de la biodiversidad, contaminan el suelo, pueden generar posibles intoxicaciones debido a alergias o intolerancia a los alimentos procesados e incluso pueden anular el efecto de ciertos antibióticos.

Lo que implica la firma del TTIP

En Estados Unidos, el consumo de alimentos transgénicos se encuentra más liberalizado con respecto a Europa, con algunos países más abiertos a ello que otros -Alemania lo rechaza-. Según Jochen Müller, Consejero político de la Comisión Europea, "los estados miembros nunca se han puesto de acuerdo, ni en contra ni a favor de los transgénicos". Por ello, la diversidad europea en cuanto a este tipo de alimentos es muy amplia y, por esta razón, se ha devuelto a los estados miembros la competencia en esta materia. "Hoy en día, la decisión de si hay alimentos transgénicos en España viene dada por la legislación interna". Por lo tanto, el TTIP, en este campo de la seguridad alimentaria no tiene competencias, es decir, no abre las puertas de Europa a la entrada de transgénicos, sino que es cada legislación nacional la que tiene la decisión final. "Los americanos lo tienen claro, lo permiten todo", asegura Jochen.

Ana Manero, Doctora en Derecho Internacional Público por la Universidad Carlos III de Madrid, afirma que "la aceptación de los productos transgénicos en la UE depende del principio precautorio, si un actor quiere introducir productos transgénicos en la UE, debe demostrar que no es dañino para la salud". En el caso de EEUU es diferente, ya que un actor primero introduce el producto en el mercado y después, si se produce un daño, tendrá que llevar a cabo una compensación. Por lo tanto, "el TTIP no puede modificar la legislación europea ni hoy ni mañana".

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria -EFSA- se encarga de proporcionar los métodos científicos para alertar y detectar todos aquellos problemas que puedan afectar a la seguridad alimentaria. Por ello, ha autorizado un total de 58 OGM para que puedan entrar en el mercado de la Unión Europea con una validez de 10 años. Cualquier producto producido a partir de estos OMG estarán sujetos a las normas de etiquetado y trazabilidad de la UE.

La opinión de Greenpeace

La postura que ha tomado la organización es bastante crítica en cuanto a la modificación del ADN de los alimentos. "La manipulación genética está basada en un modelo científico obsoleto y se encuentra en entredicho y el sistema de evaluación de riesgos de la UE está repleto de trampas e irregularidades". Como solución al hambre y a la desnutrición proponen el desarrollo de técnicas sostenibles y justas, el acceso de la población a los alimentos producidos de forma natural y el empleo de técnicas como la agricultura y la ganadería ecológicas.

Además, ponen a disposición de los ciudadanos una guía que incluye aquellos productos cuyos fabricantes han garantizado a Greenpeace que no utilizan transgénicos –ni sus derivados– en sus ingredientes o aditivos y aquellos en los que la organización no puede garantizar que no contengan este tipo de productos.

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