9 de abril de 2020, 20:11:34
Nacional


Diccionario político para entender la campaña de Ciudadanos

Por Andrea Mingorance

Los términos escogidos por los políticos para sus discursos electorales muestan muchas veces las estrategias que hay detrás. Así, por ejemplo, Ciudadanos ha combinado en esta campaña el tono triunfalista y cargado de optimismo propio de los días previos a las elecciones con palabras como 'dialogo' o 'acuerdos'. La formación de Albert Rivera deja traslucir una búsqueda por consolidar un espacio centrado y moderado que sea valorado en un tiempos de bloqueo, pero también quiere hacer valer una imagen de partido moderno y regerador.


Los discursos de los líderes políticos suelen estar siempre estudiados y medidos para lograr determinados objetivos estratégicos, pero en campaña eso se multiplica para lograr un mensaje claro que llegue al electorado, lo que muchas veces se consigue a través de la repetición. Analizando esos términos clave en los discursos de Albert Rivera y Ciudadanos se puede vislumbrar parte de la estrategia que están llevando la formación naranja en esta campaña.

- Cambio ("a mejor"): Así ha buscado Ciudadanos simplificar su mensaje contraponiéndose, por una parte, a los partidos viejos y, por otra, a Podemos. En palabras de Rivera, su partido sería una tercera vía para no tener que elegir entre los "inmovilistas" y los "vendedores de humo". El reto de la formación naranja desde su expansión nacional ha sido buscar el equilibrio entre modernidad e imagen renovadora y moderación. "España no necesita aventuras ni disparates. Necesita un cambio a mejor, no a peor" advertía Rivera, consciente del crecimiento de Unidos Podemos y de la relevancia que puede tener el partido de Iglesias para imponerse ante el PSOE. Al mismo tiempo, el candidato de Ciudadanos pretende que el voto naranja sea considerado el 'voto útil', pues ha dicho que no vale de nada votar a Rajoy, por ejemplo, si luego es incapaz de sumar mayoría y gobernar.

- Centro: El partido de Albert Rivera se ha lanzado a ocupar un espacio ideológico que, durante años ha sido inexistente -según algunas visiones- o que se ha convertido en un lugar indefinido al que se acercaban de vez en cuando PSOE y PP. La formación naranja no esconde que su objetivo es convertirse en los herederos de UCD y el propio Rivera ha reconocido su admiración por Adolfo Suárez. En este sentido, Ciudadanos se ha reivindicado siempre dentro del grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE) -aunque ha sido recientemente cuando han sido aceptados oficialmente-, que en el Parlamento Europeo constituye una opción diferente de los grupos del PP, los conservadores y los socialistas.

- Clase media: Uno de los pilares del discurso económico de Ciudadanos es la voluntad de "recuperar la clase media", que según Rivera tiene que ser la base fundamental para conseguir un nuevo "milagro" económico español. "No hay ningún país próspero que no tenga una clase media fuerte", ha resaltado Rivera.

- Consolidación: Ciudadanos ha salido en esta campaña con dos objetivos clave: intentar ser decisivos en las negociaciones y consolidarse en el sistema de partidos. Esta última meta puede ser más plausible para la formación naranja, ya que simplemente tendrían que mantenerse o no retroceder demasiado, como ya vaticinan las encuestas. Así lo reconocía el director de campaña de Ciudadanos, José Manuel Villegas a Diariocrítico: "Tenemos que intentar consolidar ese espacio de centro. Y ese espacio se puede consolidar con 35 (escaños) o con 50. Si lo hacemos con 35, pues, igual esa noche estamos menos sonrientes y si lo hacemos con 50, lo estaremos más".

- Diálogo: Rivera ha querido hacer valer su posición de posible llave de Gobierno y su teórica ventaja para negociar como punto destacado en la campaña. Obviamente, cuando habla de acuerdos se refiere a PSOE y a PP, pero también quieren poner de relieve que en la legislatura pasada incluso se llegaron a sentar con Podemos. La formación naranja lucha por capitalizar una disposición que aseguran que es más constructiva que la de los demás -ya que no parte de la exigencia de "sillones"- y esperan que tener de nuevo protagonismo en la nueva ronda de negociaciones ayude a consolidar el partido.

- Pacto anti-sillones: Una carta que Rivera no quiere guardarse hasta el final de las negociaciones, como sí hizo en la anterior ocasión. La propuesta se basa en que, si hay desacuerdo de nuevo para pactar, los cuatro candidatos a la presidencia del Gobierno den un paso al lado y que sean los equipos de los partidos quienes elijan a una persona de consenso, que incluso podría ser un independiente. El líder de Ciudadanos lleva repitiendo esta idea durante toda la campaña, pero hasta ahora ninguno de sus oponentes ha recogido el guante. El candidato de la formación naranja -que ha dicho que por supuesto él también se apartaría si lo hacen los demás- ha decidido destacar ya desde la campaña esta propuesta para visualizar que los otros líderes ponen por delante su silla y que no serían capaces de tener la "altura de miras" suficiente para asumir el coste personal que podría implicar poner en marcha un Gobierno.

- Regeneración: Ciudadanos ha puesto como condición para pactar con los viejos partidos que estén dispuestos a regener la política, especialmente cuando se refiere a un pacto con el PP (que no cuente, por otro lado, con Rajoy de candidato). Sin embargo, Rivera no suele ir más allá del eslogan al hablar de esto, aunque por su programa y por las experiencias de pactos anteriores, se puede deducir que hace referencia a propuestas como eliminar las diputaciones, un pacto contra la corrupción pero también a otras reformas de carácter más social, como el caso de un gran acuerdo por la educación.

- Vetos: O más bien la supuesta ausencia de ellos. Rivera ha repetido una y otra vez que ellos no ponen vetos, pero también ha dejado claro que no apoyarán al PP si no apartan a Mariano Rajoy. Es un ejemplo más de cómo el lenguaje se puede flexibilizar en unas negociaciones donde también se ha visto cómo los partidos rechazan llamar líneas rojas a lo que son unas condiciones imprescindibles para pactar. La palabra 'veto' puede implicar intransigencia y más si se concentra en una persona y no en una medida, por eso Rivera suele emplear unas explicaciones más largas en las que destaca que, por coherencia, no puede apoyar a un presidente que aparezca en los papeles de Bárcenas y que tenga las manos atadas por los casos de su corrupción.

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