17 de octubre de 2019, 1:18:49
Nacional


Se 'vende' Grupo Parlamentario, 'precio' a negociar. Razón: Congreso de los Diputados

> En paralelo a las consultas del Rey se disputa la segunda gran batalla parlamentaria marcada por el presunto acuerdo del PP con CDC
> En Marea anuncia que esta vez sí pedirá grupo propio "en el marco de la alianza fraterna con En Comú y con Unidos Podemos"

Por Vicente Mateu

Aquí sí va a correr la sangre. La parlamentaria, claro. En paralelo a las consultas del Rey con los líderes políticos en busca de un voluntario que se arriesgue a ser investido presidente del Gobierno, el Congreso de la XII Legislatura arranca con la segunda gran batalla, la constitución de los Grupos Parlamentarios, un instrumento fundamental, sobre todo económicamente, para las distintas fuerzas políticas, en especial las minoritarias. La clave de las negociaciones la tiene todo un veterano en estas lides, el portavoz del PP, Rafael Hernando, con el permiso del otro Hernando, Antonio, su alter ego del PSOE, dispuesto a hacérselas pasar canutas a Podemos este próximo miércoles.


El Reglamento, los letrados del Congreso y el Tribunal Constitucional se cruzan en sus dictámenes y disposiciones con la coyuntura política para convertir este trámite en el anticipo de un posible pacto de Gobierno.

Las ‘confluencias’ de Podemos, incluido Compromís, lo tienen en teoría imposible dada la mayoría de PP (3) y Ciudadanos (2) en la Mesa del Congreso (9); por el contrario, PNV -como ya ha ocurrido en el Senado- parece tener un acuerdo con los populares también en la Cámara Baja y, en cuanto al Partit Democràta Català (antes CDC), el único problema es el ataque de ‘cuernos’ de Albert Rivera, al que es imposible asumir los contactos de Mariano Rajoy con los independentistas. El salto esta vez podría ser verdaderamente ‘mortal’ en su caso.

Los precedentes de legislaturas anteriores inducen a pensar que los requisitos reglamentarios para formar Grupo en el Congreso no serán el problema. La propia presidenta Ana Pastor lo conoce en primera persona por su anterior etapa en la Mesa del Congreso. Salvo que entonces la situación era a la inversa. El Constitucional zanjó la cuestión cuando advirtió que no se pueden obviar las normas de forma arbitraria, pero, al mismo tiempo, recomendaba aplicar la interpretación ‘más favorable’ al solicitante.

El requisito que se va a aplicar a rajatabla, salvo sorpresas de última hora este lunes o incluso el martes, cuando termina el plazo, es impedir que formaciones política -o partidos- que se han presentado unidos en las elecciones tengan grupo propio. Xavier Domènech, portavoz de la fuerza más votada en Cataluña con 12 diputados, es consciente de que a pesar de tener aritméticamente derecho lo tiene prácticamente imposible.




Pero por intentarlo que no quede. En Marea, la confluencia gallega ha anunciado este domingo que presentará el próximo martes, "en el marco del diálogo y de la alianza fraterna con En Comú y con Unidos Podemos" su solicitud para constituirse como grupo parlamentario propio en la nueva legislatura, después de que en las elecciones del 20 de diciembre hubiesen renunciado a hacerlo ante la falta de garantías de no acabar en el Grupo Mixto.

Aunque no lo especifican en el comunicado emitido a los medios, los socios de En Marea, que este domingo han mantenido una reunión de la mesa coordinadora, planean volver a pactar un grupo confederal con Unidos Podemos, como ya se hizo con la formación morada en la anterior legislatura, una vez se confirme la negativa de la Cámara a su solicitud y se resuelvan los correspondientes recursos legales.

Compromís también podría aspirar a Grupo con sus nueve diputados “a la valenciana”, de los cuales sólo cuatro son realmente del partido de Mónica Oltra. Su portavoz en Madrid, Joan Balldoví, es uno de los hallazgos de la ‘nueva política’ con su naturalidad y bonhomía y se merece tener voz propia, aunque parece tener asumido que, como en enero, tendrá que compartir el tiempo con el resto de integrantes del Grupo Mixto.

De todas formas, el discurso no escrito es que nadie, y el primero Pablo Iglesias, quiere que En Comú, En Marea o los diputados andaluces, compliquen aún más el tablero político. Al líder morado, además, tampoco le interesa perder el control de un tercio de sus 71 escaños, de los cuales sólo 45 salieron elegidos bajo la marca de PODEMOS-IU-EQUO.

El verdadero dilema lo tiene Ciudadanos, aparentemente escandalizado por el espectáculo de los 10 votos que los nacionalistas -los números son incuestionables- prestaron al PP -y a ellos- en la votación para elegir vicepresidentes de la Mesa del Congreso. Era necesario para garantizar a Ignacio Prendes la vicepresidencia primera, por lo que, o fue una sorpresa para los ‘naranjas’ o sabían que iba a ocurrir. Ellos dicen que lo primero.


La jugada de Rajoy


No se puede descartar que Mariano Rajoy se la haya jugado a Albert Rivera, comprometido a una abstención para hacerle presidente de la que es difícil dar marcha atrás. También que es imposible conseguirlo sin la aquiescencia de sus demonizados nacionalistas, los mismos con los que Pedro Sánchez tiene prohibido taxativamente negociar (aunque lo hizo).

Rivera debe al PP sus dos votos en la Mesa del Congreso. Dejar en evidencia a sus ‘socios’ en las votaciones para formar los grupos resultaría sorprendente, quizá incluso inútil porque dependerá de lo que hagan PSOE y Unidos Podemos con sus respectivos dos votos.

Mientras tanto, nadie se apea de sus posiciones y niega la mayor. El portavoz de CDC en el Congreso de los Diputados, Francesc Homs, ha negado este domingo una vez más que exista "ningún acuerdo político" entre su formación y el PP tras la votación de los miembros de la Mesa de la Cámara Baja.

"Reitero de nuevo, leyendo ciertas informaciones, que no hay ningún acuerdo político de ningún tipo con el PP", ha publicado en Twitter, y ha añadido que votarán contra la investidura de Mariano Rajoy, si se produce.

La nueva coordinadora general del Partit Demòcrata Català (PDC), Marta Pascal, ha negado también este mismo domingo que los votos que se atribuyen a CDC en la elección la Mesa del Congreso provengan de los diputados de su formación: "Ni en la Mesa del Congreso ni a posteriori existe un pacto con el PP".




Tanto Homs como Pascal probablemente contestaban a la información de hoy en EL MUNDO, según la cual “los 'populares' pactaron el respaldo de siete parlamentarios convergentes, dos del PNV y uno canario”. Otras fuentes -también las de Pablo Iglesias- aseguran que, además de Ana Oramas (Coalición Canaria), votaron con el PP los cinco diputados vascos, en reciprocidad a lo ocurrido en el Senado, y cuatro de los 8 del PDC.


La venganza de Rivera


En Ciudadanos, por su parte, la ‘venganza’ será poner al PP en evidencia por buscar el apoyo de los independentistas. C's intentará evitar que ERC y CDC tengan acceso en el Congreso a los secretos de Estado, una decisión que obligará al PP a tener que decidir si veta o permite la entrada de estos partidos en la Comisión de Gastos Reservados que, entre otras cosas, contra al Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

De acuerdo con el Reglamento de la Cámara Baja, los diputados autorizados para acceder a secretos oficiales deben ser elegidos por el Pleno del Congreso y contar con un respaldo de al menos tres quintos (210 diputados) en una votación secreta mediante papeleta en urna, y sólo pueden entrar uno por grupo parlamentario, que habitualmente es el portavoz.

Fuentes de la dirección de C's ya han adelantado a Europa Press que cuando haya que elegir a los diputados que puedan acceder a materias clasificadas, los 32 diputados de la formación naranja no apoyarán a los candidatos independentistas, ni de ERC, ni de CDC, ni de Bildu (por el Grupo Mixto).

El desmarque de C's impide que estos partidos alcancen con PSOE y Unidos Podemos los apoyos suficientes para ser elegidos miembros de la conocida como 'comisión de secretos oficiales', con lo que precisarán el concurso del PP para poder formar parte de este selecto 'club' con acceso a información clasificada.

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