25 de junio de 2019, 19:56:51
Ocio


El Dúo Dinámico al Sonorama, los Chichos al Primavera... ¿homenaje o timo?

Por Sergio Ariza Lázaro

La semana que viene (el 11 de agosto para ser exactos) comienza el Festival Sonorama Ribera 2016, uno de los muchos festivales que llenan la geografía española, pero en su cartel llama poderosamente la atención la presencia (junto a los sospechosos habituales de este tipo de eventos, Love of Lesbian, Izal, Second...) del Dúo Dinámico, uno de los pioneros del rock en castellano en nuestro país, como un par de años antes lo había hecho Raphael. También este año se desató la polémica cuando el Primavera Sound decidió incluir a Los Chichos dentro de su programación festivalera. ¿Es un homenaje a una gran carrera o un timo para llamar la atención y vender más abonos?


Se puede ver de las dos formas, lo que es evidente es que si fuera la primera, ésto debería ser un hecho mucho menos frecuente y estos mismos festivales deberían abrir sus puertas a muchos otros nombres importantes de la historia de la música popular española, algunos menos conocidos pero igual de representativos como Cánovas, Rodrigo, Adolgo & Guzmán o Los Salvajes. Pero es que si los españoles tenemos muchas veces vergüenza de serlo, eso se acentúa aún más con la música. Y no digo que seamos una potencia musical como Brasil o los países anglosajones, pero eso que parodiaba la RAE de que nos suena mejor todo si nos lo dicen en inglés llega a su máxima expresión con la música. Hay muchos complejos y, en muchos casos, un racismo evidente. Particularmente con todo lo relacionado con el flamenco, la rumba y sucedáneos. Pocas figuras más importantes ha tenido la música española que Peret y aun así para mucha gente su música y su figura se toman a guasa. Hay gente que es capaz de escuchar con reverencia cualquier música negra americana, desde el blues al funk, pasando por el gospel o el soul, y luego menospreciar la música de los gitanos españoles por no saber pronunciar... como si Robert Johnson hablara un inglés de Oxford.

Mucho de ésto hay también en estas polémicas, por parte de cierto público. El Primavera Sound puede programar a cualquier grupo de música nigeriana, si antes viene avalado por Pitchfork o Rockdeluxe, sin que pase nada, pero si aparecen Los Chichos se monta un escándalo. Y lo entiendo, en parte, porque si la organización fuera coherente, ésto no tendría porque ser una excepción sino una regla. No se puede entender la música española sin la rumba, sin nombres como Peret, el Pescaílla, Gato Pérez o los propios Chichos pero si solo te acuerdas de ellos de forma esporádica queda como una broma. Y no es solo con la rumba, en Sonorama se ha montado otro pequeño escándalo con la incorporación del Dúo Dinámico, como antes pasó con la del escándalo en persona, Raphael.



Pero es que, como decía, los festivales españoles pueden contar con Brian Wilson o Shirley Bassey sin que pase nada pero cuando aparece una vieja gloria española se monta un revuelo, todo nos reímos un rato recordando sus pintas y nos lo tomamos a cachondeo, lo español es cutre o, mejor dicho, bizarro. Hay gente que solo consume música pop y ye-yé de los 60 o blues de los años 20 o 30 y no tengo nada en contra, me parece estupendo que tengan sus propios festivales y rastreen todas las tiendas de discos en busca de un ejemplar único. De lo que no estoy tan de acuerdo es cuando menosprecian el resto de estilos, está muy bien que solo escuches rock clásico de los 60 y 70 pero no trates de convencerme de que toda la música posterior es una basura porque no estás en lo cierto. Lo mismo vale para todos los modernos que consideran indigna cualquier cosa con más de diez años de antigüedad. La buena música no tiene dueños, ni fecha de caducidad. Eso no quiere decir que esté hablando de un relativismo absoluto y que valgan lo mismo Andy & Lucas o Bisbal que Los Amaya y Nino Bravo, lo que pasa es que aquí tendemos a meterlo todo en el mismo saco, muchas veces bajo la palabra bizarro, en la que muchos mezclan a los Hermanos Calatrava con el mismísimo Dúo Dinámico, y no, no es lo mismo una versión del 'Space Oddity' de Bowie cantada por un dúo pseudocómico que componer 'Resistiré' o 'Quisiera ser'. Pocos grupos de los que van a compartir cartel en el Sonorama con ellos (posiblemente ninguno salvo 091) tienen una canción mejor que las mencionadas, pero, aun así, muchos se los tomarán a broma y otros pensarán que es, directamente, una 'frikada'.

Poca credibilidad

La poca credibilidad que tienen muchos de estos artistas actualmente es una mezcla de dos cosas, del poco respeto que hay hacia la música española en general, y hacia los artistas en particular, y del poco respeto que han tenido muchos artistas hacia sí mismos y su catálogo. Siempre he creído que Camarón y Paco de Lucía eran las dos figuras más grandes que ha dado la música española de los últimos 70 años. Y parece que hay mucha gente a la que supuestamente le gustan fuera de la órbita del flamenco pero el 90% de esa gente no tiene ni idea de quiénes son la Niña de los Peines o Sabicas, lo que dice mucho de la poca curiosidad musical general y de lo desconocida que sigue siendo nuestra música autóctona por muchos miles de discos que venda en un momento José Mercé.

Por otro lado, los artistas tampoco han hecho mucho por mantener una mínima dignidad, con los propios Chichos pasando de las cuidadas producciones setenteras, con Ricardo Miralles a los arreglos, al peor sonido 'casiotone', regrabando sin pudor sus mayores éxitos para convertirlos en subproductos a lo Camela, o siguiendo su carrera sin su compositor y vocalista principal, el tristemente desaparecido Jeros. También hay otros casos sangrantes como los de Triana, en el que el único miembro vivo del trío original ha tenido que poner una demanda ante la perspectiva de una gira de músicos bajo ese nombre o que los hermanos de Junior sigan dando conciertos bajo el nombre de Los Brincos ahora que han muerto tres de sus cuatro miembros originales y el cuarto, Juan Pardo, se halla en un intrigante retiro musical desde hace muchos años. Tampoco se salva el propio Dúo Dinámico que ante la perspectiva de realizar un disco de homenaje por sus 50 años de carrera mezclaron churras con merinas y juntaron a Serrat o Miguel Ríos con Los Pecos y Andy & Lucas. Y es evidente que tu credibilidad se resiente cuando apareces en la misma frase que Andy & Lucas.



En definitiva que estoy completamente a favor de la inclusión de estos nombres en los festivales pero me gustaría que fuera algo mucho más habitual y no solo una broma kitsch para contentar al público más fiestero. Y de todos los festivales, no solo de los supuestamente indie que son los más habituales. Alguna vez tendremos que mirarnos al espejo y separar el grano de la paja, pero no por géneros sino por los que realmente valen y los que no. No todos los grupos de rock son buenos y los de hip hop una mierda, ni al revés tampoco. No todo el jazz es bueno, ni todo el punk suena fatal, tampoco todo el folk es aburrido, ni todo el ska divertido. El indie no es la única religión como tampoco lo es el heavy, hay que salir de la cueva de los propios gustos y abrirse a otros.

Los festivales deberían ser mucho más atrevidos (hasta El Mundo Today llegó a hacer una noticia sobre un falso festival en el que no tocaba Love Of Lesbian) y mirar más al pasado y al futuro (hay grandes bandas por descubrir, más allá del circuito indie y de lo que diga Radio 3). Está bien que haya festivales monotmáticos, de música soul, reggae o flamenco pero la gran mayoría, que apuestan por una mayor variedad deberían ser lo suficientemente valientes como para hacer coincidir a Triángulo de Amor Bizarro, Extremoduro, CRA&G, Kiko Veneno, La Mala, Bunbury, Juan Perro o Serrat en el mismo cartel sin que nadie se rasgara las vestiduras y lanzara improperios a las redes sociales.

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