22 de noviembre de 2019, 21:29:52
Internacional


Primer juicio en el Tribunal Penal Internacional a un yihadista que destruyó Patrimonio de la Humanidad

> "Con gran pesar y gran dolor tengo que declararme culpable", dijo

Por Diariocrítico/EP

Ahmad al Faqi al Mahdi, un miliciano islamista acusado de crímenes de guerra por la destrucción de lugares religiosos y culturales en la localidad maliense de Tombuctú, se ha declarado culpable este lunes de sus actos y ha pedido perdón por los mismos.


"Con gran pesar y gran dolor tengo que declararme culpable. Todos los cargos presentados contra mí son precisos y correctos", ha sostenido Al Mahdi en su comparecencia ante el Tribunal Penal Internacional (TPI), que ha difundido un vídeo con su declaración.

"Lo lamento sinceramente y con remordimientos y lamento todos los daños que mis acciones han causado", ha añadido el miliciano islamista.

Según ha señalado durante la vista para la lectura de los cargos en su contra, se dejó llevar por la "oleada de maldad" de los grupos islamistas Al Qaeda y Ansar Dine, que tomaron el control brevemente de Tombuctú durante el enfrentamiento, informa Reuters.

"Este es el primer y último acto ilícito que cometeré", ha asegurado. "Lamento lo que le he causado a mi familia, mi comunidad en Tombuctú y mi país, Malí", ha añadido.

Su declaración de culpabilidad ya había sido adelantada por la BBC, que había indicado que la fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Fatou Bensouda, había trasladado a los jueces del tribunal que Al Mahdi había admitido su responsabilidad durante una vista a puerta cerrada. La propia Bensouda había subrayado que su "admisión de culpa" es "un hito en la historia del TPI".

Durante la audiencia, la fiscal jefe ha comparado los ataques en los que participó el sospechoso con la destrucción de monumentos en la ciudad siria de Palmira por parte del grupo terrorista Estado Islámico y de las estatuas de los budas de Bamiyán, en Afganistán, por parte de los talibán en 2001.

Sentencia máxima de 30 años

Al Mahdi se enfrenta a una sentencia de un máximo de 30 años de cárcel, aunque los fiscales prevén solicitar una condena más baja, dada su cooperación, según Reuters. El acusado fue entregado por las autoridades de Níger y es la primera persona en ser juzgada por crímenes de guerra por la destrucción de monumentos religiosos.

Los hechos ocurrieron entre el 30 de junio y el 10 de julio de 2012, periodo durante el cual Tombuctú, así como el resto del Azawad (nombre que usan los habitantes del norte de Malí para hablar de su territorio), estuvo en manos de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Ansar Dine, grupo armado tuareg al que pertenece el acusado.

Los yihadistas destruyeron mezquitas y mausoleos e incendiaron decenas de miles de manuscritos durante los meses en los que controlaron la ciudad antes de ser expulsados por las fuerzas francesas en enero de 2013.

La ciudad, considerada como una de las capitales intelectuales y espirituales del Islam durante los siglos XV y XVI, está declarada en su totalidad como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Entre los edificios más relevantes destruidos estaban la mezquita de Djingareyber, una de las tres madrasas de la universidad de Sankoré, construida alrededor del año 1327 con tierra y materiales orgánicos tales como fibras, paja y madera.

Asimismo, el emblemático monumento de El Faruk, ubicado a la entrada de Tombuctú, fue totalmente destruido. Desde entonces, han sido reconstruidos catorce de los mausoleos dañados por los yihadistas.
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