20 de agosto de 2019, 13:35:55
Ocio


Los 100 mejores discos de los años 70 (del 90 al 81)

Por Sergio Ariza Lázaro

Después de repasar los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), los 100 mejores discos de los años 60, 80 y 90 llega el momento de repasar los mejores discos de la década más excesiva, para lo bueno y para lo malo, del siglo XX. Los años 70 son la evolución lógica de la anterior década, el rock and roll se convierte en un circo y las estrellas se convierten en actores, la industria mueve ficha y comienza a crear sus propias estrellas, las estrellas de rock pasan de ser proscritos a codearse con la jet set. La década de los 70 es de las más controvertidas pero, a la vez, la más rica que ha dado la música del siglo XX. Fueron diez años en los que la música popular fue capaz de crear algunas de sus mejores páginas y a la vez caer en los peores estereotipos que se la achacan, pero sin duda es el momento en el que la música popular alcanzó su mayoría de edad, Bowie lideró la década y varias revoluciones, Marvin Gaye puso la vista en el ghetto, Neil Young nos convenció de que "el rock and roll está aquí para quedarse" y Bob Marley dio voz al Tercer Mundo. Los 70 tienen muchas más de 100 obras maestras pero éstas son las 100 elegidas.

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90. Janis Joplin – Pearl (1971)

Janis Joplin es una de las mejores intérpretes de música popular del siglo XX, siguiendo el ejemplo de otros grandes como Elvis u Otis, Janis pone cada fibra de su cuerpo, cada pedazo de su corazón en todo lo que canta, ya sea blues, soul, rock o folk, cada canción bendecida por su voz pasa a convertirse en suya para siempre. Y si no que se lo digan a Kris Kristofferson, autor de 'Me and the Bobby McGuee', una canción que grabaron antes de Janis, Roger Miller, Gordon Lightfoot, Kenny Rogers o el propio Kristofferson, pero que siempre estará asociada a la incendiaria grabación de Joplin, en la que además de cantar, toca la guitarra acústica. Pero, además, de esa mítica canción, 'Pearl' es el mejor obituario posible para el talento de Joplin, su primer gran disco después de abandonar a la Big Brother & The Holding Company, con dos canciones compuestas por la propia cantante, 'Move over' y 'Mercedes Benz' (cantada en un 'a capella' que pone los pelos de punta), y varias versiones que parecen escritas expresamente para ella, bueno 'Trust me' del gran Bobby Womack sí que está hecha para su privilegiada garganta, con preeminencia especial de su compositor fetiche, Jerry Ragovoy, autor de 'Piece of my heart' y 'Try (just a little bit harder)', del que aparecen tres magníficas canciones, 'Cry Baby', 'My Baby' y 'Get it while you can' que sirve de punto final a la carrera de una de las grandes voces de todos los tiempos.



89. Joy Division – Unknown Pleasures (1979)

Solo escuchando los primeros 30 segundos de 'Disorder' ya te das cuenta de la importancia de este disco, con miles de bandas en 2016, 37 años después de su publicación, sonando exactamente igual. Y eso es antes de que entre la peculiar voz y las sombrías letras del hombre que se iba a convertir en el Santo mártir del indie mundial, Ian Curtis. De Joy Division se pueden decir muchas cosas pero la más importante es su empeño en no sonar como nadie más. Puede que su tremenda influencia posterior y la canonización de Curtis nos impidan ver el tremendo impacto que supuso 'Unknown Pleasures', un disco que parecía salido de otro planeta y del que su productor, Martin Hannett, puede reclamar parte importante del crédito. En su momento alguien lo calificó negativemente como la "banda sonora de una desoladora pesadilla" y puede que se acerque positivamente a la realidad.



88. Marvin Gaye - Let's get it on

Con 'What's going on' Marvin Gaye se convirtió en la voz social de la América negra, con 'Let's get it on' esa voz (¡ésa VOZ!) realizó el disco más sexy de la historia. Supongo que 1974 tuvo que tener un pico en la tasa de nacimientos, tras escuchar a Marvin cantar la canción titular y su continuación 'Keep gettin' it on'. Pero el resto del disco no se queda atrás en intensidad, demostrando que Marvin es uno de los dos o tres mejores vocalistas de la historia. Baste escuchar sus lamentos y plegarias en 'If I should die tonight' y 'Come get to this', o el 'groove funk' de 'You sure love to ball'. Gaye escribió en las líneas de presentación del disco: "Practica sexo, puede ser de lo más excitante, si tienes suerte. Espero que la música que te entrego en este diso te haga tenerla". Pero no se crean que 'Let's get it on' es simplemente sexo, esto es mucho más que un vulgar "perrea, perrea", es amor, sinceridad y pasión sin tapujos.



87. Randy Newman – Sail away (1972)

Uno de los mayores despropósitos de la historia de la música es que al compositor más afilado y cínico de nuestro tiempo se le conozca solo como el simpático autor de las bandas sonoras de Pixar. En 'Sail away' se encuentran algunas de sus mejores canciones y de sus textos más corrosivos. En la canción titular se mete en la piel de un esclavista que convence a los negros africanos para viajar a América diciéndoles lo "genial que es ser americano", en 'Political science' se pone en el papel del coronel Jack D. Ripper de 'Teléfono Rojo', o cualquier otro paranoico nacionalista estadounidense, para rogar que los EEUU lancen la bomba nuclear porque el resto del mundo no les quiere, 'Last night I had a dream' es una perturbadora visión de los sueños que se ve bendecida por la guitarra de Ry Cooder, 'Lonely at the top' está escrita para Frank Sinatra (aunque la Voz nunca la grabó) y es reflexión mucho más perspicaz que 'My way' sobre la fama ("He viajado por todo el mundo, me lo he montado con todas las chicas a las que he echado el ojo, pensarás que soy feliz, pero no, todos conocen mi nombre pero es un juego de locos, oh se está tan solo en la cima"), 'You Can Leave Your Hat On' (también con Cooder a la guitarra slide), una canción que haría famosa Joe Cocker muchos años después quitándole toda la ironía, es puro absurdo erótico y 'He gives all his love' y 'God's song (That´s why I love mankind)' son dos dardos contra Dios y la religión organizada, en la primera afirmando que "él ve a los niños llorar y a los viejos morirse" pero que nos tenemos que conformar con que nos vea y nos ame. La segunda es todavía más brutal , con Dios afirmando "quemé vuestras ciudades, qué ciegos debéis estar, os quité a vuestros hijos y dijistéis estamos bendecidos, debéis estar locos para poner vuestra fe en mí, por eso amo a la humanidad, me necesitáis de veras, por eso amo a la humanidad". ¿Amén?



86. The Rolling Stones - Some girls (1978)

Para finales de los setenta los Stones se habían convertido a ojos de una juventud desarrapada y sin futuro en el máximo ejemplo de grupo jurásico. El punk salpicó como un salivazo la cara de las grandes bandas de rock and roll. Mick Jagger quiso responder con uno de los discos más crudos de la banda, 'Some girls'. Otro de los hechos fundamentales del disco es que Mick Taylor ya no está y en su lugar ha entrado el ex Faces Ron Wood. Wood no es tan buen guitarrista como Taylor pero desde luego está más dispuesto a vivir como un Stone, Richards encuentra en él al amigo perdido y se convertirá en el compañero de juergas interminables. La química de la banda vuelve a ser la de las grandes ocasiones. Para colmo Jagger se ha convertido en habitual del Studio 54 y su pasión por la música disco, y Jerry Hall, se verá reflejada en uno de los mayores éxitos de la banda, 'Miss you'. Aunque el verdadero corazón del disco haya que encontrarlo en canciones como 'Respectable', 'Shattered', 'Beast of burden', una de sus mejores baladas, ‘Before they make me run’, una de las mejores canciones cantadas por Keith, 'Lies', la titular o 'When the whip comes down' que ven a una banda en plena forma, que grabó más de 50 canciones que reaparecerían en los siguientes discos como 'Emotional rescue' o 'Tattoo you'.



85. Eno - Another green world (1975)

Brian Eno es una de las grandes personalidades de la historia de la música del siglo XX, ya sea como miembro de la Roxy Music, en solitario o su colaboración con otros artistas como Bowie o los Talking Heads. Eno siempre ha parecido ir un paso adelante del resto a la hora de buscar nuevos caminos, 'Another green world' es el disco que mejor resume su carrera, con momentos más 'glam' o convencionales que podrían aparecer en sus magníficos primeros discos en solitario, 'Here come the warm jets' (que también merecería salir en este listado) y 'Taking Tiger Mountain (By Strategy)' y otros que adelantan su influyente camino con la música 'ambient'. Es un disco preeminentemente instrumental, con solo 5 de sus 14 canciones conteniendo voces y letra. Pero que nadie sufra, los instrumentales, como 'Over fire island' o la titular, valen su peso en oro y se adelantan en dos años a los experimentos de Bowie en su trilogía berlinesa, con la ayuda de Eno, claro. Eso sí, los mejores momentos están en las canciones cantadas como el rompedor inicio de 'Sky saw', el solo de guitarra de Robert Fripp en 'St. Elmo's fire' o la redonda 'I'll Come Running' en la que se puede apreciar su sincero amor por el doo-wop.



84. Leonard Cohen – Songs of love and hate (1971)

Bob Dylan dijo una vez "si no fuera Bob Dylan me gustaría ser Leonard Cohen". Claro que la admiración es mutua, si a Dylan no le importaría ser Cohen, este decidió poner música a sus palabras tras escuchar al primero. Podríamos hablar de 'Songs of Love and Hate' como el antecedente del 'Blood on the tracks' del creador de 'Highway 61'. Y es que, como su nombre indica, 'Songs of love and hate' es el disco más personal e íntimo de Cohen, incluyendo la celebre 'Famous blue raincoat' que termina como si fuese una carta ("Sinceramente, L. Cohen"). Musicalmente sigue siendo un disco muy desnudo, en el que la guitarra acústica y la voz de Cohen ocupan el primer plano, aunque aquí y allá el uso de otros músicos embellece los sentidos textos del canadiense. Un ejemplo son las acertadas orquestaciones que adornan temas como la indispensable 'Avalanche' y la sombría 'Last year´s man'.



83. AC/DC - Highway to hell (1979)

El sexto disco, último de Bon Scott, de los australianos ve a los hermanos Young alcanzar la plenitud de forma, entregando riffs perfectos para la cavernosa voz de Scott, desde la icónica canción que le da título, una de las mejores canciones de rock de todos los tiempos, hasta ese homenaje al blues británico de los 60 que es 'Beating Around the Bush', con su mezcla del 'Baby please don´t go' de Them y el 'Oh Well' de Fleetwood Mac', pasando por su amor por los 'Chuckberry fields forever' en 'If you want blood' o el amenazador blues de 'Night prowler' que sirve de epifanía para el carismático Scott.



82. Rod Stewart - Every picture tells a story (1971)

No se puede negar que Rod Stewart es uno de los mayores mamarrachos que ha dado la música rock pero eso tampoco nos debería hacer olvidar que Rod 'The Mod' tiene una de las voces más espectaculares de la historia y que sus 4 primeros discos en solitario, grabados a la vez que la igualmente magnífica discografía de los Faces, son una delicia. De entre todos destaca este 'Every picture tells a story' que sirve de resumen de lo mejor de aquellos fructíferos años, desde su faceta más rockera, la versión de los Temptations, 'I'm losing you', con los Faces al completo sirviendo de banda de acompañamiento, hasta su faceta más folkie con la conocida 'Maggie May' o la igual de buena 'Mandolin wind', además de esa perfecta mezcla de ambas facetas (su particular 'Stairway to heaven') que es la canción titular, en la que se puede disfrutar del trabajo de su compañero en los Faces (y futuro Rolling Stone) Ronnie Wood que es el guitarrista principal en la mayoría de las canciones del disco.



81. David Bowie - Station to station (1976)

‘Station to station’ vino precedido por otros dos discos que merecerían estar aquí, ‘Diamond Dogs’ y ‘Young americans’ en el que Bowie se había lanzado definitivamente hacia la música negra. En este ‘Station to station’ se ve la transición entre el periodo del ‘soul plástico' y el experimental de la trilogía berlinesa. Con la nariz permanentemente embadurnada de cocaína Bowie mezcla funk con su nueva obsesión, el 'krautrock' de grupos como Can, Neu! o Kraftwerk. En la canción que le da nombre Bowie presenta a otro de sus personajes más míticos, el 'delgado Duque blanco', sobre unos potentes riffs, en las restantes cinco volvía a demostrar que el autor de 'Changes' siempre iba un paso por delante.

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