17 de agosto de 2019, 18:50:17
Ocio


Los 100 mejores discos de los años 70 (del 80 al 71)

Por Sergio Ariza Lázaro

Después de repasar los 50 mejores discos de lo que llevamos de década (2010-2014), los 100 mejores discos de los años 60, 80 y 90 llega el momento de repasar los mejores discos de la década más excesiva, para lo bueno y para lo malo, del siglo XX. Los años 70 son la evolución lógica de la anterior década, el rock and roll se convierte en un circo y las estrellas se convierten en actores, la industria mueve ficha y comienza a crear sus propias estrellas, las estrellas de rock pasan de ser proscritos a codearse con la jet set. La década de los 70 es de las más controvertidas pero, a la vez, la más rica que ha dado la música del siglo XX. Fueron diez años en los que la música popular fue capaz de crear algunas de sus mejores páginas y a la vez caer en los peores estereotipos que se la achacan, pero sin duda es el momento en el que la música popular alcanzó su mayoría de edad, Bowie lideró la década y varias revoluciones, Marvin Gaye puso la vista en el ghetto, Neil Young nos convenció de que "el rock and roll está aquí para quedarse" y Bob Marley dio voz al Tercer Mundo. Los 70 tienen muchas más de 100 obras maestras pero éstas son las 100 elegidas.

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80. Simon & Garfunkel - Bridge over troubled water (1970)

El último disco del dúo fue también su mayor éxito y su colección de canciones más variadas. Paul Simon se quitaba definitivamente la máscara de cantautor folk y jugaba con los más diversos estilos, pop, rock and roll de los años 50 o folk peruano. 'El condor pasa', además de ser uno de los mayores éxitos de la banda, sirvió para demostrar que a Paul Simon le gustaba bucear en otras músicas, llegando a utilizar la pista instrumental de Los Incas, para grabar encima su adaptación de la más reconocible melodía del folklore peruano (¿se le puede considerar un 'sample'?). Además aquí se incluyen algunas de sus canciones más famosas, la increíble 'Bridge over troubled waters', una oda a la amistad (en la que Garfunkel pone la voz principal) a pesar de que la del dúo hacía aguas, 'The boxer' (con esos 'lailalais' tan imitables) o 'Cecilia' (que sirvió para rebautizar a Evangelina Sobredo Galanes, una de nuestras mejores cantautoras). Pero el verdadero éxito de este disco está en las otras canciones, las que no son tan conocidas, la maravillosa 'The only living boy in New York', la delicada 'So Long, Frank Lloyd Wright' (la despedida de Simon a Garfunkel), el rock añejo de 'Baby driver' o su versión del 'Bye bye love' que los confirmaba como las mejores voces combinadas desde los hermanos Everly.



79. Black Sabbath - Master of reality (1971)

Una tos seca da paso a uno de esos riffs gigantescos que a Tony Iommy le salían con tanta facilidad y al resto de la humanidad no. 'Sweat leaf' entraba como un elefante en una cacharrería y demostraba que Black Sabbath sonaban todavía más duros y pesados, y que después de una obra maestra como 'Paranoid', que les había colocado el el altar de los padres del heavy metal junto a Led Zeppelin y Deep Purple, con 'Master of reality' se adelantaban dos décadas al stoner rock o al grunge, cuyos principales grupos como Nirvana, Smashing Pumpkins o Soundgarden utilizarían el truco que utilizó Iommy en algunas de las canciones de este disco. El guitarrista, que tenía dos dedos parcialmente cortados desde joven, sufría al tocar, así que decidió bajar el tono de su guitarra varios tonos para ponérselo más fácil a la hora de tocar, el resultado es un sonido mucho más cavernoso y muscular, todavía más oscuro que los negros tonos a los que nos tenían acostumbrados, siendo el mejor ejemplo 'Children of the grave', una canción que según el bueno de Ozzy era lo más "cojonudo y brutal" que habían grabado nunca. Claro que 'Lord of this world' o 'Into the void' tampoco se quedan atrás.



78. Can - Tago Mago (1971)

A finales de los 60 y a principios de los 70 en Alemania varios grupos se alejaban del blues y del rock como base de su música y comenzaban a experimentar con la influencia de músicos como Stockhausen u Ornette Coleman. El ejemplo más brillante lo encontramos en Can, un grupo con una brillante trayectoria discográfica, en especial los tres discos con el japonés Damo Suzuki de vocalista, 'Tago Mago', 'Ege Bamyasi' y 'Future days'. Si bien el segundo de la trilogía es el más accesible y el que supone un mejor acceso a su peculiar mundo, me quedo con el primero, 'Tago Mago', el disco que mejor explica porque Can es la banda de rock experimental más importante de Europa. Su mejor ejemplo es 'Halleluwah' cuyos más de 18 minutos son una gran muestra de lo mejor del grupo, como ese minuto y medio final en el que Damo Suzuki lo da todo, mientras la sección rítmica repite machaconamente ese 'beat' tan funky y Michael Karoli desparrama su solo de guitarra. Claro que no es la única perla del mismo, un disco doble de casi 75 minutos de duración. El primer disco es capaz de hacerte volar la cabeza, no suena a nada ni a nadie, ni anterior, ni posterior, existe en un intenso mundo propio, y contiene algunas de las mejores canciones del grupo, como la mencionada 'Halleluwah' (una canción en la que se puede rastrear lo mejor de los Happy Mondays), el brillante inicio con 'Paperhouse', la psicodélcia 'Mushroom' y 'Oh yeah', la hija espiritual del 'Tomorrow never knows' de los Beatles. El segundo disco es un desparrame vanguardista hasta que llega el final con 'Bring me coffee bring me tea', la calma después de la tempestad.



77. Serge Gainsbourg - Histoire du Melody Nelson (1971)

Posiblemente el músico francés más importante de los últimos 50 años. En los 70 sacó alguno de sus mejores discos pero como había que quedarse con uno lo he hecho por su obra más aclamada, su particular 'Lolita', un disco conceptual en el que un hombre de mediana edad se ve envuelto en un accidente con una adolescente y, posteriormente, la seduce y comienza un romance con ella. Aunque más allá de su chocante tema (muy propio de Gainsbourg) lo que más destaca de este disco es su música, en la que los arreglos orquestales se mezclan con punzantes guitarras y bajos funky. Más allá del propio Gainsbourg el gran protagonista del disco es Jean-Claude Vannier, coautor de tres de las canciones y responsable de todos los arreglos orquestales. Otros discos de su autor tienen mejores canciones pero ninguno tiene la consistencia y la unidad de esta pequeña maravilla que no llega a la media hora de duración.



76. Graham Parker & The Rumour - Squeezing out sparks (1979)

Antes de que apareciera Costello o Joe Jackson estaba Graham Parker, una figura de culto tristemente olvidada estos días. Junto a The Rumour, un grupo que contaba entre sus filas con varios veteranos de la escena pub rock como Brinsley Schwarz (a la guitarra principal) y Bob Andrews (teclados), ambos ex Brinsley Schwarz, o Martin Belmont (guitarra rítmica), que había militado en Ducks Deluxe, fue un claro antecedente de los vientos de cambio de la nueva ola. Sus primeros discos, los también altamente recomendables 'Howlin' Wind', 'Heat treatment' y 'Stick to me' se habían encuadrado dentro del pub rock, pero Parker era realmente un precursor de la Nueva Ola y el punk y con su cuarto disco sacó una de las grandes obras maestras del género. Para ello buscó un sonido mucho más sencillo y directo, eliminando por completo las aportaciones de su mítica sección de vientos, conocida como The Rumour Horns (que ese mismo año grabarían junto a The Clash uno de los grandes discos de la banda, 'London calling'). Pero, a pesar de todo, el movimiento le salió bien y hoy 'Squeezing out sparks' es visto como el gran disco de su carrera, donde se esconden sus mejores canciones, perlas power pop como 'Local girls', desnudas canciones acústicas como 'You Can't Be Too Strong', claras referencias a su discípulo Elvis Costello en los toques jamaicanos de 'Protection' o esa maravilla, en la que se puede escuchar el fuerte impacto de la música soul en su música, que es 'Passion is no ordinary word'.



75. Bob Marley & The Wailers – Exodus (1977)

'Exodus' es el disco del exilio de Bob Marley, la obra que grabó en Londres, tras haber sufrido un intento de asesinato en Jamaica, y que le terminó conviertiendo en una estrella a nivel internacional. Dividido en dos partes, una primera más política y religiosa, y una segunda centrada en el sexo y las relaciones amorosas, es uno de los discos más soul y funk de la carrera de Marley, con el bajo de Aston "Family Man" Barrett puesto en primer plano. La primera parte es una verdadera gozada, pasando de los tonos lentos de 'Natural Mystic' a la exuberante 'So Much Things To Say' y luego a los tonos más oscuros de 'Guiltiness' y 'The heathen' para terminar con el funky cocinado a fuego lento de la canción titular. Pero es la segunda parte la más recordada, con 4 de sus 5 canciones ('Jamming', Waiting in vain', 'Three little birds' y 'One love/people get ready', con la que homenajea a uno de sus ídolos, Curtis Mayfield) formando parte del mítico recopilatorio 'Legend' (uno de los discos más vendidos de la historia) siendo la quinta, la maravillosa y delicada canción de amor 'Turn your lights down low', dedicada a Cindy Breakspeare, su pareja de aquel entonces que acababa de ser nombrada Miss Mundo. Como en el resto del disco contiene unos maravillosos coros de su mujer Rita y del resto de las I-Three.



74. Funkadelic - Maggot Brain (1971)

'Maggot brain' es el tercer disco de Funkadelic y, a pesar de que habría muchos más bajo ese nombre, se puede considerar el último de su seminal primera formación la que incluía a George Clinton, como la mente principal de todo el tinglado, Eddie Hazel, el alumno más aventajado de Hendrix, a la guitarra principal, Billy Nelson al bajo, Tawl Ross a la segunda guitarra, Tiki Fulwood a la batería y Bernie Worrell a los teclados. Todos menos Worrell, que sería una pieza imprescindible en los discos de Funkadelic y Parliament que darían como resultado la etiqueta P-Funk para Clinton, dejarían la banda tras este disco. Aquí Funkadelic todavía era un grupo con entidad propia, una mezcla casi perfecta del rock de Hendrix y el funk de Sly & The Family Stone, sin olvidar el pasado doo-wop y soul de Geroge Clinton, que era la verdadera prueba de ese himno que llegaría despúes que decía "¿quién dice que una banda de funk no puede tocar rock?". En la canción titular, diez minutos de solo de guitarra a cargo de Hazel, se cuenta que Clinton le dijo al guitarrista que tocara "como si le hubieran dicho que su madre estaba muerta pero luego se enterara de que no era cierto", el resultado es una de las piezas instrumentales más bellas que existen dentro de la música popular del siglo XX, luego llega 'Can you get to that' una maravilla de rock acústico, con un punto doo-wop y reminiscencias gospel, 'Hit It and Quit It' es un perfecto vehículo para Worrell que hace de vocalista principal y muestra que lo del funk rock estaba inventado mucho tiempo antes de que aparecieran los Red Hot Chili Peppers, el bajista Billy Nelson toma el relevo en 'You and Your Folks, Me and My Folks' en la onda de Sly, de 'Super stupid' se puede sacar la carrera entera de Lenny Kravitz, con otro solo alucinante por parte de Hazel, 'Back in Our Minds' es la única en la que Clinton toma la voz principal, algo curioso ya que es la única de las 7 canciones del disco que no está compuesta total o parcialmente por él, el disco se cierra con 'Wars of Armageddon' un desaprrame psicodélico a mayor gloria de los teclados de Worrell.



73. The Beatles - Let it be (1970)

La grabación de este disco trajo las mayores distensiones dentro del grupo. Paul tuvo la idea de que les filmasen mientras lo grababan para terminar presentándolo con un concierto multitudinario. No fue una gran idea, como se puede apreciar en "Let it be", la película, las peleas son constantes, Lennon parece más pendiente de Yoko que del grupo y McCartney intenta ser el líder de una banda que ya no existe. Aun así cuando les ves en el tejado de Abbey Road tocando en directo juntos por última vez sabes que la magia ha vuelto a aparecer. Esto no quita para que "Let it be" sea un disco flojo dentro de su canon. Claro que estamos hablando de un grupo para el que un disco flojo es el equivalente al mejor disco de la mayoría del resto de grupos. No cualquiera puede presumir de un disco que contiene la canción titular, 'Get back','The long and winding road', 'Two of us', I've got a feeling', 'Across the universe' o 'For you blue'.



72. Lynyrd Skynyrd - Pronounced 'Lĕh 'nérd 'Skin 'nérd (1973)

En 1972 Al Kooper descubrió a Lynyrd Skynyrd en concierto y no dudo en ficharlos para su sello y producirles su primer disco, 'Pronounced 'Lĕh 'nérd 'Skin 'nérd'. Fue este el culmen de lo que se conoció como 'rock sureño', los Allman Brothers habían llegado antes pero su música estaba en otro nivel, con el blues y el jazz siendo elementos tan importantes en la ecuación como el rock. Lynyrd Skynyrd era puro rock al 100%, en música y actitud. Ronnie Van Zandt y sus chicos eran capaces de rivalizar con los Who en directo (Pete Townsend no dudó en llevárselos de teloneros al escuchar este disco) o de eclipsar a los mismísimos Stones. Pero esa misma energía de sus directos se puede ver reflejada en este disco, desde las sentidas baladas de Van Zandt, 'Tuesday's gone' o 'Simple man', hasta los temas más potentes como 'I ain't the one' o 'Gimme three steps'. Y luego, en su propio lugar mágico, se encuentra 'Free bird' la CANCIÓN con mayúsculas de su carrera (sí, por encima de la mismísima 'Sweet home Alabama' que aparecería en su siguiente disco), un hito absoluto para la guitarra rock en la que Allen Collins se ve poseído por el espíritu del mismísimo Duane Allman y entrega uno de los dos o tres mejores solos de la historia.



71. David Bowie - Aladdin sane (1973)

"Ziggy goes to America", así es como definió Bowie a este disco. Compuesto practicamente en la carretera mientras duraba su gira norteamericana, el álbum daba fe del cambio radical de la primera imagen de Ziggy Stardust al mucho más extravagante y cabaretero Aladdin Sane. En el mismo se permitía jugar con muchos más palos y daba tanta o más importancia al pianista Mike Garson que a las Arañas de Marte. El directo se había convertido en una representación teatral a más gloria de Ziggy. Ahora Ziggy y Bowie se funden en uno, resultando difícil para el primero distinguirse del segundo. El resultado es una obra mucho más barroca y teatral con el pianista Mike Garson en un lugar preeminente frente a los Spiders From Mars, como se puede ver en las magníficas 'Time', 'Lady Grinning Soul' o la canción titular, eso sí Bowie (o Ziggy) seguía siendo toda una estrella del rock, basten como prueba 'Watch that man', 'Panic in Detroit', 'The Jean Genie' o el paseo por los 50 de 'Drive-in-saturday'.

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