22 de octubre de 2020, 8:46:35
Opinión


Refugiados: crisis o seres humanos

Por Javier Fernández Arribas


Naciones Unidas celebra una Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno para abordar la crisis que han creado los refugiados y los inmigrantes irregulares. Se diferencia entre refugiados que huyen de una guerra o persecución política con peligro para sus vidas y entre inmigrantes económicos que huyen de la miseria y la pobreza que se cobra miles de vidas.

Hay mucha controversia con esta distinción porque el origen del problema es común: la necesidad de huir de la muerte, de una manera o de otra. Muy pocas personas deciden poner su vida en serio peligro para lograr una vida más o menos digna en Occidente sino tiene serios motivos para intentarlo. Sin duda, las bombas y las condiciones infrahumanas de una guerra como la de Siria son un condicionante directo para tomar la decisión de coger lo que se pueda, echarse en manos de las mafias e intentar llegar a una tierra donde poder rehacer sus vidas con cierta dignidad y tranquilidad.

La miseria y la pobreza en países de África no tiene ahora el mismo impacto. La cuestión está en el falso tratamiento que hacen muchos gobiernos sobre el problema. Primero, porque consideran la situación como una crisis fastidiosa que les crea problemas, en lugar de enfrentar la cuestión como una ayuda imprescindible a seres humanos para que puedan sobrevivir. La condición humana aflora los peores sentimientos cuando alguien piensa que su puesto de trabajo o su estado del bienestar se ve amenazado por refugiados o inmigrantes que pueden trabajar más horas, más barato y en muy peores condiciones. Las últimas elecciones en países europeos es una demostración de cómo los partidos extremistas anti-refugiados incrementan notablemente su apoyo porque los populismos dicen lo que muchos quieren oír ante la falta de prestigio y credibilidad de muchos dirigentes políticos que anteponen sus intereses personales y electoralistas a los generales de todos los ciudadanos nacionales y europeos.

Segundo, porque no abordan en origen el verdadero problema. Es decir, después de cinco años y medio de guerra en Siria es una vergüenza que no se hayan tomado las medidas adecuadas para acabar con el conflicto que es el detonante del éxodo de miles de personas. En zonas subdesarrolladas, la inversión necesaria para su progreso que ofrezca oportunidades de trabajo y de consolidar una vida digna para sus familias sería la solución. Son las cuestiones que todos deberían acordar en la ONU y aplicarlas con la dotación correspondiente.

Diariocrítico.com.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.diariocritico.com