5 de diciembre de 2020, 12:56:39
Nacional


¿Por qué Podemos quiere seguir siendo populista?

Por Andrea Mingorance

¿De qué habla Podemos cuando se debate dentro del 'populismo'? Este término tiene generalmente una carga peyorativa y se suele relacionar con Gobiernos o movimientos personalistas en los que la apelación al pueblo y la demagogia son instrumentos frecuentes para lograr y mantener el poder. Sin embargo, cuando la formación de Pablo Iglesias debate sobre el populismo lo hace pensando en un sentido mucho más positivo.


El referente principal de Podemos -especialmente de Íñigo Errejón- para la explicación de este populismo positivo es Ernesto Laclau. Este teórico argentino definía el populismo como una visión política que se enfoca en articular una nueva concepción del 'pueblo' marcada por su oposición con las élites y por constituir el punto central desde el que se articula la pluralidad de las demandas.

Dicho desde la práctica de Podemos: se trata de aglutinar una nueva mayoría social que se identifique por las fronteras -o trincheras- como la de 'los de abajo' contra 'los de arriba' y que enfoque el discurso político desde los problemas de los primeros.

Ésta fue la hipótesis principal de la formación morada durante su interrupción en el sistema político español y su primera etapa. Una hipótesis que ahora se pone en cuestión dentro el debate interno que está llevando el partido sobre su redefinición para convertirse en una formación de ciclo largo.

El debate ha sido recuperado por Pablo Iglesias este miércoles desde el plano teórico al disputar, en primer lugar, la intepretación de Laclau. "Me encantaría que por esa puerta saliera Laclau y le dijera a algunos que no tienen ni puta idea de lo que están diciendo de mí", ha espetado el líder de Podemos durante la presentación del libro de Jorge Alemán 'Horizontes neoliberales en la subjetividad'.

El secretario general de Podemos ha admitido que había que plantear si el partido debe seguir siendo populista o no. "El titular es terrible porque la palabra populista se asocia a ser demagogo o a mentir, no se asocia a una manera de construir lo político y la relación de dentro con afuera", ha apuntado.

El dirigente ha apostado por continuar la vía populista mediante la estrategia de "cavar trincheras", al menos hasta que consigan gobernar. Entonces, según Iglesias, defendería la postura "consensual y del compromiso".

¿Qué pueblo?

El debate aterrizado sobre la situación actual de Podemos implica que hay varias concepciones diferentes que casi siempre se centran más en el 'cómo' que en el 'qué'. Los dos dirigentes que más se han adentrado en las diferencias estratégicas han sido Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, que en las últimas semanas han mostrado su discrepancias sobre varios ejes fundamentales del debate que afronta Podemos.

Los máximos dirigentes empezaron mostrando sus diferencias sobre el tono más o menos 'duro' que deba emplear la formación o si hay que ser más 'amable'. Una discusión que, en realidad, deriva en una duda más profunda: ¿hay que atraer al pueblo aceptándolo tal y como es o aspirando a un pueblo mejor?

La respuesta de Iglesias se inclina más por lo segundo: "Nos toca defender un Podemos que no se sitúe en la media social", ha dicho Iglesias, asegurando que así es más difícil convencer a los que faltan, pero que también provoca que no se pierdan votantes ya convencidos.

"Hacer política implica intentar que haya cosas que cambien e intentar que los que faltan no vayan a venir porque te parezcas más ellos, sino porque les convenzas de que tú tienes razón y de que se te tienen que parecer a ti", ha explicado.

Por contra, Errejón ha destacado la idea de no dejar a nadie detrás y no dirigirse a una parte, sino a un todo en el que quepan incluso los adversarios. El número dos de Podemos se inclina más por diseñar una estrategia que acepte al pueblo tal y como es e intentar convencer desde ahí a personas que pueden venir de diferentes opciones políticas, incluso las más lejanas.

En este sentido, Errejón ha apostado por hacer una tarea mayor de "traducción" para llegar a más gente y dar certezas a aquellas personas que aún dudan de Podemos.

La contradicción institucional

Otro de los debates fundamentales que se deriva de los anteriores es cómo se debe comportar Podemos en las instituciones. De nuevo, las diferencias que se han expresado públicamente se centran en matices y responden a una advertencia de Iglesias ante el peligro que suponen, según él, las dinámicas parlamentarias.

En relación con la hipótesis populista, el dirigente ha alertado esta semana de que esta capacidad de construir un nuevo pueblo acaba cuando la política se convierte en "administración" y las decisiones se toman desde organismos administrativos, entre los que incluye a los partidos.

"Podemos se dedica básicamente durante dos años a presenarse a elecciones, lo que termina convirtiéndote en una organización que participa en procesos para tener cargos públicos en instituciones que toman decisiones administrativas. Es nuestra gran contradicción", admitía Iglesias.

El líder de Podemos considera que la solución a esta contradicción es tener siempre una pata en las instituciones y una pata en la calle y dar más relevancia a la militancia para que Podemos no se convierta en un partido de "notables".

En esto coincide con Errejón, que ha asegurado que hay que reconstruir la idea de pueblo tanto de las instituciones como junto a la sociedad civil. "En esto no hay contradicción", ha asegurado.

El matiz que marca la diferencia está en la concepción misma de las instituciones. "Ese es otro debate: un Podemos que busque compromiso y respetabilidad en las instituciones o el Podemos que construya el contrapoder desde fuera", ha señalado Iglesias.

Por su parte, Errejón ha realizado una defensa del papel de las instituciones como instrumento potencial del cambio, para lo que ha reconocido que hay que recuperar lo mejor de ellas desde dentro.

"Las instituciones, las administraciones públicas, siguen funcionando, y es maravilloso que sigan funcionando porque no le pertenecen a los de arriba", ha defendido Errejón.

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