12 de diciembre de 2019, 20:14:02
Entrevistas


Sánchez Dragó: "Temo a las mujeres porque son para el varón lo desconocido, lo misterioso y enigmático"

Por José R. Palomar

Fernando Sánchez Dragó está en plena vorágine de entrevistas, con motivo de la publicación de “Sangri-la. El elixir de la eterna juventud”. No todos tienen el privilegio de ser recibidos por el escritor como este reportero en su casa-despacho rodeado de libros, ordenador y algunas pastillas. Y, como era de esperar, la entrevista no defrauda hasta el punto de que es difícil elegir un titular -también podrían serlo estos: “se nace y se muere siendo escritor”, “me encantan los curas, los médicos y los farmacéuticos”, “escribo doce horas al día y trabajo los 365 días del año”, “reivindico el principio de la contradicción”. El teléfono no para de sonar, pero Dragó sigue fiel a uno de sus “mandamientos”: “sonríe siempre, incluso cuando hables por teléfono”…Pero más importante: el pasado 2 de Octubre cumplió 80 años.


-Hacía tiempo que “prometía” escribir este libro…

-De hecho, y no bromeo, lo comencé a gestar a los seis años. Desde esa edad me interesaba todo lo relacionado con literatura médica, leía también enciclopedias. Era un niño aprensivo, sin embargo y mi maestro literario era “Guillermo: el proscrito”, el de la vida pericolosa que he practicado siempre, y que requiere salud. Ya que no me han dado el Nobel de Literatura, podrían darme el Premio Nobel de Medicina (ja,ja.ja).

-Hasta llegar a las “famosas” 68 pastillas que consume diariamente.

-¡Bueno, ahora son algo menos! (sonríe)…Me lleva su trabajo organizarme desde que me levanto, en el desayuno, para distribuirlas a lo largo del día. Las hay de todos los colores, son vistosas pero sin ningún producto químico, todo natural. Y conseguidas en herboristerías y farmacias.

-¿No había dicho que rechazaba los productos farmacéuticos?

- Palomar, todos los periodistas tenéis un cliché. Por eso aconsejo “no hablar con los periodistas”, y en caso de hacerlo mentir… Pero hablando en serio, nunca he renunciado a eso. Si por desgracia me diagnosticaran un cáncer, contactaría con el mejor médico, con un chamán, me iría a Boston si hiciera falta, e iría a ver a la Virgen de Fátima y de Lourdes. Me encantan los médicos, los farmacéuticos y los curas.

-¿Cuál es su secreto para mantenerse “tan joven”?

-Como explico en mi libro, los secretos de la longevidad son: en primer lugar la genética (lo que le mencionaba antes de las pastillas); llevar un estilo de vida saludable, y eso depende de la voluntad: el “mens sano in córpore sano”. Y por último tu carácter ( eso que dicen es el destino) . La juventud es una vocación.

-Dicen que es bueno también no enfadarse.

-También lo señalo en un fragmento, así como practicar siempre la sonrisa: es el arma más poderosa del ser humano.

-Hay quien señala como otro “secreto” tener- además de salud- mala memoria. ¿Usted se arrepiente de algo que haya hecho?

-Soy producto de la generación que ha crecido bajo la enseñanza basada en la culpa, una influencia judeocristiana…pero procuro no aplicarla. Si tú no tienes la conciencia tranquila, arrastrarás el concepto de culpa. Cada vez pienso mas en “las cosas que no hice”, que en las que me llevó el destino a realizar…

-Sospecho que no está por la jubilación.

-¡Palabra maldita!, tendría que estar prohibida por la ONU, como violación de los Derechos Humanos. Si te jubilas y te pones a jugar al dominó, estás perdido. Ser joven es estar vivo.

-¿Cómo mantiene actividad tan frenética?

-Disfrutando con mi vocación: la de escritor. Y para ello hay que pasarse doce horas al día frente al ordenador. Yo jamás hago vacaciones, trabajo los 365 días del año.¡Y no lo digo para que me den la “Medalla del Mérito al Trabajo”!.

-En este libro da un giro de ciento ochenta grados respecto al anterior, sobre Luis Roldán.

-Ese fue un jardín en el que caí, y a punto estuvo de llevarme a un callejón sin salida tras un concienzudo trabajo de dos años. Pero en todos ellos cuento cosas personales. El nuevo libro es “muy mío”, porque tiene como en todos reflexión, confesión, narración y transgresión. La credibilidad de este libro soy yo…

-Madruga mucho, ¿es eso necesario para un escritor?

-Hay escritores diurnos y otros nocturnos. Yo soy de los primeros, y creo que se escribe distinto de día. Suele levantarme a las 5 de la mañana, y a veces antes. Bueno, hoy no por el “maldito sexo”: me acosté a las 3 y he despertado a las 7. Nunca hay que poner el despertador, por cierto.

-O sea, que su actividad sexual no mengua.

-¡Al contrario! ya le digo que me está, hasta quitando tiempo para escribir…

-¿Sigue tomando cialis?

-Lo tomaba hasta hace poco, ahora no. Hice, por otro lado, un reportaje para El Mundo experimentando algo parecido a la Viagra, pero no llegó a realizarse totalmente. Es un medicamento por cierto, que solo sirve si estás excitado, cosa que no ocurre con el cialis.

-¿No decía en sus mandamientos que tiene solo dos miedos: a las motos, y a las mujeres?

-Lo mantengo: temo a las mujeres porque son para el varón lo desconocido, lo misterioso, enigmático, y eso asusta. Cuanto más las conozco, más miedo las tengo. Todos los líos en que me he metido en mi vida han sido provocados por ellas.

- ¿Y por qué tiene ese éxito, que proclama, con las mujeres?

-No lo sé, eso tendrá que preguntárselo a ellas (ja,ja,ja).

¿De quién se fía?

-No hay que fiarse de nadie, ¡ni de los hijos! (aunque conviene que ellos confíen en ti). Sólo creo en lo que pruebo. El ser humano es en un noventa por ciento un depredador maligno.

-¿Se considera un buen abuelo, padre, marido y amante?

-Abuelo no me considero (aunque tengo un nieto, cierto); me he tomado muy en serio mi función de padre, al menos en tres de los cuatro hijos. He contraído matrimonio seis veces, pero nunca me he sentido “marido”. Y en cuanto a lo de amante, sí me considero un buen amante, pero eso mejor pregúnteselo a Anna Grau…

-Le acusan a menudo de cambiar de opinión, de ser contradictorio.

-¡Reivindico el principio de la contradicción!. Es el que pone en marcha el pensamiento. En la medida en que cambias te contradices constantemente.

-Pasa poco tiempo en España, y en Madrid. ¿No se siente a gusto?

-Ahora estoy más aquí, ya que tengo la responsabilidad de cuidar a mi último hijo, Akela, que tiene ya cinco años. Pero detesto Madrid, eso no quiere decir que no salga de casa, que me mezcle con ella. Tampoco soporto la popularidad, que me paren por la calle para hacerse fotos. Me gustaría pasar siempre inadvertido.

¿Viaja tanto para conocer a gente?

¡No!, viajo para huir… José: soy huraño, gatuno, hosco, solitario. No me gusta ir a actos que requieran vestirse con americana y corbata. ¡Y menos con un menú organizado!. A mí me gusta comer lo que me da la gana. Abomino de esa lacra y plaga borreguil que son los turistas, y que te los encuentras al viajar

-No se enfade.

-Al contrario ¡estoy alegre y feliz de haber cumplido en plenitud 80 años!, una edad respetable. Y como obsequio inmenso, mis hijos me regalaron el día de mi cumpleaños (2 de octubre) un kimono. Así no tendré que entrar en tiendas para comprar ropa, otra cruz…

-El periodista que tiene una vertiente literaria ¿goza para usted de un tanto a favor?

-El escritor lo es siempre hasta que se muere, y también si hace periodismo. Yo lo he practicado porque me ha permitido viajar. Y más ahora en tiempos de crisis, como modo de subsistencia. Por eso escribo artículos, como mi columna dominical de El Mundo “El lobo feroz”.

-Cite si puede tres nombres de grandes periodistas que sean a la vez escritores.

-Tengo por norma no hablar nunca de escritores vivos: solo lo hago de los que están muertos, o son extranjeros (porque no me entienden). Bajo esta premisa, le citaré tres: Julio Camba, Josep Pla y Chaves Nogales.

-Casi nada, ser bendecidos por usted…

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